La oportunidad libertaria

“Un antisistema debe ser juzgado no por la acción de ir en contra del sistema presente, sino por el contenido del sistema en contra del cual va, su propuesta de cambio, y la forma en la que lo decide ejecutar.”

Las primarias electorales de Argentina le dieron una sorpresa al mundo, Javier Milei, el libertario economista y candidato presidencial argentino, se llevó la mayor proporción de votos entre los candidatos con un 30.04%. Esta noticia no solo sorprendió a las izquierdas y derechas estatistas del mundo, también llegó como una agradable noticia para muchos libertarios en el mundo que se han acostumbrado a perder el juego político. Con Milei, surge una oportunidad de ganar, y surge la esperanza de probar nuestras ideas en la práctica.

Milei, “el peluca”, y la supuesta extrema derecha

Para los que leen sobre política, ya sabrán lo básico de Milei; un economista y catedrático con una pinta que parece sacada de una serie animada de los 2000. Dependiendo de la vertiente ideológica propia y los medios que uno lee, no obstante, recibe una distinta versión del excéntrico.

Unos se encargan de arrojar las típicas acusaciones de izquierda a cualquier candidato a la derecha de Barack Obama. Candidato de la “Ultraderecha”, el “ultraderechista”, “extrema derecha”, etc., se lee en periódicos nacionales e internacionales como descriptor de Milei. Pero este no es el caso, solo es otro intento de manipulación en medios para asustar y generar disgusto ante la figura de “el peluca”.

Revisando las propuestas de Milei, no parece haber mucho de “ultraderecha”, una categoría que típicamente se asocia con fascistas y nazis. Entre sus propuestas económicas está: reducir el gasto público, privatización de empresas públicas deficitarias, fomento de la inversión privada, eliminación del banco central, dolarización de la economía argentina, construcción de prisiones con alianzas público privadas, desregular el mercado de armas. Ninguna de las anteriores suena a fascismo.

Propone reformar (no eliminar) el sistema de salud y educación, a través de un sistema de vouchers que incentive la competencia y permite elección al consumidor. La misma propuesta ideada por Milton Friedman en los 70 como una respuesta de libre mercado para la financiación de sectores importantes de consumo privado.

Dice que reducirá impuestos, permitirá la exploración y explotación de recursos naturales con un sistema de regalías, eliminaría multas impuestas a empresas por despedir a trabajadores, etc. Hasta el momento, no se ve nada que sea de “ultraderecha”.

Tal vez (irónicamente) CNN lo define de la mejor manera, como un derechista antisistema, o mejor aún, como lo define Orlando Avendaño, un populista de la derecha liberal. Esto no es en sí un pecado, pues un antisistema debe ser juzgado no por la acción de ir en contra del sistema presente, sino por el contenido del sistema en contra del cual va, su propuesta de cambio, y la forma en la que lo decide ejecutar.

Prospectiva de las elecciones y preocupaciones con la victoria

Por mucha esperanza y emoción que tengamos los libertarios, es necesario ser realistas y pensar de forma lógica las posibilidades de ganar y como se vería ese gobierno en tal caso de llegar a la casa rosada.

En primer lugar, veamos la prospectiva de ganar de Milei. Como lo demostró el resultado de las PASO, las encuestas no son las más confiables; una de las últimas encuestas en Argentina mostraban favoritismo por Massa con 23.8%, seguido por Bullrich con 20.1%, Milei con 19.5%, y Larreta con 16.3%. Esto indica que hay una parte silenciosa de los votantes, particularmente de Bullrich, Larreta y la centro-derecha del PRO, que prefieren a Milei, pero sienten estigma al admitirlo (gracias a las tácticas de los medios que antagonizan y ridiculizan a los votantes).

Analicemos el campo, entonces, reflexionando en lo que haría un votante en esa situación. Para ganar las elecciones en primera vuelta, un candidato necesita 45% de los votos, o 40% con una separación de 10 puntos con el siguiente contendor. A no ser que alguno de los candidatos, especialmente Bullrich, salga, ganar en primera vuelta no es probable. Sería posible si los votantes de Bullrich la abandonan al ver que está cayendo, y la ven como aliada de Milei. Los de Larreta probablemente se dividan en dos, los de derecha y los de izquierda; cada uno apoyaría al candidato estrella de su lado, con Massa, el candidato de izquierda, presentándose como moderado, cosechando una mayor proporción de sus votantes.

No son altas las probabilidades de que eso suceda en primera vuelta, pero el análisis se mantiene válido para la segunda vuelta. Con la tendencia actual, Milei y Massa serán los candidatos en la segunda vuelta. Massa disfrutará del apoyo de los votantes de izquierda y centro-izquierda, que en total recopilaron 32.2% en las PASO, y además, tendrá un poco más de la mitad de los votantes de Larreta, ~6%. Es posible, como sucedió en Francia, que elementos de la izquierda antisistema prefieran votar por Milei para reprender a la casta política, pero no será mucho dado el carácter fuertemente peronista de esa izquierda.

Milei, por su lado, obtendría el apoyo y los votos (en su mayoría) de Bullrich, y un poco menos de la mitad de los de Larreta, que en total fueron ~22%. Si Milei mantiene el alto apoyo de su base, puede alcanzar más del 50% de los votos.

Problemas de gobernabilidad

Asumiendo que llegue a la presidencia, Milei se enfrentaría dos problemas: la gobernabilidad y la protesta social.

En primer lugar, dado que quiere hacer cambios importantes a la estructura del Estado argentino, el apoyo que tenga en el congreso será imperativo para poder pasar legislación. Ha afirmado que trabajaría por plebiscito de la ciudadanía en tal caso de no cooperación del legislativo, pero eso tiene sus límites y sería una medida poco sabia a largo plazo. Si el plebiscito puede impulsar cambios para propuestas libertarias, también podría hacerlo para las estatistas y peronistas. Además, que la ciudadanía vote no implica que lo hará de forma que el gobernante quiera.

El problema de Milei es la sección peronista de Juntos por el Cambio (JxC), la coalición de centro, centro-derecha y centro-izquierda que cobija a Larreta y Bullrich. Además, Larreta y Milei tienen un pasado turbio con animosidad personal en ambos bandos. Estos elementos de JxC pueden poner restricciones a la agenda de Milei o la puede alentar siguiendo la división entre halcones y palomas; los primeros, queriendo cambios rápidos, los segundos, cambios lentos y moderados. Este es su problema porque es la coalición con la que tendría que gobernar; es poco probable que los partidos de la Unión por la Patria, y otros de izquierda apoyen en términos generales la agenda legislativa libertaria.

Por otro lado, las protestas sociales y oposición en las calles son un problema para cualquier candidato de derecha en Latinoamérica. En el continente, la izquierda ha aprendido a como movilizarse con fuerza y efectividad para comandar y tomar control de la agenda aun habiendo perdido. Con propaganda y minorías vocales, frenan al país, bloquean calles, exigen resignaciones, cometen actos de vandalismo y destrucción, todo en aras de evitar alguna política pública o legislación.

Tales eventos se vieron en Colombia, Chile, Bolivia, Perú y Ecuador con gobiernos de centro-derecha; un gobierno de derecha clara en Argentina enfrentaría lo mismo, e inclusive algo peor. Es así como Milei debe estar precavido ante estas tácticas. Tendrá, como todo presidente nuevo, un periodo de gracia en el que la ciudadanía evalúa su comportamiento y sus políticas para determinar si lo apoyará.

A diferencia de lo que hizo Gustavo Petro en Colombia, Milei deberá encargarse de que en ese tiempo pueda pasar dos o tres pedazos de legislación importante, darle confianza a los inversores internacionales, y proponer y accionar soluciones al problema crediticio con el FMI. Evitar la controversia innecesaria, y despertar controversia cuando sea conveniente para el mensaje político que promulga sobre la casta política.

De esta forma, aun con la organización de la izquierda, con medidas efectivas y un mejoramiento en la calidad de vida argentina, conseguiría respaldo de la mayoría de la población lista para frenar los intentos de revertir el curso libertario.

Solo el tiempo dirá si este análisis está correcto, pues todavía quedan meses hasta las elecciones; mucho puede pasar y todo puede cambiar. Por el momento, no obstante, Milei permanece una esperanza para los libertarios, liberales clásicos y conservadores liberales del mundo, esperemos que no nos decepcione.


Todas las columnas del autor en este enlace: Santiago Silva Schmidt

Santiago Silva Schmidt

* Coordinador local para Students for Liberty Colombia. Graduado de Relaciones Internacionales enfocado en política, economía e historia.

Comentar

Clic aquí para comentar

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.