Economía Opinión Recomendados Selección del editor

Políticas para la lucha contra la pobreza

La mejor fórmula para erradicar la pobreza es la generación de empleo a través de políticas públicas tendientes a la reactivación económica y al fortalecimiento del aparato productivo de la nación


La mejor fórmula para erradicar la pobreza es la generación de empleo a través de políticas públicas tendientes a la reactivación económica y al fortalecimiento del aparato productivo de la nación, ello conlleva a un esfuerzo de identificación de Clúster con base en la oferta que nos permita abrir los sectores económicos al tiempo que se reducen costos de transacción y se redistribuyen los excedentes de la economía en inversiones tendientes a reducir externalidades negativas. 

Hoy el país enfrenta un reto histórico en materia económica, proveniente de un descontento social que tiene su origen en el agotamiento de las fuentes de riqueza y distribución del ingreso a nivel agregado, este agotamiento es explicado por inflexibilidades laborales y salariales que no han podido superar las barreras de la redistribución, uno de los ejes fundamentales es el comportamiento de la productividad de los factores que aún con una alta capacidad de formación a través de la educación no ha sido posible acoplar a la expansión de la oferta laboral. 

Por otro lado el efecto de la pandemia por el Covid-19 ha acelerado las discusiones sobre la urgencia de atender vía gasto público el retroceso de los ingresos de los hogares colombianos más vulnerables que se encuentran en condición de pobreza y pobreza extrema, esto traducido en iniciativas sobre el impulso de los programas de transferencias monetarias, principalmente Ingreso solidario o una renta básica ciudadana, para lo cual el gobierno nacional ha avanzado a grandes rasgos en la focalización a través del Registro Social de Hogares creado en 2020 y el avance del Sisbén IV que incluye la variable “ingreso” para la clasificación de los hogares. 

Necesitamos con urgencia un paquete de políticas sociales definidas en el conjunto de posibilidades de financiamiento del gasto público, focalizado en población vulnerable al tiempo que se derive el fortalecimiento del empleo a través de la expansión de oferta productiva, incluyendo el componente de ocupación por rangos de edad y la creación de nuevos empleos, alrededor de un millón en los próximos 5 años. 

Pero, se requiere con urgencia apalancar el crecimiento del aparato productivo a partir de la expansión del crédito por medio del sistema de garantías para micro, pequeñas y medianas empresas que son el grupo que mayor necesidad de recursos tiene para operar, y en este sentido es propicio acelerar la creación de nuevas líneas de crédito. 

En el plano impositivo, tenemos que ser conscientes que el 54% de los recursos del Estado esta explicado por los impuestos, lo que requiere un ajuste en renta corporativa, dividendos, patrimonio, herencias, renta personas naturales, partiendo del escenario de la progresividad, donde el que mas tiene mas aporta, y es justo en la medida que el rendimiento del capital debe pagar lo justo por la reproducción de beneficios, razón por la cual hoy estamos en la encrucijada de un efecto redistributivo muy por debajo de los niveles internacionales con un alto coeficiente de Gini, es de esperar de un sistema fiscal sano, que a medida que se recauda en una mayor proporción la desigualdad tienda a reducirse.

De manera que el agregado de la economía nacional no está reproduciendo los efectos positivos del crecimiento del capital, si fuera así, la generación de nuevos empleos y la expansión de la oferta estaría dada a partir del multiplicador de la demanda efectiva cuando las condiciones de crecimiento económico afectan positivamente la inversión y el gasto público, por lo tanto los fallos de mercado han afectado gravemente la demanda interna en la medida que generan sus propias inflexibilidades de acceso y ajuste, lo cual permite el desplazamiento de la ocupación a la informalidad. En este escenario se convierte en un costo social muy alto asumir los errores del mercado, aun en el ejercicio de la plena libertad económica la población no tendría problemas para elegir si, se cumpliera el supuesto de marginalidad en la demanda. 

Estos son los problemas que nos apremia atender desde ya, quedarnos en la discusión del corto y largo plazo termina por desgastar la construcción de políticas públicas con carácter social y de enfoque productivo. Acelerar la expansión de la oferta reduciendo externalidades y pagar de acuerdo con los beneficios obtenidos es una forma de emprender cambios sustanciales, hay que reproducir los medios de liquidez al tiempo que se eliminan barreas de entrada a la inversión, al empleo y al ahorro. 

Esto fue escrito por

Ciro Alejandro Ramírez C.

Abogado egresado de la Universidad Javeriana; especialista en derecho minero-petrolero de la Universidad Externado de Colombia, derecho contractual de la Universidad del Rosario y derecho de sociedades de la Pontificia Universidad Javeriana. Magister en Gerencia Pública de la Universidad de los Andes, escuela de gobierno Alberto Lleras Camargo. Actualmente, cursa programa de Doctorado en Derecho en la Universidad Santo Tomás.
Representante a la Cámara por el Departamento de Boyacá para el periodo constitucional 2014-2018, miembro de la Comisión tercera constitucional de la Cámara de Representantes. Actualmente es Senador de la República, por el partido Centro Democrático.

Añadir Comentario

Haga clic aquí para publicar un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.