Las maricas que no marchan.

El pasado domingo 2 de julio de 2016  se realizó en Medellín la marcha por la diversidad, festejando y exigiendo los derechos de la comunidad LGTBI. Este gran encuentro tuvo la participación de activistas internacionales y nacionales, pues días anteriores habían llegado a la ciudad para primer encuentro de periodismo por la Diversidad.

El recorrido que inició en la Alpujarra, finalizó en el centro comercial Obelisco. Con distintas carrozas y djs en vivo, las personas que asistieron al evento disfrutaron hasta las ocho de la noche.

No obstante, no escribo esto para informar de lo sucedido o contarles qué caras famosas se hicieron presentes. Quiero hablar principalmente de los ausentes, de los que hacen parte  de la población LGTBI y no asistieron, esos que prefirieron quedarse en casa y no darse una pasada por la marcha porque sería toda una ‘’vergüenza’’ que los vieran, o aquellos que manifiestan que ese tipo de eventos no los representa, y para excusar su ausencia utilizan comentarios discriminatorios como: ‘’no la voy con las maricas que se desnudan’’, ‘’las trans son una vergüenza’’ entre otros.

No quiero referirme a los heterosexuales que no nos apoyan y que están marcados por un sesgo homofóbico, pues antes de exigir que ellos nos respeten y respalden, debemos exigirnos entre nosotros un poco más de tolerancia, la homofobia aunque suene extraño, también la cargan muchos que hacen parte de la publicación LGBT.

Si se supone que es la fiesta por la DIVERSIDAD, por qué razón hay tantos que en pleno 2016 les da tan duro aceptar lo que son, por qué les parece tan vergonzoso que alguien se desnude, sin embargo como algún día lo leí: ‘’En épocas donde el cuerpo es tabú, el desnudo es un acto de revolución’’. Si se queja que esa marcha no lo representa, entonces, ¿Cuántos años tiene que esperar para salir a representar  lo que no ve en ella?, ¿Por qué no se coloca la camiseta y sale a gritar con respeto: soy gay, no me desnudo, pero si lo hago no se me cae nada’’ o cualquier otra frase con mayor creatividad, pero muéstrese orgulloso por sus orientaciones, identidad y sexo.

Para usted que sabe que es gay o lesbiana, pero cuando le preguntan por su ‘’novia’’ o ‘’novio’’ respectivamente, no es capaz de decir: no tengo, me gustan los/las de mí mismo sexo, le aconsejo: no crea que ocultando sus preferencias es como el mundo lo va a aceptar, no así no es, es gritándolo, es agarrando de la mano a su pareja en la calle, besarla sin importar que lo presencie niños, porque es desde los pequeños donde empezamos a abrir las mentes, es no tener miedo a decirles al resto que no es heterosexual y que por eso no deja de ser humano, no es un enfermo y tampoco necesariamente se morirá de SIDA o pagando sus pecados en el infierno.

Los cambios socioculturales no se hacen mandando a otros a luchar por nuestros derechos, estos se generan cuando todos nos comprometemos con las causas que nos identifican o apasionan.

Otro mensaje es, no se sienta menos gay al insultar a las/os transexuales o decirle ‘’pasiva’’ a aquellos que sus comportamientos son señalados como ‘’femeninos’’, antes que el mundo acepte que somos normales, entre los que pertenecemos a la población LGBT tenemos que vivirlo, de esa manera ningún libro por más viejo o sagrado que sea decidirá quiénes somos humanos y quienes unos enfermos escupidos por la tierra.

En conclusión, la próxima vez que critique las marchas que buscan reivindicar sus derechos, salga a las calles y ayude a los muchos que luchan por el cambio. No tenga miedo a gritar que es marica, gay, torcido, loca, machorra, etc. no olvide que el valor a las palabras se los da cada quien y ofenden según su contexto.

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Luis H. Santa

Periodista. Columnista.

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