Recorridos de ciudad (I): Barrio Triste

Fotografía de Esneyder Gutiérrez García

“La intrincada mezcla de usos diversos (urbanos) en las ciudades no son una forma de caos. Por el contrario, representan una forma compleja y altamente desarrollada de orden”

Jane Jacobs


El barrio Sagrado Corazón de Jesús se encuentra ubicado en la ciudad de Medellín, específicamente entre la carrera 57A y la calle 44, muy cerca a lo que anteriormente fue el epicentro de la vida de la ciudad: la Plaza Cisneros. Si el lector no identifica el barrio al que hago referencia, no debe preocuparse por su desconocimiento de la ciudad, pues a este icónico barrio de la ciudad se le conoce, popularmente, como Barrio Triste.

Son muchas las versiones que intentan explicar el origen del deprimente nombre: hay quienes afirman que el barrio fue bautizado por el poeta Tartarín Moreira en una de sus estrofas: “De hastío seca la copa/ taciturno, a pasos lentos/ sigo adelante mi ronda/ por Barrio Triste/ ¡Y qué triste!/ El nombre mide su forma real/ porque la tristeza/ se agazapa entre las sombras/ y en sus días de silencio/ como un ofidio se enrosca”; otros aseguran que el nombre le fue asignado por un grupo de bebedores, quienes, al ver que de las casas allí establecidas no salía humo, coincidieron en que se trataba de un barrio muy triste, pues posiblemente sus habitantes “aguantaban hambre”, como diríamos coloquialmente. Pero la versión más extendida, y que se mantiene en el imaginario de quienes habitan el sector hoy día, es que se trata de una deformación lingüística del apellido Trieste, perteneciente a un francés acaudalado que poseía amplias tierras en la zona.

La vía más sencilla para llegar al barrio en la actualidad parte de la estación Cisneros, desde la cual solo es necesario caminar dos calles para estar en el epicentro del mismo y frente al ícono que lo caracteriza: el Templo del Sagrado Corazón de Jesús. No obstante lo anterior, el camino puede tornarse complejo, pues es común encontrar una elevada afluencia de personas desplazándose por las calles, así como un gran número de vehículos estacionados, ocupando uno o hasta dos carriles. Sobre este último aspecto, un trabajador del sector textil me asegura que es parte de la naturaleza del barrio pues: “es un lugar que está en constante movimiento (…) como hay tanta industria, las personas van y vienen y, a veces, hasta se ‘adueñan’ de las calles para realizar sus tareas. Siempre ha sido así”.

Encontrándome ya en la catedral, me decido a rodearla para tener una visión más completa del entorno que la rodea. El panorama que encuentro no se diferencia mucho del que se me presentó en el trayecto entre la estación del metro y la iglesia: una cantidad considerable de vehículos en proceso de desmonte, talleres desde los cuales se escucha una combinación de maquinaria pesada y conversaciones acaloradas; edificios adaptados en fábricas de madera y textiles y unos cuantos establecimientos para el abastecimiento y el consumo. Sin embargo, en la parte posterior, aunque más cercana a la entrada principal de la iglesia, se encuentra un elemento que resalta por su particularidad:   la plazoleta de Barrio Triste.

Sucede que el Templo del Sagrado Corazón de Jesús es una construcción de estilo neogótico que data de la primera mitad del siglo XX (su construcción se llevó a cabo entre 1923 y 1941, bajo la supervisión del arquitecto de renombre Agustín Goovaerts). Este dato no es aleatorio, pues una de las características más importantes de los templos neogóticos fue la presencia de un parque o plazoleta que estimulase el encuentro y la actividad colectiva con fines religiosos. Ahora, es importante resaltar que, si bien el espacio ha prevalecido, no lo han hecho en la misma medida los usos que a este se le confieren. Así lo asevera un joven que se desempeña como mecánico en el sector, quien de manera jocosa me dice que “rezar es lo que menos se hace en ese parque”. Al preguntarle a qué se refiere, me cuenta que el espacio se ha convertido en una zona privilegiada para el consumo de sustancias psicoactivas, así como para la práctica de actividades sexuales y de mendicidad.

Tampoco la arquitectura del parque ha prevalecido en su totalidad, pues su tamaño se redujo en considerable forma con la llegada a Medellín de los pasos a nivel y de las vías rápidas, las cuales destruyeron espacios de gran valor histórico y patrimonial, como la plaza que se trae a mención. En ese sentido, la plazoleta quedó reducida a un rincón al lado de la vía de doce carriles en que se convirtió la antigua calle de San Juan.

De este pequeño recorrido se deduce, pues, que se trata de un barrio que ha sido víctima de múltiples transformaciones que van desde lo arquitectónico y/o urbano (readaptación de edificios con fines de industria, eliminación de estructuras para adaptación de vías, entre otros) hasta lo social (apropiación del espacio público por parte de trabajadores del sector, transformación de la plazoleta en “zona de tolerancia”, entre otros). En ese sentido, quizá no resulte arriesgado afirmar que lo único que prevalece del barrio es, justamente, su magnánimo templo. En esta monumental obra me centraré en un próximo ejercicio.


Otras columnas del autor en este enlace:  https://alponiente.com/author/joaristizabal/

Referencias

Buitrago, A. (s.f.) La tristeza tiene barrio. Centro de Medellín:  https://www.centrodemedellin.co/ArticulosView.aspx?id=216&type=A&idArt=254#:~:text=Antes%20que%20nada%2C%20Barrio%20Triste,nombraron%20en%20un%20primer%20momento.

Restrepo, L. (2016). “Arquitectura neogótica en Antioquia, Colombia”. En: M. Checa and O. Niglo, eds., El Neogótico en la Arquitectura Americana historia, restauración, reinterpretaciones y reflexiones. Ariccia: Ermes, pp.176-198.

Velez, M. (1994). Agustín Goovaerts y la arquitectura en Medellín. Medellín: Editorial El Propio Bolsillo.

Imagen tomada de:

Fotografía de Esneyder Gutiérrez García, publicada en Carlos Alberto Restrepo, “En Barrio Triste no habrá espacio para la delincuencia”, El Mundo, 12 de julio de 2014. Disponible en http://www.elmundo.com/portal/noticias/seguridad/en_barrio_triste_no_habra_espacio_para_la_delincuencia.php#.Y0mWKnbMJPZ

 

About the author

Jorge Andrés Aristizábal Gómez

Estudiante de Historia de la Universidad Nacional de Colombia, sede Medellín. Apasionado por la Filosofía, la Historia Cultural y los Estudios Socioespaciales, esto último especialmente aplicado a los entornos urbanos. Amante del hip hop y las manifestaciones culturales que se derivan de este.

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