Las vidas negras importan todo el tiempo

     

“Seamos valientes e iniciemos a deconstruir nuestras sociedades y nuestra estructura racista, es momentos de reconocer la historia negra de Colombia, de ver como esa historia ha determinado las condiciones de vida actual de las comunidades negras, afrodescendientes, palenqueras y raizales en Colombia…”

Desde la muerte de George Floyd en Minneapolis, hemos vuelto a escuchar y a leer por todas partes que las vidas negras importan; ¡Claro que importan!. Los hechos que llevaron a la muerte de George no solo tienen ese sabor a violación del protocolo de detención policial y de violación a los derechos humanos, sino también un fuerte sabor amargo a racismo. ¡Sí, a racismo! a ese odio, rechazo y exclusión por el origen étnico. Este sabor amargo que se convirtió en la gasolina que hizo que la gente negra, los afrodescendiente, algunos aliados en Estados Unidos y en varios países se olvidaran de esa pandemia que detuvo el mundo llamada Covid-19 para salir a las calles a protestar, salieran a gritar que las vidas negras importan.

Y las vidas negras importan, no solo las vidas negras en los Estados Unidos de América, también las vidas negras en Colombia. Importan todos los habitantes del departamento del Chocó que por el olvido del gobierno y los entes de control están siendo consumidos por la pobreza extrema, por la corrupción, por las necesidades básicas insatisfecha, al igual que Buenaventura y muchos pueblos a la orilla del río Magdalena, que son descendencia afro, que provienen de los Bogas, de esos negros, bárbaros y valiente que se atrevían a navegar por el río Magdalena, un río invadido de caimanes. Estas vidas importan.

También importa la vida de jóvenes negros como Anderson Arboleda, quién murió tras ser golpeado en la cabeza por un policía; importan las vidas negras de millones de niños que cuando están en la escuela les enseñan un color llamado “piel” con el cuál no se pueden identificar; importan las vidas de los negros que no tienen acceso a la educación, importan la economía de las familias negras que vacila entre pobreza extraña y pobreza: importa la estética negra; importa que los cuerpos negros no sean foco de hiper-sexualidad; importa que a las niñas negras no les enseñen a odiar su cabello por no ser lacio o no tener crespos definidos.

Que las vidas negras en Colombia importen no solo se refiere a hacer post en redes sociales. Significa que seamos valientes e iniciemos a deconstruir nuestras sociedades y nuestra estructura racista; es momentos de reconocer la historia negra de Colombia, de ver como esa historia a determinado las condiciones de vida actual de los comunidades negras, afrodescendientes, palenqueras y raizales en Colombia, no hacer nada para construir equidad entre las comunidades es racismo, dejar a las comunidades negras en el olvido es racismo y hoy en Colombia evidenciamos que existe el racismo y no solo ese racismo que excluye a los negros de la toma de decisiones o ese racismo estructural sino también el racismo expresado a diario en frases como: “Si es negro o negra busque un blanco/blanca para que arregle la raza” “Es que eres negra pero bonita”.

La importancia de las vidas negras en Colombia y en el mundo, no puede seguir siendo un tema coyuntural, las preguntas ¿Qué pasara en un mes con las vidas negras? ¿cambiará algo esta revolución por el valor de lo negro? No deben quedar en el aire las protestas en EE.UU. con ese mensaje ruidoso de: “Si la vida de la gente negra no les importa, a nosotros tampoco nos importan sus edificios, si creen que pueden violentar y robar las vidas negras nosotros también podemos hacer eso con las cosas que les importan.”

Pero más allá de ese mensaje político, es importante detenernos y pensar como manifestar la importancia de las vidas negras, porque si las vidas negras importan, que en España no se sigan bañando en el mar de la sangre de miles de africanos, si las vidas negras importan dejemos ya de creer que los negros solo son buenos para los deportes y la música, dejemos ya de creer que los negros/afros se auto-discriminan, que no logran llegar a puestos de poder o cumplir sus sueños porque no tienen las competencias o porque no quieren, dejemos ya de pensar que la vida para las personas indígenas es igual que para las personas negras, paremos de negarnos a reconocer la carga ancestral e histórica negra en nuestra sociedad e iniciemos a trabajar por la garantía de los derechos de la gente negra, trabajar por una equidad, por el acceso a la educación, por mejorar la comunicación y transformar esas creencias que de que lo negro es lo malo e inconcluso o feo y decirle al mundo que las vidas negras importan todo el tiempo.

About the author

Yaquelin Chaverra Perea

Soy una mujer negra, feliz y feminista, cristiana y psicóloga, me gusta la política, la innovación social, el emprendimiento y la educación. Creo en la co-creación como herramienta del desarrollo social y me gusta escribir las locuras que pasan en mi cabeza.

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