Opinión Política

“Fiquito”: entre el desespero y la mediocridad

Tomada de: El Tiempo.

“Fiquito no solamente es un político que está desesperado, también es un político mediocre.”

Federico está desesperado porque quiere ser presidente. Él sabe que la única oportunidad que tiene de ser presidenciable en la derecha y en el establecimiento, es que otros candidatos la pierdan. Me explico: Fiquito sube cuando otros caen… ese es el único “mérito” del exalcalde, por eso lo hemos visto tan inquieto en Revista Semana y en su Twitter.

El uribismo va cayendo por dos razones: 1) Uribe afronta un proceso judicial en dónde la verdad y los hechos están en su contra. 2) Duque es el peor presidente de la historia reciente de Colombia; entonces ahí emerge Fico. Char, a pesar de tener a su hermano en la presidencia del Senado, ha venido en caída por el escándalo de la Merlano-política, y ni hablar de los últimos resultados presidenciales de su corrupto partido político; entonces ahí vuelve a emerger Fico.

Esa es su mediocridad. Fiquito no fue sobresaliente como Concejal, entonces no puede sacar pecho de su labor en este recinto. Ni hablar de su Alcaldía, pues la pasada Administración fue una de las más pobres en resultados de todo tipo: seguridad, cultura, medioambiente, defensa del patrimonio público, entre otras. Son conocidos los muchos escándalos y las muchas improvisaciones de la Alcaldía de Medellín en el periodo de Federico.

Ante su desespero por llegar al poder, y ante la imposibilidad de no poder mostrar resultados en su paso por la Alcaldía, a Fiquito le queda pocas opciones. ¿Entonces a qué se ve obligado a acudir? A su Twitter y al espacio que le regaló el uribismo en Semana.

Allí lo hemos visto decir muchas barrabasadas que no se sostienen en un debate serio. Como por ejemplo cuando le dijo a la Alcadesa de Bogotá que estaba haciendo política en la pandemia, ¿Federico, acaso Claudia no es una política?, ¿Acaso Gobernar no es hacer política?

Y ni hablar de lo que ha dicho de Petro. Fico sabe que Gustavo es el político con más opciones de ser presidente, por eso lo ve como su principal adversario. El problema es que nadie sabe qué propone Fiquito. No se puede contrastar el modelo de país propuesto por Petro con el de Fiquito, pues este último no tiene ningún modelo de país. Eso es un peligro para la democracia.

Habría que hacerles una pregunta a él y a sus seguidores, de cara a su candidatura: ¿Cuál es el modelo económico que propone?, ¿Qué enfoque de seguridad considera el mejor?, ¿Cuál es su posición respecto a las relaciones internacionales?, ¿Cómo se piensan la construcción de paz?, ¿En qué autores o teorías se basa su forma de ver el país?, ¿Cuál es el modelo de salud que necesita Colombia?, ¿Qué apuesta tienen para la educación de los jóvenes?

Estas preguntas sobra hacerlas, porque sencillamente Fiquito no tiene cómo contestarlas, menos sus seguidores. Por eso el debate con Petro lo ha tenido que direccionar a otro sentido: “Petro polariza”, “Petro divide”, “Petro es peor que el Coronavirus”, “Petro es odioso”, etc. Fiquito no tiene nada para ofrecer un debate serio de ideas, ni mucho menos de fondo. El “debate” político de Fiquito no es político, es un “debate” moralizante (Petro es malvado, odioso, polarizador). No defiende ningún modelo político, no debate nada. Sus discusiones son de estilo. Es la muestra de la infantilización del discurso, de ahí que le prefiera decir “Fiquito”.

A Federico Gutiérrez solo le queda cautivar votantes con su acento, su forma de peinarse y sus nuevas habilidades para tocar acordeón. La única oportunidad que tiene es que otros no las tengan. Necesita su Twitter para lanzar opiniones moralizantes y necesita el espacio en Semana para darse a conocer, pues su paso de la Alcaldía habla mal de él.