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La desgracia que cargamos los colombianos en el exterior: Un capítulo más

Puente de Mostar, Bosnia Herzegovina. Simbolo de la guerra de los Balcanes

Qué triste es tener que cargar con nuestra historia como colombianos, sí, a donde quiera que vayamos.

Para los que no saben, hace casi un mes, empezamos un viaje por la región europea de los Balcanes. Esta región está caracterizada por su multiculturalidad y la histórica diferencia étnica y religiosa de los países que la componen.

Los Balcanes han sufrido mucho, bastante, a causa de la guerra. Han tenido miles y miles de muertos y millones de desplazados. ¿Situación parecida a cuál? Sí, a la de Colombia.

Uno esperaría que, especialmente en estos países, Bosnia, Serbia, Croacia, tuvieran en cuenta de que hacemos parte de una generación que está intentando cambiar la imagen que proyectaron nuestros países hasta hace pocas décadas.

Uno esperaría que los fantasmas de los 80 y 90 estuvieran desapareciendo y a veces pensamos que lo estamos logrando, pero sinceramente pienso que nos faltan muchos, muchos, años para lograrlo.

En la mañana, cuando iba al aeropuerto de Sarajevo, el taxista me contaba que él había visto aproximadamente 30 series o películas de Pablo Escobar hechas en Europa y que en todas él quedaba como un héroe.

He tenido la oportunidad de visitar muchos países y no ha habido uno solo en el que al momento de mencionar Colombia y Medellín, no me digan «Pablo Escobar» «Drugs» «Cartel» «Cocaine» incluso policías.

Cruzando la frontera terrestre entre Bosnia y Croacia, en el control de pasaportes, nos hicieron parquear a un lado el carro en el que íbamos, mientras nos retuvieron los pasaportes.

Pensamos que era normal la espera, aunque ya hemos pasado muchas fronteras en este viaje, hasta que unos policías nos dijeron que nos iban a revisar todo el vehículo.

Maleta por maleta, prenda de ropa por prenda de ropa, libro por libro, oigan, hoja por hoja, me revisaron. Abrieron los souvenirs, revisaron las medias, el tanque de gasolina del carro, la parte inferior, debajo del motor, todo.

Un dolex era potencial riesgo para ellos, un parche para el dolor de espalda, la situación más inquietante. Por supuesto, no encontraron nada.

En esto pasaron más de 45 minutos. Unos policías eran queridos, los otros me preguntaban dónde estaban las «colombian Drugs» mientras veían mi shampoo. Y nosotros, asustados, porque uno se asusta no sabe uno ni por qué, viendo entrar decenas de carros y personas a Croacia, sin pedirles la más mínima revisión o sin hacerles preguntas.

Cuando por fin nos dejaron pasar me cuestioné muchas cosas. ¿Qué hacemos para cambiar esto? ¿Cómo haríamos para que no relacionen a Colombia con drogas?

Me preguntaba por qué nos mencionan Alemania y no pensamos inmediatamente en Hitler; en España, en Franco; en Italia, pensamos más fácil en un gelato, un barco, un coliseo o una torre inclinada, que en Mussolini o la famosa Cosa Nostra.

¿Qué hicieron ellos para sacar del top of mind lo malo de sus países? Creo que la respuesta es que dejaron, o quizá nunca lo hicieron, de consumir y sacar provecho de sus tragedias.

En Alemania no ves un taxi con una cara estampada se Hitler. No hay un barrio al que se le conoce como Adolf Hitler. No hay un serie en horario premium en la que la policía persigue a Hitler y el televidente hace fuerza para que no lo capturen. En el top 10 de Netflix de Alemania no está una serie de Hitler desde hace más dos años.

En Alemania no hay tiktokers que muestran las excentricidades de Hitler como si fueran un ejemplo a seguir o un sueño a conseguir. En Alemania no hay directores de películas o series con contenido de lo malo de sus países que son Senadores.

Quiero montarme a un taxi en un país bien extraño y que al decir Colombia me digan más fácil Shakira que Carteles, que al mencionar Medellín me digan lo buena que está la nueva canción de Maluma, J Balvin o Juanes, en vez de drogas o cocaína.

La tarea es de todos. El extranjero que vaya a Medellín hay que dejar de mostrarle lo malo de la ciudad. Al colombiano que viaje al exterior, que se encargue incansablemente de corregir a las personas que relacionan Colombia unicamente con algo malo.

«We’re more than that» es muy fácil.
@juanfveleza

About the author

Juan Felipe Vélez Alvarez

Apasionado por los viajes, idiomas, la historia y los libros.
El conocimiento es de todos, por eso me gusta compartir lo que sé.
Politólogo, especialista en Derecho Público.

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