Conflicto Selección del editor

Lideresas sociales: el poder de la resistencia

El asesinato de 106 defensores de los derechos humanos, convirtió a Colombia en el país más peligroso del mundo para ejercer esta labor, según datos del Front Line Defender. En las dos primeras semanas del presente año, fueron asesinados 15 líderes y lideresas sociales. Ante este panorama, AlPoniente entrevistó a Lina María Zuleta, lideresa social, defensora de los derechos humanos, del municipio de Ituango, departamento de Antioquia. El objetivo de hablar con ella, fue indagar sobre la relevancia e importancia que tienen los líderes y aproximarnos a las razones por las cuales están siendo asesinados.

Desde de la firma del acuerdo de paz, Ituango y sus áreas aledañas han sido objeto de disputa por parte de diferentes grupos armados, para Lina “la dinámica de la guerra ha cambiado […] no sabemos qué está pasando pero sabemos que hay enfrentamiento en todas partes; se sabe que hay Autodefensas Gaitanistas de Colombia (AGC), disidencias de las FARC y ELN, estos últimos dos están forjando un agrupamiento grande”. Además de estos grupos, para Lina, las empresas multinacionales como EPM, Gran Colombia Gold y cerro Matoso,  tienen una influencia directa en las dinámicas del conflicto, y por supuesto, el ejército nacional es un actor importante.

En medio de esta confrontación armada por la disputa territorial, están los líderes y lideresas sociales, que a diario colocan en riesgo su vida para construir un territorio en paz, donde la defensa de los derechos humanos está por encima del miedo y la angustia; en Ituango, -dice Lina-, los habitantes guardan respeto por  las posiciones políticas y la labor que ella realiza por el territorio, lastimosamente, las instituciones del Estado, a pesar de reconocerlas, hacen su trabajo cada día más difícil. Por otra parte, manifiesta Lina que, las violencias que se ejercen hacia ellos son difenrenciadas. Esto es importante señalarlo, porque desde afuera, se tiene el imaginario sobre solo un tipo de violencia, la física y bélica, sin embargo, las amenazas (de las cuales ya tienen un ranking), los calificativos y sobre todo, la estigmatización por parte de los representantes del estado en las distintas instituciones, son los que más generan situaciones de miedo, rabia y angustia. La estigmatización que cargan a sus espaldas es la causante, en gran medida de los asesinatos.

La función de las lideresas y líderes sociales es la defensa de la vida, de los derechos humanos, de la naturaleza y del territorio. La capacidad  de movilización social, de denuncia, y la incidencia política constituye la resistencia política e ideológica que se convierte en una amenaza para los grupos armados al margen de la ley, que con sus prácticas y negocios derraman la sangre de los más inocentes, explotan los recursos naturales y se adueñan de tierras por medio la violencia; también, son una amenaza para los proyectos de “desarrollo” legales que van en contravía de los intereses de los habitantes del territorio. Son una amenaza porque impiden y frenan todos estos intereses que solo benefician a unos pocos y que lastiman a tantos.

Por esta razón, ni la legalidad, ni la ilegalidad descansan hasta el momento de desarticular los proceso sociales, sea por medio del asesinato, las amenazas, la estigmatización, la desaparición, entre otras. Porque saben que el poder de resistencia que tienen los líderes y lideresas sociales ha quebrantado y destruido, en más de una ocasión, sus intereses egoístas e individuales. Es así como, pesar del miedo y de la angustia,   la fortaleza y la tenacidad que tienen personas como Lina, siempre han estado presentes para defender la vida, el territorio y sobre todo, para construir una Colombia en paz.

Para Lina, y para todas las lideresas y líderes sociales, todo nuestro reconocimiento,  apoyo y toda nuestra admiración porque están edificando dignidad y paz en un país que cada día más lo necesita.