Opinión

Decano y Profesores, Renuncien.

Medellín 22 de octubre del 2019

Honorables

Delegatarios a la Asamblea General
Universidad de Medellín.

Dr. Néstor de Jesús Hincapié Vargas
Rector Universidad de Medellín

Dra. María Victoria Angulo González
Ministra de Educación Nacional

La Universidad de Medellín, en sus 70 años de historia, ha sido una gran institución académica, en ella se formaron grandes profesionales: Juan Fernández Carrasquilla, María Victoria Calle Correa, entre otros y ahora se está instruyendo una nueva generación de estudiantes que le aportarán al desarrollo integral del país.

Siendo estudiante de la Universidad de Medellín, me siento orgulloso de mi casa de estudios, he contado con su apoyo incondicional para mis proyectos, la Universidad no ha dudado en ellos y siempre aporta para sacarlos adelante, así fue en Educación, Debate y Regiones y ahora con The World 20/30.

En cuatro semestres que llevo cursando mi pregrado de derecho, son incalculables las experiencias y conocimientos que mis profesores me han entregado, puedo decir con seguridad que son personas honorables, capacitadas y comprometidas con la formación de sus alumnos. Su dedicación y vocación son garantía de la excelente educación que nos imparten en sus clases, que nunca se quedan en el aula, sino que van más allá, pues es, entre conversaciones casuales de futuros colegas que nos entregan todas sus capacidades.

Nuestros salones de clase en la FACULTAD DE DERECHO tienen sobre la puerta sendas frases, se encuentra en ellas una invitación a la reflexión diaria sobre asuntos cotidianos de la integridad que debe tener un abogado, particularmente en el salón que veo filosofía del derecho encontramos la siguiente misiva todos los que pasamos por allí “La honestidad es el camino hacia la rectitud”.

Este camino a la virtud, debe ante todo ser crítico, cuestionar el poder y no conformarse con una actitud silenciosa antes hechos que a todas luces son antiéticos y desproporcionados académicamente. Así pues, la responsabilidad de salvar el prestigio institucional y social de nuestra casa de estudio esta sobre los hombros de todos nosotros, los estudiantes de la Universidad de Medellín.

Son ampliamente conocidas en el país las condiciones académicas en las cuales el Senador del partido Liberal Julián Bedoya Pulgarín recibió por parte de la Universidad de Medellín el titulo de abogado, igualmente, gracias a investigaciones realizadas por la fundación Paz y Reconciliación y la Auditoria del Ministerio de Educación, se puede concluir; que si bien las directivas de la facultad de derecho y los profesores que aprobaron los exámenes, no cometieron presuntamente un delito, si actuaron, y debe quedar claro, sin la debida exigencia académica, sin la debida ética profesional y de forma irresponsable ante el prestigio que ha acumulado el programa de derecho, sus estudiantes y demás profesores.

Las explicaciones que ha otorgado la Universidad no son satisfactorias. En ellas se insiste en defender la regularidad y legalidad del titulo otorgado y la competencia de los profesores para aprobar dichos exámenes preparatorios y especiales, sin explicar de fondo los cuestionamientos que se han lanzado desde diferentes orillas en relación al tiempo entre la autorización de nueva matricula y la graduación, la calidad de los exámenes y la asistencia del senador Julián Bedoya Pulgarín a clases.

Ante esta falta de claridad sobre los hechos y su justificación, los cuestionamientos vienen en aumento, en particular los relacionados a la idoneidad académica que tenían los docentes que aprobaron los exámenes del senador Julián Bedoya Pulgarín, puesto que varios de los exámenes de suficiencia que aprobaron no correspondían a la asignatura que les correspondía dictar en clase. Los cuatro docentes; Julián Rendon Toro, Juan Felipe Hernández, Gloria Pérez Pineda y John Mario Ferre Murillo quieren sustentar su competencia para practicar dichos exámenes acudiendo a interpretaciones del reglamento de la Universidad que desbordan la finalidad del mismo.

En fin, este escandalo no parece terminar, entre comunicaciones oficiales, derechos de petición y hasta tutelas; naufraga la verdad. Los afectados somos los estudiantes, los comentarios descalificantes a cerca de la calidad académica de la Universidad se afianzan en el medio y la acreditación institucional de alta calidad esta en peligro.

Las instituciones no son las personas, es el momento de que las directivas de la facultad de derecho y los profesores que participaron en el cuestionado y antiético otorgamiento del título como abogado egresado de la Universidad al Senador Julián Bedoya Pulgarín, presenten renuncia irrevocable ante las directivas correspondientes. Deben asumir su error, responsabilizarse por el escándalo y apartarse de sus cargos, sólo así, la credibilidad en la institución se podrá recuperar y fortalecer, porque mientras sigan estas personas vinculadas a la facultad de derecho, la autoridad moral de la misma se va ver manchada.

Además de esto, los Delegatarios a la Asamblea General de la Universidad están en la obligación de imponer limites a las competencias académicas de las facultades, generar claridad en los estatutos de la Universidad, abrir espacios de participación de los Estudiantes en la Consiliatura de la Universidad y planear una visión estratégica que le permita a la Universidad de Medellín salir adelante ante semejante escándalo que mancho la historia de la Universidad. Para esto debe empezar por pedirle la renuncia a todos los implicados si para el 06 de noviembre de 2019 fecha en que se reunieran, voluntariamente no han renunciado, sólo así se podrá empezar a recuperar el estatus que tenia la Universidad.

Germán Arenas, Estudiante de Derecho, Universidad de Medellín

Esto fue escrito por

German Stiven Arenas Betancur

Fundador de Jóvenes Forjando Cambios. Estudia derecho en la Universidad de Medellín y fue parlamentario juvenil de Mercosur, comisionado nacional de paz del mismo. Delegado ante la 10 conferencia nacional de las FARC y la firma del acuerdo de paz, y en repetidas ocasiones ha sido premiado por instituciones como la Universidad de los Andes, Andiarios, Fenalper, la Fundación MI Sangre y la Organización de Naciones Unidas.