Opinión

La minoría de edad como imagen pública estratégica

Al igual que sucede con el juego de ajedrez en el que “cada jugador tiene su propio estilo, su propia manera de resolver los problemas y de tomar decisiones” (Kasparov, 2007, pg. 35) sucede en las contiendas electorales. Cada candidato y partido tiene una estrategia que considera la mejor manera de alcanzar la victoria en la lucha por el poder político, entendiendo por esta grosso modo, el hecho de que “los contendientes juegan la controversia para ver quién triunfa, qué clientela recluta, qué adeptos logra, qué poder de convocatoria maneja, y cosas por el estilo” (Bidart Campos, 1985, pg. 392).

 

En este sentido, la siguiente reflexión tiene por objeto analizar una de las estrategias empleadas que será denominada la estrategia de la minoría de edad en reconocimiento de la obra kantiana Respuesta a la pregunta ¿qué es la ilustración? (Kant,1998, pg. 25-37) que se tomó como base para el análisis.

 

La exposición se encuentra dividida en dos momentos principales, a saber; la definición del concepto de minoría de edad y su aplicación en las dinámicas de los partidos políticos y posteriormente, cómo ésta puede explicar uno de los tipos de relaciones que se dan con el poder considerando a este como situación, basado en una acepción propuesta por el politólogo español José María Vallès (2000). Se finalizará con una ilustración histórica que aplica al caso.

Según Immanuel Kant, la minoría de edad radica en la incapacidad de servirse de la propia inteligencia sin la ayuda de otro, un mentor o un padre, principalmente, cuando esta incapacidad reside en la pereza y la cobardía (falta de decisión y valor) y no en alguna falta natural del intelecto. (Kant, 1998). Para el filósofo alemán la mayoría de edad, trae consigo como algo inherente, la capacidad de elaborar juicios según su propio criterio y tomar decisiones en coherencia con este; para el ejercicio político, dos cualidades fundamentales que deben estar presentes en quienes se espera que ejerzan el liderazgo y que son, al mismo tiempo, elementos necesarios para la emancipación (adquisición de su patria potestad) de su tutor, padre o padrino político, sin embargo, este desprendimiento no es un requisito sine qua non para aspirar a un cargo público.

En este sentido la estrategia que apela a la minoría de edad, tiene establecido que su mentor o padrino, es quien realmente representa al menor en cuestión, y este se encuentra en una relación de dependencia hacia él. A propósito de dicha dependencia, Robert Greene señala que: “Lo más conveniente para alcanzar el poder es crear una relación de dependencia (…) Una dependencia tal que le permita disfrutar de una suerte de independencia, en que la necesidad de los demás sea la base de su propia libertad” (1998, pg. 126). Y, por lo tanto, todo intento de emancipación acarrearía más dificultades que beneficios.

Un partido político o candidato con esta estrategia tiene claro que las directrices y la principal representación provienen del mentor o padre, frente al cual, los demás asumen su relación dependiente o de minoría de edad, reforzada por lo que Rolf Dobelli llama el sesgo de autoridad, según el cual en presencia de una autoridad retrocedemos un paso el pensamiento independiente (…) incluso en aquello que racional y moralmente no tiene sentido” (2015, pg. 44).

En presencia de una autoridad, se requiere para Kant valentía para expresar su propio criterio. En cuanto a la relación del poder situacional, José María Vallés en su manual de ciencia política plantea lo siguiente:

El poder no se posee: acompaña a la situación de que se disfruta en relación con otra persona o grupo. No es tanto una sustancia como una situación. Quien desea poder no debe apoderarse de nada: debe situarse. Por ello, se atribuye poder a quien está bien situado o tiene una buena situación (Vallès, 2000, pg. 32).

 Las estrategias políticas se establecen, siguiendo el razonamiento de Vallès, en procurarse una mejor situación; estar mejor situado en relación con una persona o grupo, lo cual le permitiría participar e influir desde una posición de mejor ventaja relativa en la toma de decisiones. Sin embargo, en una relación de dependencia política como la que se basa en asumir (por convicción o necesidad) el papel de menor de edad, dicha situación tiene la tendencia a perpetuarse. Principalmente, porque “nunca se le enseña a los demás lo suficiente como para que puedan arreglárselas sin la ayuda del mentor” (Greene, 1998, pg. 126). En términos kantianos, nunca se procura la ilustración del menor.

Esta estrategia puede ilustrarse con el caso de Federico Guillermo IV de Prusia (1795-1861) y su hermano Guillermo I (1797-1888), rey de Prusia y Emperador de Alemania. Ambos monarcas establecieron una relación de dependencia hacia el canciller Otto von Bismark (1815-1898). Bismark, quien fuera conocido como el canciller de hierro, nunca fue del total agrado por parte de la familia real, principalmente, del emperador Guillermo I, quien incluso llegó a prescindir de sus servicios. Sin embargo, era tal el nivel de dependencia hacia él, y la animadversión de los diferentes sectores políticos hacia los monarcas, que siempre se precisaba de la participación de Bismark en la esfera pública del imperio.

A pesar de que Bismark ayudó tanto a restaurar como a aumentar el poder de Federico Guillermo y de Guillermo I, la situación de estos frente al canciller siempre se mantuvo. Para finalizar, quedará como reflexión las palabras de Robert Greene sobre la relación entre el emperador y Bismark;

Solían discutir con vehemencia acerca de las políticas que debían implementarse, pero Guillermo comprendía su dependencia. Cada vez que el canciller amenazaba con renunciar, el emperador cedía una y otra vez, a sus exigencias. En realidad, era Bismark quien determinaba la política imperial. (Greene, 1998, pg. 125).

 

Bibliografía

-Bidart Campos, G. (1985) El poder. Buenos Aires; Ediar.

Dobelli, R. (2015) El arte de pensar. Bogotá; Ediciones B

Greene, R. & Elffers, J. (1998) Las 48 leyes del poder. Buenos Aires; Atlantida

Kant, I. (1998) Respuesta a la pregunta ¿qué es la ilustración, en Filosofía de la historia. Bogotá; Fondo de Cultura Económica.

Kasparov, G. (2007) Como la vida imita al ajedrez. Barcelona; Debate.

Vallès, J. M. (2000) Ciencia Política. Una introducción. Barcelona; Ariel.