La Registraduría Nacional: la entidad antagónica de la democracia en Colombia

     

“Hasta las cuatro de la tarde vota el pueblo, después de las cuatro de la tarde vota la Registraduría”


El Caudillo liberal Jorge Eliécer Gaitán, cuestionando las elecciones de 1946 pronunció la siguiente frase “Hasta las cuatro de la tarde vota el pueblo, después de las cuatro de la tarde vota la Registraduría. Esta frase, inmortalizada desde el pensamiento político de Gaitán hasta nuestros días, actualmente parece cobrar vida tras el escándalo de la alteración de los formularios E-14 que favorecieron al hoy saliente presidente de la República Iván Duque Márquez en las elecciones presidenciales del 2018. Hoy, otro escándalo que tiene en jaque a esta institución estatal es el fraude electoral denunciado por el Pacto Histórico, una de las coaliciones políticas más votadas en la historia del país para las elecciones legislativas del 2022.

Este nuevo escándalo se ha denunciado en redes sociales por parte de ciudadanos afines con el Pacto Histórico y con otras coaliciones y partidos políticos afectados por las debidas alteraciones de los formularios E-14, documento que podemos calificar, según el profesor Oscar Castelblanco, especialista en Derecho Constitucional y profesor investigador de la Universidad Libre, como: actas electorales en las que los jurados depositan y diligencian los resultados de votación. Además de los incidentes de las alteraciones evidentes de dichos formularios, la no contabilización y declaración de más de cuatrocientos mil votos en casi noventa y cinco mil mesas de votación en el país, son otro sin sabor que tiene que aclarar el registrador nacional Alexánder Vega con sus subalternos. Con un proceso de un nuevo escrutinio en diferentes municipios y zonas del país, la Registraduría de Vega, junto a un equipo jurídico del Pacto Histórico, Fuerza Ciudadana, entre otros, han logrado rescatar una cantidad de votos desaparecidos que le han permitido recuperar por lo menos tres nuevas curules más en el Senado.

Estos escándalos, que son focos laudables de corrupción electoral, parecen darle la razón a Gaitán cuando expresaba que en Colombia no elige el pueblo sino la Registraduría. Esta tesis es la muestra suprema de que esta entidad es la principal fuerza antagónica de la democracia en la nación. Hablar de democracia en Colombia cuando la Registraduría no respeta el derecho al voto de la ciudadanía, cuando esta entidad desconoce que el verdadero sentido de la democracia es que cada ciudadano elija al candidato que lo representa, o cuando esta entidad sea la que quita y pone políticos a su conveniencia, es completamente inverosímil.

El prontuario de escándalos que envuelven a esta entidad del Estado colombiano desde épocas memorables hasta nuestros días, son el fundamento para calificar a esta empresa como enemiga de la democracia en nuestro país debido a ese papel antagónico que posee. Durante décadas esta entidad se ha prostituido con todos los políticos y empresarios corruptos que han pasado a la historia política y social del país. Con ella, toda amalgama corrupta y politiquera del país ha elegido y reelegido a sus esquiroles en el Congreso y la Presidencia de la República por años, secuestrando y mancillando la democracia representativa que eligió el país.

Es menester detenernos y pensar un poco, como colombianos dolientes de la situación del país, si es o no es justo que esta institución juegue con nuestros derechos políticos. Si es justo que esta institución, fortín de las mafias politiqueras corruptas del país, se burle de la democracia de la nación. Como ciudadanos deberíamos cuestionarnos la legitimidad de esta institución, que hasta la fecha, queda fielmente demostrado que no ha hecho otra cosa que quitar y poner políticos a su antojo.

El registrador nacional Alexánder Vega, el hombre a la cabeza de una de las instituciones más señaladas y perjudiciales del país, tiene mucho que explicarnos (sin intentar lavarse las manos como están acostumbrados a hacer estos personajes) a nosotros los ciudadanos colombianos que ejercimos el sagrado derecho al voto el domingo 13 de marzo de 2022 en las elecciones legislativa y que por alguna u otra razón nuestros votos no aparecen en algunas mesas del país. Muchos dudarán que estos incidentes presentados en los formularios E-14 se traten de simples errores de los jurados de votación y no de un fraude fraguado por los clanes políticos atornillados al poder para perjudicar a la nueva fuerza política alternativa (Pacto Histórico) que ha ganado mucha aceptación popular y con ello la posibilidad de cambiar la historia política de la nación.

Hoy todos estos escándalos e incidentes que envuelven la honorabilidad de la Registraduría Nacional del Estado Civil y sobre todo la de los partidos políticos tradicionales, son el argumento principal para alentar a todos los colombianos a defender nuestra democracia.

About the author

Numar Chaid González

Filósofo egresado de la Universidad del Atlántico. Docente de filosofía y Ciencias Sociales. Miembro investigador del Grupo de Investigación Cronotopias.

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