Líderes Poder

¿Qué representa la elección de Iván Duque como candidato del uribismo?

El 10 de diciembre el Centro Democrático anunció que su candidato a la Presidencia de la República sería el joven senador Iván Duque tras un mecanismo de encuestas en el que el propio Álvaro Uribe propuso, avaló y participó como garante. A continuación, un breve resumen de lo que representa políticamente esta designación que para muchos se veía venir.

  1. Uribe ganó la batalla ideológica

Desde hace meses el Centro Democrático (CD) se encuentra dando un álgido debate sobre su definición ideológica. Aunque comúnmente se le endilgue una posición de derecha dura y aún personajes en su interior -como el destituido ex ministro Fernando Londoño- pregonen esa postura, Uribe ha mantenido desde su fundación una premisa que fue una de las más llamativas durante sus 8 años de gobierno: que el debate de Izquierda y Derecha es anacrónico e inexacto y que prefiere pensar en el Centro como un lugar común de los defensores de la democracia. De ahí el nombre del partido, precisamente.

Que Iván Duque sea el designado del CD para aspirar a ocupar el solio de Bolívar representa que el partido buscará adoptar en adelante una posición de una derecha mucho más moderna y liberal, en concordancia con los nuevos líderes que han surgido en el mundo, como en el caso de Sebastian Kurz en Austria, Emmanuel Macron en Francia, Justin Trudeau en Canadá y Albert Rivera en España.

  1. Alianza con Vargas Lleras: La más improbable.

Varios de los ex precandidatos del Centro Democrático, como Óscar Iván Zuluaga y, por supuesto, Iván Duque, se han mostrado renuentes respecto a una eventual alianza con Germán Vargas Lleras. Y con razón: Se trata de alguien que co-lideró 7 años el gobierno al que se han opuesto férreamente casi desde su inicio, y de alguien cuya imagen viene en picada por el factor “coscorrón” y por los cuestionamientos de corrupción a quienes lo rodean.

No dejan de ver con sospecha el intento de Vargas Lleras de plegarse a la derecha para desmarcarse de su exjefe. “Ahora resulta que Robin no trabajó con Batman” fue una de las frases que lanzó en su momento el hoy candidato único del uribismo.

  1. Marta Lucía: El camino que está calando.

La cercanía y el aprecio entre Iván Duque y Marta Lucía Ramírez es notorio en los debates en los que han estado juntos. Entre ambos el ambiente es de pura cordialidad y sobre todo porque ambos coinciden en posiciones ideológicas moderadas. Y ha habido ciertos guiños como, por ejemplo, cuando Duque expresa que le gustaría que su fórmula fuera una mujer.

De la coalición del sector que en el 2016 representó al NO, parece ser que ésta será la fórmula que más probabilidades tiene de conformarse. Está por verse quién queda por encima de quién, y sobre todo si Uribe admitirá que su candidato quede diezmado a ser la fórmula vicepresidencial de la candidata de Andrés Pastrana.

  1. El factor Ordoñez.

Si bien se encuentran en la misma posible coalición, Ordoñez no admite en buena medida que un “muchacho” le arrebate la posibilidad de portar la banda presidencial y más cuando se ha visto en aprietos por los altos niveles de resistencia que genera; sin negar, eso sí, que se ha hecho a un buen número de adeptos, pero cuyas filas le costará engrosar.

El otro factor de desencuentro es el ideológico. Ordoñez ha portado las banderas de la derecha radical, no obstante Iván Duque ha procurado tener posturas contundentes pero moderadas, mucho más cercanas a las del expresidente Uribe. Incluso en un debate en La W, a la pregunta de si admiten el uso del condón, el anulado exprocurador respondió estar en contra porque su posición es “políticamente incorrecta”, a lo que Duque replicó que, por el contrario, esa era una posición “políticamente antigua”.

  1. Por fin le aparece un rival a Sergio Fajardo.

El exgobernador de Antioquia, pese a que ya arriba a los 62 años y tras haber pasado por varios cargos públicos, ha buscado mantener la imagen de candidato renovador e independiente, y ningún candidato había llegado a jugarle en la misma cancha. Hasta ahora.

Teniendo como coach a Álvaro Uribe, Duque le jugará duro a Fajardo porque aquél, en efecto, sí es joven: Tiene solo 41 años. Incluso podría ser el Presidente de Colombia electo por voto popular más joven en los últimos 148 años.

El único cargo de elección que ha ocupado es el de senador, cuando llegó por la lista cerrada que Uribe presentó hace casi 4 años, de modo que está alejado de los vicios de la política tradicional y sus compromisos políticos se reducen al mismo expresidente Uribe, sin que eso signifique un acto de ventriloquía. Si algo ha sido reconocido en Duque por amigos y contradictores, es su inteligencia y capacidad argumentativa.

También, pese a su corta carrera política, Duque tiene capacidad probada en cargos administrativos y gerenciales desde el Banco Interamericano de Desarrollo y un gran conocimiento en temas económicos; dos puntos débiles en Fajardo, donde lo económico nunca ha relucido en su discurso, y en cuanto a lo administrativo ha flaqueado tras los cuestionamientos sobre su desempeño como Gobernador de Antioquia.

En general, la aparición de Duque introduce grandes cambios en el tablero político y el peor error que pueden cometer sus contrincantes es subestimarlo, pues está en toda la capacidad de atraer votos muy diversos, ya que gusta prácticamente en todos los espectros, salvo -como no- en los extremos.

Pablo Loaiza B.

@PabloLoaizaB