La innovación del transporte sostenible en el Valle de Aburrá. Logros y retos

 “Del total de las emisiones de GEI que se producen en América Latina, un 36% corresponde al sector transporte (CEPAL). Por tanto, se deben tomar acciones innovadoras para mitigar su impacto


En tiempos donde los impactos ambientales cada vez son mayores y las consecuencias del cambio climático son más evidentes, sobre todo en territorios como el trópico americano, donde se presencian fenómenos como inundaciones por altas precipitaciones, deslizamientos, entre otros. Se ha empezado a poner en la agenda  política diferentes estrategias de mitigación y alternativas sostenibles, y una de ellas está relacionada con el sector transporte, el cual contribuye en un 36 % a las emisiones de Gases de Efecto invernadero en América latina (CEPAL).

En el caso concreto del Valle de Aburrá, donde está ubicada la ciudad de Medellín, el sector transporte ha sido un hito en el desarrollo sostenible. La pujanza, visión y voluntad política ha sido fundamental en este proceso. Para entender esto, es necesario devolvernos un poco al pasado y ver cómo ha sido la evolución del transporte.

A principios del siglo XX, los tranvías eléctricos llegaron a Medellín. Estos eran trenes urbanos que transportaban las personas hacia cada uno de los barrios, y dónde operaron alrededor de 30 años, hasta que en los años 50 fueron reemplazados por los buses tradicionales a diésel; conllevando a que la movilidad en la ciudad, y en la región en general, empezará a complicarse, aumentando las emisiones de GEI y al mismo tiempo, a deteriorarse la calidad del aire en el territorio.

Según el Área Metropolitana, el número de buses rodando en el Valle de Aburrá son alrededor de 6000 (AMVA,2019), todos suscritos a empresas privadas, lo que indica, que el transporte público se había privatizado y según mi opinión, fue causante de los problemas que tiene la movilidad hoy en día. Temas como el encarecimiento del costo del pasaje, aumento del número de flotas, malas prácticas de conducción de algunos trabajadores y el deterioro de dichas flotas, conlleva a una mayor dependencia del vehículo particular y, en consecuencia, al aumento paulatino de las emisiones atmosféricas. Todo lo anterior muestra que era hora de tomar alternativas que contribuyan a la movilidad sostenible y de esta forma, a la sostenibilidad en la región, donde las problemáticas de calidad de aire y variaciones en el clima urbano son el pan de cada día.

La primera acción que se empezó a implementar fue la construcción y operación del METRO. Un sistema compuesto por trenes urbanos que funcionan con energía eléctrica y actualmente es usado aproximadamente por un millón de personas, siendo el transporte masivo preferido de los medellinenses. Adicional a esto, el sistema empezó su expansión por medio de diferentes modelos de transporte sostenible, buscando llegar a todos los rincones de la región. Sistemas como el Metrocable, el cual son teleféricos que suben  a las laderas de la ciudad y funcionan con energía eléctrica; el tranvía, que volvieron después de 50 años; y el metroplús (buses que funcionan por medio de gas natural y otros de forma eléctrica) son algunos de los que se han implementado en la ciudad. Por último, se debe resaltar el sistema público de bicicletas ENCICLA, que cuenta con alrededor de 1800 bicicletas y 55 estaciones por toda la región, logrando que la gente pueda transportarse por medio de la bicicletas, incentivando el transporte limpio y saludable.  Todo esto acompañado de la construcción de rutas de “ciclocaminabiidad” en la región.

Lo anterior ha hecho que Medellín y el Valle de Aburrá sea considerado un territorio innovador en el transporte sostenible y un hito en el desarrollo sostenible. Solo el sistema Metro evitó la emisión de 483.394 toneladas de CO2 y 11.947 toneladas de contaminantes atmosférico en el año 2017 (METRO,2018); además, de generar un beneficio social al reducir tiempos desplazamientos y evitar distancias recorridas en transporte público colectivo, lo que reafirma su contribución a la sostenibilidad. Por otra parte, el sistema ENCICLA ha conllevado que el viaje en este medio aumente en la región, llegando aproximadamente al 2 %.

Como reflexión final, es de resaltar que, a pesar de los pasos agigantados que se han dado en la transformación del transporte, aún quedan algunos retos pendientes. Uno de ellos es la renovación del transporte colectivo, donde todavía existe una gran cantidad de buses usando diésel y con tecnologías obsoletas, por lo que es necesario reemplazarlos por vehículos que usen combustibles limpios. Lo otro es seguir con la expansión del sistema de bicicletas, donde se busque llegar a todos los confines de la región y, por otro lado, seguir expandiendo el sistema METRO, que ya tiene planes de más metrocables, además de la construcción de la línea que va por la 80. Por último, estandarizar el costo del pasaje, donde con un único valor, la persona pueda acceder a todos los medios disponibles. Todo lo anterior, junto con la toma del transporte por parte del gobierno, será un paso fundamental para la sostenibilidad en la región y ser un modelo para otras ciudades.

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Sergio Rúa Alvarez

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