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Pandemia empática

Irónicamente la genética humana nos pone enfrente dos aspectos biológicos propios de la humanidad

El descubrimiento de la neurona espejo es relativamente reciente dentro de nuestra historia, y aun en el ámbito científico existe un amplio espacio para continuar indagando respecto a lo que en nuestro cerebro sucede al reaccionar esta neurona. La neurona espejo, descubierta por Giacomo Rizzolatti dentro de sus investigaciones en la Universidad de Parma, básicamente tiene como función permitir que nos sintamos en la piel del otro, tan sencillo como cuando en las noticias habituales vemos imágenes impactantes sobre un accidente de tránsito,  o al observar como otra persona sufre una aparatosa caída se nos encogen las entrañas.

Si usted es amante del arte, del cine, del teatro y al ser espectador de una obra conmovedora llora y se identifica profundamente con uno de sus personajes entonces debe saber que las neuronas espejo son fundamentales para que esto suceda, o simplemente al entrar en contacto con un grupo de personas que se encuentran dialogando amenamente y se tiene un ambiente alegre, probablemente se va a  contagiar de dicha emoción. Básicamente esa es una de las funciones de las neuronas espejo y por ello se le ha denominado también la neurona de la empatía.  Nolasc Acarín Tusell, Médico neurólogo  refiere que “el mecanismo de las neuronas espejo permite la comprensión inmediata del estado emocional de los demás, antes que cualquier mediación cultural o lingüística. Pero no se olvide que una cosa es la empatía y otra la simpatía, una cosa es comprender cómo se siente un vecino y otra cosa es que nos hagamos cargo de su situación y seamos compasivos”.

Es en estos tiempos es necesario que aquel capacidad neuronal con la que cuenta el ser humano se intensifique, ya  que no se trata entonces de un tema moral o cultural, sino de un accionar con un fundamento biológico.  Del COVID-c19 se ha dicho mucho respecto a su origen, y es seguro que su accionar hace parte de un proceso biológico dentro de nuestro organismo, como muchos otros virus y epidemias a lo largo de nuestra historia. Así mismo la neurona espejo, descubierta por medio de Macacos, tiene su origen primitivo y un accionar en nuestro organismo. Irónicamente la genética  nos pone enfrente dos aspectos biológicos propios de la humanidad, el uno que se extiende con facilidad y daña nuestra integridad y el otro nos muestra de frente que el ser compasivo y lograr una pandemia empática es biológicamente posible. Por lo que si al ver el sufrimiento del otro, tenemos la capacidad de entender su sentimiento y casi que apropiarnos de él, entonces es posible que dicha reacción neuronal nos genere el impulso inevitable de hacer algo al respecto, de empatizar con el otro y simplemente tenderle una mano.

Esto fue escrito por

Cristhian Esteban Reyes Oliveros

Tengo 25 años y soy profesional en Trabajo Social, egresado de la Fundación Universitaria Juan de Castellanos de Tunja. Dentro de mi ejercicio profesional, como evidentemente este lo demanda, me he vinculado siempre con la causa del menos favorecido, con el desamparado, con el marginado y desde ahí considero que puedo llevar las experiencias de ese ejercicio profesional a un espacio de reflexión escrita como el de Alponiente.

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