¿Hay que creerle a las encuestas?

Hay que comprender las infinitas limitaciones que tienen las encuestas comunes y corrientes. Los medios nos hacen creer que Gallup, Datexco o el Centro Nacional de Consultoría tienen una especie de termómetro invisible que mide el estado de ánimo de los colombianos, lo que pensamos de una persona, por quién votaremos, o cómo nos parece el gobierno. Lamentablemente, tanto en este tema como en muchos otros, los medios nacionales mienten deliberadamente (otro día les hablaré de las mentiras que trae El Tiempo en la sección de ciencia).

La primera limitación de las encuestas que nos presentan en los medios es que usan muestras muy pequeñas. Hagamos un ejercicio para ser conscientes de cómo funciona esto. Supongamos que viven 10 personas en Macondo, de los cuales 8 creen en Dios y 2 son ateos. Usted trabaja en algún noticiero y quiere informar sobre las creencias de los habitantes de Macondo, pero tiene que entregar la información en diez minutos y no tiene tiempo ni posibilidades para preguntarle a cada habitante. Entonces usted decide entrevistar a dos personas al azar. Aunque en realidad el 80% de los habitantes son creyentes, usted nunca podrá obtener ese resultado si solo entrevista a dos personas. Los únicos posibles resultados son:

  • Que usted encueste a dos de los ocho que son creyentes. En este caso, que es el más probable, usted informa que todas las personas de Macondo son creyentes, lo cual es mentira.
  • Que usted encuentre un habitante creyente y uno ateo. Esta es la posibilidad más cercana a la realidad, ya que le mostraría las diferencias que hay en la población, pero aún así no le diría cual de las dos posturas religiosas es la mayoritaria.
  • Que usted por coincidencia entreviste a los dos ateos del pueblo. Si usted mira el pueblo, seguramente verá al menos una iglesia, varios crucifijos en las casas y otras imágenes católicas. No obstante, la encuesta fue contundente: Macondo es 100% ateo. Este resultado es absolutamente falso y ridículo, no obstante, se usó el procedimiento adecuado.

Por increíble que parezca, tomar dos de cada diez habitantes es una muestra mucho más grande que las que usan Datexco o Gallup. Decir “dos de cada diez” en el anterior ejemplo, equivale en la Colombia de la vida real a entrevistar 900.000 colombianos. Gallup, por ejemplo, en una encuesta de intención de voto para las próximas elecciones presidenciales, solo les hizo la pregunta a 1.200 colombianos. También es cierto que no todos los colombianos pueden votar, el censo electoral (la cantidad de ciudadanos que pueden votar en Colombia) es de un poco más de veinte millones, pero aún así, 1.200 sigue siendo un número insignificante. Por eso es que la mayoría de las personas dicen que nunca han conocido a nadie que haya sido encuestado por estas compañías.

Otra limitación es la que impone la geografía. Las encuestas sólo se realizan en algunas de las principales ciudades del país. Datexco preguntó a los colombianos en febrero del año anterior si les gustaba la gestión del presidente Santos. Mil personas de Bogotá, Medellín, Cali, Barranquilla, Bucaramanga, Cartagena, Pasto, Pereira, Cúcuta, Manizales, Neiva, Montería y Villavicencio respondieron. Estas ciudades concentran la mayoría de la población colombiana, pero si consideramos que nuestros campesinos, indígenas, los colombianos en el exterior, entre otras poblaciones, también tienen una opinión, nos damos cuenta que aquí mucha gente fue excluida. Santos mantiene una aprobación superior al 20% según todas las encuestas. Si hicieran la pregunta en Inzá, en San Andrés, o entre los colombianos que viven fuera del país, ¿Será que seguiría con una aprobación tan alta?

Muchas encuestas las realizan por teléfono. ¿Todos los colombianos tienen teléfono? ¿Todos los colombianos tienen acceso a un teléfono a cualquier hora del día? Este es un problema muy grande para las encuestadoras. Un camionero no podría ser encuestado por teléfono la mayor parte del día, en cambio un ama de casa posiblemente pueda ser encuestada casi todo el tiempo. En este caso, una encuesta telefónica tendría un sesgo a favor de las amas de casa y en contra de los camioneros.

Y es aquí donde hay que aclarar otro detalle: una cosa es una encuesta de opinión y otra es una encuesta de intención de voto. Los problemas de la primera son aquellos que mencioné hasta este momento. La encuesta de intención de voto también los tiene, pero además sufre de otro montón de inconvenientes que hacen que el resultado sea más alejado de la realidad.

El primero es que en muchas encuestas, sobre todo las que se realizan por internet o por teléfono, el encuestador no puede saber si el encuestado es mayor o menor de edad, si en realidad es colombiano, o si puede votar. La gente le responderá por quién votaría “si la elección fuera mañana”, pero no le dirá si podría votar “mañana” o no.

Otra dificultad es la que frecuentemente menciona el estratega venezolano J.J. Rendón. Hay gente que es perezosa para votar, y que aunque declara simpatía por algún candidato en las encuestas, el día de la elección (sobre todo si es un día lluvioso) prefieren quedarse en su casa descansando. Rendón manifiesta que solo cree a las encuestas cuando estas excluyen a la población que en ocasiones anteriores no ha ido a votar. Además agrega que sólo se deben tener en cuenta en las encuestas a aquellas personas que están muy seguras de que el día de las elecciones acudirán a las urnas.

En las encuestas en internet, como el sondeo en la página de la Revista Semana, hay otro problema más grande. El encuestador no es el que busca al encuestado sino al revés. No creo que ningún uribista se meta frecuentemente a votar en las encuestas que hace Noticias Uno, entonces sus encuestas fracasarían al no tener en cuenta a un grupo importante de la población. ¿Será que entonces hay alguna posibilidad de que en estas encuestas, algún día no pierda la opción que representa a Álvaro Uribe? Si, existe una posibilidad. Puede ocurrir que algún uribista se dé cuenta de la encuesta y alerte a sus otros amigos, haciendo que todos vayan a votar. En este caso, la encuesta también fracasa ya que un grupo acudió masivamente a votar mientras que otros grupos no lo hicieron. De cualquier manera, estas encuestas online que hacen los medios de comunicación son un fraude, pues cuando no gana la opción que los directores del medio querían, no publican el resultado, como ocurre con relativa frecuencia en la Urna Virtual de Caracol.

Todos estos inconvenientes los percibimos en las elecciones pasadas, en las cuales Antanas Mockus siempre salía con un porcentaje mayor al que tuvo en la elección. Las encuestas siempre excluyeron a la mayor parte de la población, se concentraron en las grandes ciudades, olvidando a los campesinos que son los que más han sufrido el conflicto en carne propia y son casi unánimemente uribistas, y a los votantes de las ciudades intermedias que tampoco apoyaban a Mockus. Pero el error más grande fue que las encuestadoras no filtraron a la población que no vota si llueve, o si les da pereza.

Por eso es que la única encuesta que en verdad sirve es la del día de votación. También por eso es que las encuestas más acertadas y similares al resultado electoral son las que hacen “en boca de urna” a la gente que acaba de salir de votar. Esas encuestas se hacen con población que ya votó, y por lo tanto, reducen muchos de los inconvenientes que desligitiman a las demás. En algunos países hay bastante gente pensando en cómo se pueden hacer mejor las predicciones, complementando la intención de voto con la opinión en las redes sociales, con indicadores del mercado y con estudios a elecciones previas. Aquí ese trabajo no se ha hecho, ninguna encuestadora lo hace, a ninguna le interesa mejorar la calidad de su servicio. ¿Cuándo tendremos en Colombia unas encuestadoras que de verdad presenten las tendencias de la población?

Nota: Miren esta maravilla, es la mejor idea que se le ocurrió al partido del experto en póquer que tenemos de presidente. Ahora si vamos a tener el mejor país del mundo, se acabará el hambre, la pobreza y la inseguridad.  Sin dudarlo, hay que votar por semejante proyecto tan trascendental.

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[author] [author_image timthumb=’on’]https://fbcdn-sphotos-h-a.akamaihd.net/hphotos-ak-prn1/v/t34/1624239_10203192099542664_326190667_n.jpg?oh=59cf54e6213e6de8a6396215ccf365c6&oe=52F93EC5&__gda__=1392049343_5f4ebe1c9ed096f549c3af7f54c243f3[/author_image] [author_info]José Miguel Arias Mejía Medellinense. Estudiante de Medicina de la Universidad de Antioquia. Leer sus columnas.[/author_info] [/author]

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