Frailejones en Usme

Destrucción de Frailejones
el silencio compinche de la Bogotá Inhumana demuestra el Falso Ambientalismo de la Izquierda Colombiana

Esta historia empieza de forma inversa a las novelas: el principio es feliz y el final es triste y árido. No es un cuento de hadas, es un aquelarre ambiental compuesto de brujas y demonios politiqueros que no tienen en cuenta la importancia de los páramos y frailejones en estos tiempos del Fenómeno del Niño, donde la conciencia ambiental no existe, tan solo es un pretexto pajudo para falsos líderes de izquierda y derecha para hacer de las suyas, donde se aprovecha la ignorancia de un pueblo populacho para desbordar el populismo rampante y peligroso que es la verdadera causa de que Colombia sea un país inviable, y no una Magia Salvaje (película de mucho mercadeo, exagerado para su contenido), no se puede mentir al respecto. La trama se desarrolla en la Zona Forestal de la Localidad de Usme, en Bogotá DC, capital del país del Sagrado Corazón de Jesús. Por estos lares, el silencio compinche de la Bogotá Inhumana demuestra el falso ambientalismo de la izquierda colombiana, ya se verá el porqué.

El culebrón inicia muy bien. El 7 de noviembre del año 2008, el periodista Juan José Posada en su blog Posada Uribe, hablaba sobre un bello fenómeno que se estaba dando en Usme y Sumapaz: el crecimiento de los frailejones en las zonas paramunas, en cercanías al embalse La Regadera. Se identificaron en promedio 22 especies de frailejones (algo que no es frecuente), allá mismo donde se declaró un Parque Nacional Natural en 1977 por el antiguo Inderena, todo sonaba muy bien, y se pedía un poco cuidado del mismo. Pero lo que se lee a continuación demuestra que los problemas comenzaban en ese entonces: “Un lugar que en 1977 fue declarado Parque Nacional Natural y que consta de 123 mil hectáreas, la labor de todos los colombianos es protegerlo y mantenerlo como un lugar para la producción de agua”. Se cambió el Inderena por el Ministerio del Medio Ambiente, supuestamente llegaron ambientalistas al país, pero eso de nada sirvió.

Por el conflicto, así como por la politiquería populista, empezaron a llegar grupos ilegales y desplazados a la zona, empezando a destruir los frailejones, bien sea para armar sus campamentos o para construir ranchos de invasión. Ciertas ONG sin importar su corriente ideológica, empezaron a hacer su agosto económico con este fenómeno (aún persisten varias por ahí). Las autoridades en la materia se hicieron las sordas, ciegas y mudas; permitiendo que el fenómeno se saliese de control y que lo que antes era un potencial reservorio de agua, hoy se convierta en un motivo de preocupación de posibles racionamientos del preciado líquido para diez millones de habitantes de la sabana de Bogotá. La violencia se apoderó de la zona, el dinero fácil empezó a pulular sin dios ni ley, el caos llegó inmediatamente, los gamonales de la zona empezaron a hacer alianzas nefastas con toda clase de bandidos, se aumentaron los homicidios y los incendios forestales provocados. Tanto es así, que en el año 2015, sigue la angustia por la extinción de los frailejones de Usme, sin que hayan medidas efectivas para contrarrestar este crimen.

¿Quiénes dan testimonio de esta infamia? “Los predios allí ubicados son privados, por lo cual no es posible desarrollar acciones de administración y manejo en dicha área. La alcaldía local de Usme es la que tiene las competencias de control de las ocupaciones como primera autoridad policial”. Son las palabras obtenidas por el diario El Tiempo, de la Secretaría Distrital de Ambiente. Pueden tener algo de ciertas, pero también vale la pena reflexionar: ¿a quién pertenecen dichos predios que las autoridades ambientales del Distrito no se atreven a tocar ni de palabra? Todo parecería indicar que se está repitiendo un caso similar al del humedal La Conejera (esta vez en el sur, supuesto fortín petrista). ¿Habrán más Alcocerías por ahí? Tendría que responder don Gustavo Francisco, el Alcalde. Por su parte, la Alcaldía Menor de Usme emitió en días pasados un comunicado, donde se puede leer el siguiente aparte: “Las ocupaciones ilegales no pueden seguir creciendo en la localidad quinta, por lo cual la Alcaldía Local de Usme en cabeza del Alcalde Leonardo Andrés Salgado, hace un llamado a toda la comunidad, para que no realice ningún tipo de ocupación ilegal, ni crea en presuntas reubicaciones porque no es competencia de esta entidad realizarlo, por el contrario velar por las áreas protegidas y la preservación de las mismas, es este caso se recomienda a las familias acercarse a la caja de vivienda popular, para conocer sus proyectos de vivienda y hacer parte de ellos”. Queda demostrado el teléfono roto entre Palacio Liévano, Secretaría de Ambiente y Alcaldía Menor de Usme; no hay derecho.

Reflexión: “por un lado, hay páramos reportados a alturas mucho menores (incluso a 2.200 metros en Venezuela y a 2.400 metros en Colombia, dependiendo de las condiciones microambientales)”.Palabras expresadas por el Biólogo Mauricio Díazgranados a Entorno Inteligente. Simplemente tiene toda la razón, pero las autoridades distritales la entienden al contrario.

PD1: Todas las barbaridades que expresan los miembros de las FARC desde La Habana, ¿serán solo publicidad inmediata?

PD2: Alertas con las peladas de cobre de las administraciones locales salientes.

About the author

Pedro José Rivera Giraldo

Ingeniero de Petróleos de la Universidad de América (Bogotá, 1994) y Especialista en Gerencia de Mercadeo de la Universidad del Rosario (Bogotá, 2002). Consultor Independiente en Materia de Mercadeo así como el Medio Ambiente y el Desarrollo Sostenible en la Industria. Creador de la Conciencia Ambiental (tiene su propio blog: Conciencia Ambiental (Nuevo Petroides), algo que falta en Colombia; escritor en Al Poniente. Ha elaborado varios ensayos como Marketing Político Alternativo, Marketing Ambiental Alternativo (EMA), Marketing Curriculum Alternativo, Marketing Empresarial Alternativo, y Tips de Marketing Alternativo.

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