Cultura Opinión

Rayo Crepuscular

 

¿De qué sirve la fe?, se esclarecieron las palabras indefensas en medio de una acalorada discusión entre padre e hija mientras el día pregonaba su ausencia, el inoportuno comentario interceptó la racionalidad de un padre apegado a una religión sin sentido, convencido que imponer el dogma de generación en generación resultaría favorable ante una especie que escabulle sus pecados entre el gentío. Nos consignan creencias que no satisfacen nuestras respuestas a cambio de ignorancia perpetua y tomando de por medio la ingenuidad del pueblo.

Complicado concebir la fuerza con que la muerte repudia al momento de nacer, las condolencias pertinentes son indeseables mientras un porqué incesante controla nuestra angustia. Frágil es el destino ante el miedo de abandonar los placeres terrenales, hoy las turbias mentes agonizan el recuerdo.

Lágrimas constantes rozan obscenidades injustificadas, ¿En qué momento los humanos se tornaron frágiles ante la muerte? ¿y por qué el pecado condena a los mortales?, alaridos por doquier atormentan juicios absurdos si la permanencia por mantener sus deseos carnales en paz se envuelven en miradas, acumulando experiencias efímeras mientras el cielo apertura noches de dolor…

Ilustres pasajeros que partieron al recinto de un descanso eterno, la esperanza decae y nuestro silencio se transforma en cúmulos de odio, vértigos de falsedades manipulan los tormentos

Los años pasan y la muerte florece, la piel se marchita y el tiempo no entiende de paciencia, cabellos castaños de un cansancio inmediato.

No niego la existencia de Dios porque estaría pecando contra la moral del pueblo, y tampoco apruebo la existencia de este porque iría en contra de mi ética.

Y culminó sin contemplaciones: La verdad por delante implica un amplio conocimiento de una realidad cruda, gratos amaneceres se festejan inmutando algarabías insolentes. Siluetas por doquier, fragmentan infortunadas alabanzas. Entre una felicidad permanente existen virtudes inmorales.