Por qué se quiebran las empresas

Para llegar donde no estamos tendremos que avanzar por donde no vamos (Juan de la Cruz).


A través de la Historia, desde que las personas sintieron la necesidad de asociarse y formalizar su actividad económica, se crearon las sociedades, convertidas en empresas, para la satisfacción de necesidades humanas y buscar réditos de subsistencia, pero conscientes de exponer sus capitales, su trabajo y su reputación como elementos determinantes para dos escenarios posibles: el fracaso o el éxito. Expuestas también al trance del riesgo inherente y al mitigable, el primero asociado a la matriz de gestión de riesgos naturales y el segundo por previsión a la capacidad de reaccionar a procesos adversos dentro del normal desarrollo de sus actividades internas y externas.

La quiebra es un procedimiento legal que ejercen los Estados cuando las empresas entran en cese de pagos ante el riesgo de que el pasivo aumente más que el activo y las lleve a un estado de insolvencia. Las empresas, aunque tengan una solidez financiera, al tomar decisiones están expuestas a quedar sin flujo de caja o capital de trabajo, necesarios para poder operar.

Estamos en un mundo globalizado donde el entorno comercial está en cambio continuo y la dinámica empresarial funciona en tiempo real como consecuencia del progreso de la tecnología. Se trabaja en tiempo real y por eso las decisiones deben asumirse de manera dinámica. La cultura empresarial, que antes cambiaba en años, ahora cambia en meses, las empresas están expuestas a cambios tendenciales que vulneran la condición empresarial, y para esta adversidad es indefectible contar con un comité contingente con toda la experiencia para poder reaccionar.

El planeta está en un problema ecuménico; por lo tanto, todas las empresas están obligadas a articularse con las directrices de los convenios internacionales ambientales y a que las reconvenciones industriales se realicen bajo las leyes de extensión tributaria, así como estar enfocadas a las energías alternativas que implementan los países para cumplir los estándares internacionales asumidos. La tecnología ha agilizado los procesos con herramientas que llegan a sustituir al ser humano en búsqueda de la eficiencia, pero todos estos algoritmos y sistemas deben estar adaptados a normas éticas y políticas que garanticen la integridad del ser humano.

Existen otras circunstancias en las decisiones directivas, tentadas por los fraudes de contabilidad “creativa” o el cerrar un negocio sin el estudio necesario y sin tener en cuenta la dinámica de los mercados, aparte de la agresiva competencia, la caída de la demanda del producto y la vertiginosa obsolescencia que provoca un consumismo de anomia.

Dentro de las causales internas que llevan a las organizaciones a la quiebra está el costo lineal, el costo total (CT) —que es igual a costo fijo más costo variable— y el costo contable que, en definitiva, no cubre la totalidad de los factores del costo variable. Tener claros los costos genera seguridad financiera en el tiempo. Hay que implementar sistemas ABC por actividades para tener toda la variabilidad del costo.

Hay una situación que les pasa a todas las empresas, se trata del “punto de inflexión gestora”; esto es, cuando se agota la capacidad directiva – gerencial y se toma la decisión sine qua non de contratar un líder externo a la organización con conocimientos necesarios para seguir el sendero del crecimiento equilibrado con la visión empresarial.

La gestión financiera de una empresa es una combinación integral de diferentes alternativas, siendo las más comunes los bonos, el financiamiento bancario y las acciones; y las más complejas, los créditos de compensación, el capital extranjero, el crowdfunding y el mercado bursátil. Pero la consigna más importante es que los recursos financieros se deben buscar cuando no se necesitan.

Las empresas están expuestas a las decisiones de sus líderes que han trascendido en el desarrollo administrativo, financiero, institucional, jurídico y técnico, y algunas conjugan más de dos de estas áreas; por consiguiente, partimos de la premisa de que “las empresas no se quiebran, es el resultado de una decisión”. Existen casos mundiales empresariales conocidos como es el de Blockbuster, que conjuga variables decisorias y era en su momento la más grande empresa de alquiler de videos, con 9.000 tiendas y 60.000 empleados, y que en 1994 Viacom llegó a pagar 8.400 millones de dólares por ella. En el año 2000, el fundador de Netflix Reed Hastings, que contaba con tecnología de futuro, gestiono ante John Antioco, CEO de Blockbuster, la propuesta de trabajar juntos en un nuevo modelo de negocio. Este consistía en alquilar vídeos no presenciales, pero era necesario para ello que Blockbuster apoyara esta idea con su marca, su infraestructura y sus tiendas. Netflix quiso que Blockbuster la comprara por 50 millones de dólares. Sin embargo, esta oferta no fue nada tentadora para Blockbuster e incluso la tomaron en broma. John Antioco pensó que Hastings estaba loco, pues no creía que su modelo de negocio funcionaría.  La empresa nunca pensó que su éxito podía crecer con esta gran oferta, y ahora Netflix está valorada en 42.500 millones de dólares. Blockbuster se declaró en quiebra en el 2010.


Todas las columnas del autor en este enlace: Carlos A. Gomescasseres Vergara

Buena gerencia es aquella que le enseña a la gente promedio a hacer un trabajo superior (John Rockefeller).

Carlos A. Gomescasseres Vergara

Presidente de la Cámara y empresarios del Mercosur regional Colombia

1 Comment

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  • Mi estimado Doctor Calos, buen día, excelente ilustración de la importancia de contar con buenos gerentes y recurso humano calificado, difícil de calcular los costos variables, principalmente teniendo en cuenta la incertidumbre que se presenta en las decisiones que tomen los gobiernos de turno, se pierde la tranquilidad financiera en cualquier empresa.