Opinión

Evitemos una cuarentena de terror

A partir de la declaración de una cuarentena nacional dada por el presidente Iván Duque y los gobernantes locales para combatir el COVID-19, muchos tomamos la noticia con buenos ojos hasta el punto de sentirnos cómodos en nuestras casas y con todas las oportunidades y ventajas que podemos tener de privilegio. He leído comentarios en redes sociales de la preocupación por quienes no están cobijados en un sistema laboral decente, pues la informalidad en el país representa la mitad de los oficios de los colombianos y las colombianas, especialmente. (Es decir, 45,6% en los hombres y 48,4% en mujeres).

Evitar el contagio del coronavirus y soportarlo con un pésimo sistema de salud, desfinanciado y privatizado, nos preocupa a todos, más aún cuando quienes no reciben un sustento económico fijo y estable pueden estar pasando por una situación compleja y de imposibilidad de sostenimiento. Sin embargo, lo anterior no son sólo los temas que deben generar más preocupación en el tercermundismo que se encuentra nuestro país. 

Las mujeres, poseedoras de los mayores índices de pobreza en Colombia, han tenido que enfrentar otro mal con el que no se contaba en los planes de contingencia: la violencia intrafamiliar. Sin haber pasado una semana del aislamiento obligatorio, la “Línea Púrpura” de Bogotá recibió más de 1.336 llamadas de mujeres reportando violencia psicológica, física, económica y sexual, aumentando los riesgos de feminicidios y de problemas de salud mental que serán poco atendidos por el sistema de salud que nos figura. 

Según una investigación llevada por la Radio Nacional de Colombia, las cifras de violencia intrafamiliar en el país muestran que en el 2019 fueron 98.583 los casos de mujeres que en sus hogares debieron soportar una cantidad de maltratos de diferente índole, sin contar con aquellos que no fueron reportados en ninguna línea de atención. Según Medicina Legal, la violencia contra la mujer en los hogares ha empeorado en los últimos años. El incremento de casos de abuso intrafamiliar es de 9.5% con respecto al 2018, una cifra preocupante que, claramente, se elevará en esta cuarentena obligatoria. Nada más en lo que se registra, estas últimas semanas La Consejería para la Equidad de la Mujer señaló que aumentaron en un 51% los casos de violencia intrafamiliar hacia la mujer en el aislamiento preventivo en comparación con el 2019. 

Cabe aclarar, de forma respetuosa y llegando a un análisis más profundo de los hechos, que los hombres también han sido víctimas de violencia intrafamiliar en muchos sentidos. El informe de Medicina Legal apunta que, para el 2019, se han denunciado 12.409 casos de violencia hacia los hombres en sus hogares, sin contar con quienes no se atreven a hacer la denuncia por los medios indicados. 

La situación en los dos sentidos es preocupante, y a pesar de que las mujeres son las principales afectadas por una tradición machista y degradante, es necesario que cualquier tipo de caso sea denunciado y las autoridades pertinentes los resuelvan y atiendan. 

Las líneas de atención a nivel nacional deben ser apuntadas y tenidas en cuenta en cualquier caso durante este confinamiento obligatorio. Si conocen algún caso de violencia intrafamiliar comuníquese a las siguiente: 

  • Línea Nacional: 155.
  • Policía Nacional: 123.
  • Línea de la Fiscalía General de la Nación: 122.
  • Instituto Colombiano de Bienestar Familiar: 018000918080.

Es importante que, entre todos, velemos por la salud mental, física e integral de los colombianos y las colombianas, tener conciencia de denunciar y acabar con el miedo. Cualquier asunto que no sea tomado en cuenta con las líneas que adjunté, se debe seguir intentado por todos los medios posibles. Cada municipio y ciudad del país posee atención para estos casos. El miedo no puede vivir con nosotros. 

 

Esto fue escrito por

Juliana Bernal Palacio

Estudiante de Historia de la Universidad Pontificia Bolivariana; miembro de la Organización Colombiana de Estudiantes; presidenta del Polo Democrático Alternativo en el municipio de La Ceja; miembro de Polo Joven; activista social y política.