¿Por qué siempre a Ituango?

     

Sencillamente estoy por pensar que cargamos con algún tipo de karma, ese que no permite avanzar, que cuando se da un paso hacia las soluciones, alguien nos hace devolver diez

Quiero en este escrito contarles esta compleja realidad de mi municipio que hoy nos sigue arrebatando la tranquilidad y las posibilidades de una paz duradera. Aunque debo ser claro en que la esperanza sigue viva, Ituango no merece tanta violencia.

Este es un territorio muy extenso, con una variedad importante de condiciones ambientales, sociales, económicas y culturales; que, además, alberga entre sus límites al Proyecto Hidroeléctrico Ituango, al parque Nacional Nudo de Paramillo y es cuna de líderes como Jesús María Valle. No obstante, es un municipio golpeado por la violencia de todo tipo y quizá esto no es una situación única en Ituango, sino en muchas partes del país. Pero se han preguntado, ¿por qué siempre Ituango? ¿Por qué en noticias, en redes sociales es tendencia Ituango cuando pasa una situación relacionada con la violencia?

Sencillamente estoy por pensar que cargamos con algún tipo de karma, ese que no permite avanzar, que cuando se da un paso hacia las soluciones, alguien nos hace devolver diez. Por ejemplo, el año 2016 en pleno cese bilateral al fuego entre el Gobierno y las FARC fue un tiempo donde empezamos a dar pasos hacia un futuro diferente, donde no se registraron muertes violentas a causa del conflicto armado, donde aquí el SI ganó en el plebiscito, los campesinos ya podían salir a cualquier hora de su hogar sin la amenaza que tenía que estar a partir de las 6 pm en la casa, iniciaron nuevas iniciativas productivas en el municipio, volvieron las fiestas de la ituanguinidad que hacía casi 8 años no se realizaban desde aquel atentado que partió la vida en dos de nuestro pueblo. Mejor dicho, ya nos parecía extraño sentirnos en calma porque de alguna manera el conflicto ya se había naturalizado.

Y así, como dimos pasos para avanzar, nos empezaron a empujar hacia atrás cuando las muertes llegaron nuevamente, los excombatientes eran asesinados, se empezó a hablar de la presencia de grupos paramilitares, bandas criminales, disidencias; ahí llega ese momento donde nos preguntamos, ¿qué pasó? Sencillamente no contamos con políticos a la altura de la situación, un sector que no creía en el proceso de paz puso “peros” a la implementación y, eso mismo, hizo que el Estado no ocupara aquellos espacios donde ya las FARC no estaban. En una conferencia con Ariel Ávila nos decía (parafraseo) – “En Ituango, el Gobierno Nacional tuvo un año para ocupar espacios, ya que otros grupos armados eran escépticos a que las FARC fueran a dejar aquellos sitios donde tenían control, pero al pasar el tiempo, se dieron cuenta que era cierto, e iniciaron a ocupar aquellos espacios generando el recrudecimiento del conflicto”. Es así que pasamos de ser el laboratorio de paz, a ser nuevamente zona roja.

Aquí les digo el por qué somos famosos cuando de conflicto se habla, actualmente hacen presencia grupos ilegales que ya ni la comunidad sabe cómo identificarlos, según las autoridades hace presencia el Clan del Golfo y disidencias del frente 18, pero en momentos se ha hablado de la presencia de bandas criminales y otros grupos paramilitares. Volvieron los desplazamientos forzados, los asesinatos, las restricciones de movilidad y los más afectados, nuestra comunidad campesina. Y bueno, hasta hace poco éramos tendencia por el foco de contagio de COVID-19 aunque éste fue en el proyecto Hidroituango, el nombre de nuestro pueblo siempre queda a la luz de forma negativa.

Me desahogo en esta columna para solicitar de manera reiterativa la implementación completa del acuerdo de paz, la inversión social para nuestras comunidades, el mejoramiento de las condiciones de vida de nuestros campesinos y más allá de presencia de fuerza pública, lo que necesitamos es que se abran las puertas de las oportunidades con educación, trabajo digno, sustitución de cultivos y cumplimiento con el pago a estas personas, que los PDET sean una realidad y que no llegue la mega minería a nuestro territorio. Este 2020 ha sido extraño, tanto así, que cada que llega un helicóptero del ejército es un aviso de que algo malo pasó.

Antes de terminar, los invito a hacer un ejercicio: busquen en Google a Ituango o El Aro, inmediatamente les saldrá titulares de noticias negativas, masacres y olvido estatal. Extraño iniciativas como las llevadas a cabo en la Gobernación de Sergio Fajardo como Preparémonos para La Paz liderada por el actual senador Iván Marulanda, Entornos Protectores, Nueva Generación Cafetera, la apuesta por los cafés especiales, Festival de Cine (que hoy sobrevive gracias a un gran esfuerzo de quienes lo han liderado), y otras más que nos llevó a mostrar transformaciones positivas que se dieron a conocer a través de televisión y redes sociales.

“Aquí estamos y estaremos siempre en el fragor de la lucha o en la quietud de la muerte” decía Jesús María Valle quien fuera asesinado por defendernos y retomo sus palabras para decirles que no perdemos la fuerza de la esperanza, que a Ituango, a Colombia, ojalá llegue el perdón, la no repetición y la paz.

Dedicatoria especial para todas las víctimas del conflicto armado en Colombia, en especial, a nuestras amistades, familiares y comunidad campesina de Ituango.

About the author

Esteban Úsuga Montoya

Ituanguino, Administrador de Empresas de la U. de Medellín y especialista en Gestión Pública Municipal de EAFIT. Enamorado de mi familia y la política. Llevo siempre a #ItuangoEnElCorazón.

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