De la ignorancia y otras verdades

“Todo esto es culpa del gobierno”, “las empresas deberían tener más impuestos y los pobres menos”, “es increíble que el gobierno haga que suba el dólar”, “los bancos solo quieren robarnos”, “todo es culpa del capitalismo” y otras frases como estas las he escuchado no sólo durante mi vida universitaria sino también fuera de la universidad y hasta en la educación media.

No es un crimen ser ignorante en ciencia económica, que es, después de todo, una disciplina especializada, además considerada por la mayor parte de la gente como una ciencia lamentable. Pero si es totalmente irresponsable tener una opinión radical y vociferante en temas económicos mientras se está en ese estado de ignorancia.” Tomado de Making  Economic Sense. (Murray Rothbard)

“Todo esto es culpa del gobierno”, “las empresas deberían tener más impuestos y los pobres menos”, “es increíble que el gobierno haga que suba el dólar”, “los bancos solo quieren robarnos”, “todo es culpa del capitalismo” y otras frases como estas las he escuchado no sólo durante mi vida universitaria sino también fuera de la universidad y hasta en la educación media. Mi idea no es instruirlos sobre esto, ya que sería una tarea ardua y no es la idea del artículo. Lo primero que hay que decir sobre dichas frases es que son erróneas e ignoran conceptos económicos, porque no tienen ningún fundamento o base en la cual apoyarse y tener alguna clase de certeza. También, ellas vienen de personas u opiniones totalmente desconocedoras de la economía; por ejemplo, en referencia a la cita inicial, me parece completamente irresponsable tener opiniones vociferantes sobre temas de los cuales uno ignora, pues llevan a otras opiniones o ideas mucho más desconocedoras y aberrantes.

Exagerado me dirán algunos, aunque con la sola frase que dice “todo es culpa del capitalismo” podemos ver como personas con ignorancia económica hacen uso del populismo; así, sus “conocimientos” generan ideas perversas y peligrosas como el socialismo, que algunos sobre explotan hasta llegar al peligroso comunismo, causante de derribar países y proyectos económicos en cuestión de décadas. Las mencionadas ideas no van sólo en lo político, sino también en lo social y económico, pues estas frases no provienen únicamente de personas de bajos ingresos o “pobres” sino de personas o sub sociedades como la de las personas de altos ingresos o hasta algunos empresarios que dicen ser altos conocedores de la economía. Empero, en aquellos círculos sociales se escuchan monstruosidades como “voy a meter el “tarjetazo” (refiriéndose a una tarjeta de crédito) y lo voy a tirar a 36 cuotas así no las siento” o “¿por qué los bancos nos roban tanto?” y mi favorita “los bancos deberían prestarle a uno sin cobrar intereses”. Las anteriores, aunque no lo crean, salieron de bocas de personas de la alta sociedad que dicen tener altos conocimientos económicos o administrativos.

Las sociedades, aún más la colombiana, están sumergidas en un desconocimiento sobre los ámbitos económicos, financieros y administrativos; puesto que, ven esos ámbitos como totalmente innecesarios para su normal vivencia, pero al hablar de estas ciencias simplemente generan ideas erróneas y tristemente proliferantes. Lo cual, me atrevo a decir, ayuda en el aumento en la brecha de pobreza y riqueza en el país y en el mundo; incluso, las personas ya “ricas” no se hacen más ricas puesto que no saben manejar sus finanzas personales.

Todo lo visto, me hace pensar en la gran pregunta, ¿desde dónde venimos creyendo que estos conocimientos son insignificantes? la respuesta es simple y concisa: desde el colegio, puesto que en esta edad de poca madurez y donde somos unas esponjas que aprendemos todo lo que vemos y escuchamos, siempre nos enseñaron que es una mitocondria, la ley de newton, la diferencia entre un alcohol y un ácido, y hasta el teorema de Pitágoras. Nunca nos enseñaron de finanzas personales, por ejemplo, cómo pagar impuestos, crear una cuenta bancaria, manejar una tarjeta de crédito o nuestro propio dinero si no tenemos una; o por qué los bancos nos cobran intereses o una cuota de manejo. Para concluir, invito al lector a que, si va a generar una opinión económica, antes intente llenarse de conocimientos que le ayuden a mirar este mundo económico y financiero con objetividad.

About the author

Carlos Osorio Sánchez

Estudiante de Finanzas Universidad EAFIT, amante de la economía y la opinión.

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