La estrategia: ¿Cohabitar, votar o confrontar?

¿Cuál debe la estrategia de la alternativa democrática ante el escenario de un precio del petróleo de 46 dólares el barril y una aceptación de solo 22 puntos del presidente de facto? Algunos, como José A. Gil Yépes plantean que ¨no hay que sacar a nadie¨ y que la

 

caída del precio del petróleo ¨es una oportunidad de entendernos porque vamos a tener que jugar en equipo para poder meter gol¨. Otros, como Luís Vicente León, solo consideran sensato acudir a elecciones argumentando que otras opciones no son viables por aquello de ¨con qué se sienta la cucaracha¨. Respetamos esas opiniones, pero muchos pensamos que ante un régimen totalitario se requiere de algo diferente.

 

En caso de seguir la estrategia de cohabitar con el régimen ¿qué podemos conseguir? ¿Acaso no secuestró nuevamente al CNE, la Fiscalía, Contraloría, Defensoría del Pueblo y TSJ? ¿Acaso el capataz de la Asamblea y el presidente de facto y todas sus focas han ofrecido una amnistía para presos políticos y exiliados? ¿Acaso los tribunales han dado señales de imparcialidad y de no arrodillarse ante el Ejecutivo? ¿Acaso hay signos de que el régimen estaría dispuesto a rectificar su obsoleta visión de la economía y persecución a los medios de comunicación? Entonces, ¿qué se puede conseguir con jugar en equipo? ¿Acaso lograríamos más diputados con una estrategia de apaciguamiento o, por el contrario, muchos votantes se sentirían confundidos? ¿Acaso queremos que nos sigan metiendo goles? ¿Puede alguno de los proponentes de la cohabitación informar si con esta estrategia lograríamos contribuir a que tengamos una mejor calidad de vida?

 

La estrategia de ¨solo elecciones¨ sería válida en democracia, pero ante un totalitarismo tiene el escollo difícilmente superable del enorme ventajismo oficial basado en el control de los poderes del Estado y en los recursos de Pdvsa. Sin duda que dado el derrumbe del apoyo del pueblo al régimen, la alternativa democrática tiene una gran probabilidad de ganar las parlamentarias a pesar de lo mencionado. Quizá el punto a discutir es cuántos diputados podemos obtener. Caso de no conseguir las dos terceras partes de las curules es poco lo que lograríamos cambiar, es decir requerimos como mínimo lograr 110 diputados. Ello es posible, pero poco probable, si no adoptamos una estrategia de mayor confrontación, recalcando los errores del régimen y divulgando lo que haría la alternativa democrática al llegar al poder.

 

Sobre la confrontación se ha creado el mito de que es necesaria evitarla porque la gran mayoría la rechaza. Ciertamente todos preferiríamos vivir en armonía y por ello la respuesta a las encuestas, pero también a nadie le gusta vivir con escasez de los bienes básicos, con elevado costo de la vida, con inseguridad, con deficientes servicios de salud, educación y transporte, con persecuciones por pensar diferente y con cadenas para anunciar que harán anuncios o para promover conucos. Caso de no confrontar firmemente al régimen en estos y otros aspectos estaremos acostumbrando a los ciudadanos a aceptar lo que tenemos y no se sentirán motivados a contribuir al cambio necesario. Para lograrlo se requiere integrar una unidad monolítica entre la sociedad civil y los partidos políticos para votar, hacer resistencia y confrontar. Ciertamente esto último no es cómodo, ni sencillo, pero es condición necesaria aunque no suficiente para salir del presidente de facto. Caso contrario seguiremos votando y seguiremos declinando como país y como ciudadanos.

 

Como en botica: Quien practica el terrorismo de Estado ofreció canjear a Leopoldo por el puertorriqueño Oscar López, preso y sentenciado en los Estados Unidos a 70 años por usar la fuerza para robar, transporte de armas y explosivos, conspiración sediciosa e intento de fuga. Leopoldo solo llamó a manifestar pacíficamente y no hay prueba de que cometió algún delito, sin embargo el perverso de Miraflores lo tilda de monstruo y de asesino. Vicente Díaz cumplió dignamente en su cargo en el CNE, pero su referencia a Lucena y Oblitas declarando que ¨conozco bien a esas señoras. Ninguna es capaz de permitir que se alteren los votos¨, no es una afirmación cierta ya que ellas permitieron irregularidades y ventajismos y no autorizaron una auditoría completa. Eso, don Vicente, constituye una alteración de votos, aunque quizá no en las máquinas.  @eddiearamirez 6/1/15.

 

De tanto mimetizarse tras la figura de Chávez, el sucesor Maduro pareciera marchar hacia una locura parecida. Dio tempranas muestras de irracionalidad con un pajarillo mensajero del difunto eterno, impone con subida prepotencia una tropical restauración fast track de la ortodoxia comunista, y alucina en su papel de legislador habilitado, conforme al vicio tan latino de creer que para mejorar el mundo basta decretarlo por ley. Ha llegado a promulgar leyes aún sin redactar; una anomalía típica de un país en el que circularon, en diciembre de 1999, hasta cuatro versiones oficiales de la nueva Constitución. EL  NACIONAL – Domingo 04 de Enero de 2015  Siete Días/5. Antonio Pasquali: De la locura ante-final.

 

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