EPM, la nuestra

 El corazón necesita ausencias para alimentar el deseo

(Gonzalo Arango)

Como ha corrido tanta tinta sobre el tema y ha llovido tanta conseja en torno a lo que acontece con las Empresas Públicas de Medellín-EPM-, hace días vengo haciendo un esfuerzo para tratar de alcanzar alguna luz, disipar la desesperanza y gritar para ser oído[1].

Hay en el aire dos cuentos que a punta de repetirse, han terminado por parecer verdades y hasta dogmas en torno de los cuales quieren alinearnos. El primero, es un discurso hegemónico[2] que ha naturalizado la idea de que EPM ha sido manejada con criterios exclusivamente técnicos, que la han administrado alejada de cualquier sombra de duda, y que la han blindado de injerencias políticas. Todo ello, merced a un maravilloso mecanismo llamado Código de Gobierno Corporativo y una Junta conformada en su mayoría por ricos empresarios y exgerentes de poderosas empresas regionales. Esta falsa creencia ha conducido a pensar que nada hay que tocar en EPM y que cualquier intento de cambiar algo es un total anatema. (ver: https://guiadelgas.com/industria/renuncia-la-junta-directiva-de-epm/)

El otro cuento, recientemente vendido por el alcalde, consiste en que su señoría adelanta una gran cruzada para rescatar la empresa y hacer claridad sobre lo acontecido con la Represa de Hidroituango. Esta epopeya comprende recuperar para EPM dineros que iban a perderse, quitarle a los ricos su manejo y destapar unos torcidos que han enriquecido a unos pocos. Tamaño carretazo le ha merecido al alcalde apoyos que desde la campaña se ha querido sacudir y han revelado en él, la ausencia total de un proyecto político para la ciudad y sus Empresas Púbicas. (ver: https://youtu.be/wApmHCNCIxk )

1. El olvido que somos

Para comprender como se ha conducido EPM y enmarcar estas líneas,   repasemos algunos de sus negocios y decisiones de los últimos años y pongamos foco en la manera como se ha dispuesto de sus ganancias.  Empecemos por decir que el desangre o mejor, el ordeño de EPM, empezó en 2007, año en el cual casualmente se adopta el Convenio Marco. Al tenor del Acuerdo 69 de 1997, a EPM le correspondía transferir anualmente al municipio hasta el 30% de sus excedentes financieros. A partir del 2007, merced a una cláusula del Convenio Marco y bajo la figura de Transferencias Adicionales, a EPM le ha tocado girar al municipio hasta el 50% de sus excedentes. Pues hasta la fecha, esa teta no la volvió a soltar ningún alcalde. (ver: https://sinpro.org.co/noticias-1/717-lo-que-pesan-las-transferencias-de-epm.html)

Hay más: Veamos:

A esta somera lista de malos negocios, hay que sumarle la permanente participación de representantes del grupo empresarial antioqueño-GEA- en la Gerencia y en la Junta de EPM, los beneficios contractuales para empresas de ese Grupo, la presencia en la Junta de exfuncionarios de Celcia, empresa de Cementos Argos dedicada a la generación y comercialización de energías y competencia de EPM; y la expansión a países como México, el Salvador, Guatemala, España, Estados Unidos y Panamá, con dudosos o pésimos resultados financieros. Todo esto se ha conjugado para que hoy la empresa pierda valor a pasos agigantados y como ya es tradicional, siga viviendo del cobro de tarifas en un mercado monopólico, renunciando a su expansión a nuevos y prometedores negocios. (Ver: https://www.larepublica.co/analisis/luis-perez-gutierrez-2991901/mas-verdades-financieras-de-epm-3095923)

El tal Código de Gobierno Corporativo ha sido el instrumento mediante el cual se entregó un bien público, el más valioso de la ciudad, al manejo privado de unos señores y señoras que no representan ningún mandato ciudadano o accionario.  Por el contrario, todo indica que la cláusula que establece que cada mandatario local debe mantener cinco de los nueve miembros de Junta, ha permitido su toma silenciosa por poderosos intereses económicos, que en su Dirección se perpetúen personas que solo piensan en su particular interés o en servir a los poderosos señores locales, y a que se haya presentado una sarta de negociados totalmente dañinos para la salud económica de la empresa y de la ciudad. (Ver:https://www.epm.com.co/site/Portals/5/documentos/InformacionRelevante/2. Código de buen gobierno.pdf)

¿De qué se habla entonces cuando sin rubor se pondera la famosa alianza público-privada para transformar a Medellín? ¿Cómo es posible que se hayan realizado tan pésimos negocios a ciencia y paciencia de una Junta omnímoda y todo poderosa? Quién responde?

2. La historia que se repite

¿Cual es entonces el almendrón de lo que hoy se discute? Percibo dos concepciones encontradas de lo que significa el gobierno de lo público. Ambas cabalgan sobre percepciones e ideologías finamente tejidas a punta de propaganda y autosugestión. Los dos modelos en choque son el tradicional y el populista y ambos beben de la historia y del modelo de acumulación regional.

El tradicional fue una fase del modelo regional de acumulación capitalista, en la cual el empresariado local no solo era el dueño de sus fortunas, empresas y comercios, sino también de lo público, pues gobernaban la ciudad directamente o por interpuesta razón social. Este gobierno corporativo en el que los industriales y comerciantes ostentaban el poder económico y político tuvo una forma de manifestarse paradigmática: la Sociedad de Mejoras Públicas, entidad a cuya sombra se definió el desarrollo urbanístico de la Ciudad y se administró la misma desde el Concejo y la Alcaldía. Por decirlo de alguna manera, el poder económico y el político eran uno solo. En estas circunstancias se creó un poderoso mito fundacional, vivo y atizado hoy en día, que predica que el empresario local antes que un acumulador, es un abnegado, filantrópico y desinteresado espécimen, único además en la faz de la tierra, cuyo desvelo y pasión es su ciudad y su progreso[3]. Caridad con uñas le decía mi mamá a eso.

El populista, lo encarna el actual alcalde que, cuando candidato, hizo su campaña denunciando el gigantesco entuerto de Hidroituango, y luego no supo que hacer cuando en el poder, tuvo todos los instrumentos para corregir o transformar tal estado de cosas. Ese populismo, que yo llamo mediático, construye todos los días una narrativa que es melodía a los oídos de los “progres” locales y bogotanos, pero en el fondo, no es mas que una justificación de la ausencia de propuestas y de los erráticos manejos de las EPM[4]. Este discurso combina la presunta defensa de lo público, la recuperación de las Empresas Públicas de la voracidad de los oligarcas locales y la lucha jurídica por la justicia y la verdad de sus malos manejos. Solo que este cuento esta acompañado de una ausencia supina de propuestas para transformar la realidad. Citando nuevamente a mi mamá, que en paz descanse, aquí se juntaron el  hambre con las ganas de comer. (ver: https://www.portafolio.co/amp/economia/gerente-de-grupo-epm-deja-su-renuncia-a-daniel-quintero-alcalde-de-medellin-548710)

Según la historia del modelo regional de acumulación, durante uno de sus periodos se presentó una fisura en la coalición política dominante explicable por la insurgencia de políticos plebeyos que llegaron a lo publico y sustituyeron sin mayores escrúpulos a los ricos que “naturalmente” nos gobernaban. Esta “plebeyanizacion” y profesionalización de la política, generó una separación gradual de dominios y no una ruptura entre centros de poder (Franco Restrepo). Reconstituida la alianza, se regularizó el manejo de lo público y se aseguraron  las condiciones para la acumulación de capital en la ciudad y su región metropolitana. Una ruptura similar puede estar pasando hoy: vuelven a gobernar los plebeyos, esta vez díscolos y soberbios y prevalidos del apoyo electoral conseguido, quieren patear la mesa donde antes se comía tranquilamente.

Urge entonces un nuevo pacto, pero no entre la elite económica y la plebeya y emergente clase política. El nuevo Pacto Histórico regional será entre los ciudadanos y ciudadanas de Medellín y Antioquia y el mismo no se refrendará en la mesa de Epulón, sino en las calles y en las urnas.

3. La Agenda Eléctrica: EPM-A estaremos Ahí

La muy saludable y reconfortante movilización social que como un fantasma recorre nuestro país, debe ser nutrida con una agenda regional y muchas agendas locales. Estas agendas, a futuro constituirán los ejes de los programas de gobierno que relevarán las actuales camarillas politiqueras, corruptas y narcoparacas que hoy nos gobiernan. EPM deberá erigirse en el leitmotiv de una gran causa regional, ciudadana y articuladora de la voluntad y la movilización social.

Una agenda mínima para EPM, la nuestra, debería incluir:

  1. Transformar las Empresas Publicas de Medellin en una empresa regional. Unas Empresas Públicas de Medellín y Antioquia, EPM-A, haría justicia con la exacción que EPM hace de recursos regionales y sería una palanca para salir de la enorme pobreza, llevar calidad de vida a las regiones y atajar la migración hacia los centros urbanos.
  2. Ampliar el objeto de EPM-A- y constituir sendas empresas o unidades de negocio dedicadas a la reforestación y recuperacion de cuencas, la producción de energías limpias distintas a la hidroeléctrica, a la administración y usufructo de la Big Data de Ciudad, a la instalación y comercialización de la Red 5G departamental, a la seguridad y a la Empresa de Transporte Eléctrico del Valle de Aburrá.
  3. Constituir a EPM-A- en una empresa de economía mixta en la cual el 40% de ella sea de sus usuarios. La participacion accionaria la pagaremos en cada cuenta de servicios y al fin de año, se repartirán los dividendos sobre las ganancias de la empresa.
  4. Transformar las Empresa Varias en una iniciativa empresarial que recicle, reutilice y recupere los desechos en todo el departamento.

5. Final de cuento

Soñé con un siervo al cual un león ya tenía por el cuello y una hiena de su extremidad inferior. Cuando desperté, las bestias estaban “ahí”.

[1] Para estas líneas me he inspirado en el texto: ”Poder Regional y Proyecto Hegemónico” de Vilma Liliana Franco Restrepo, IPC 2006.

[2] “El mito de la grandeza de Antioquia se erigió, primero, a partir de los relatos fantásticos de los mineros y las fábulas de la colonización y se alimentó luego con los logros y el protagonismo nacional adquirido a raíz del proceso de industrialización”. (Franco Restrepo)

[3] “Los relatos biográficos sobre algunos notables antioqueños de fines del siglo XIX y comienzos del XX y otros estudios historiográficos de centurias anteriores ponen en evidencia la existencia, para ese tiempo, de un modelo oligárquico en el que la riqueza, el prestigio social y los cargos públicos de representación y gobierno estaban concentrados en las mismas personas”. (Franco Restrepo)

[4] Ver: https://twitter.com/petrogustavo/status/1394996505841487878?s=20

 

 

 

About the author

Jesús Ramírez

Abogado de la UdeA, Exsecretario de Gobierno de Medellín y Exgerente de la Empresa para Seguridad Urbana de Medellín. Consultor Independiente.

2 Comments

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  • Apreciado Chucho Ramirez, es un excelente análisis de la situación de EPM y de Hidroituango .
    Felicitaciones.

  • Chucho se asusta con el cuero de las cifras y las malas decisiones de un tigre, EPM, engullido por los poderosos intereses económicos de la región y bien defendidos por sectores políticos que de alternativos solo tuvieron el nombre al simplemente cambiar el clientelismo político tradicional por el clientelismo empresarial, ambos nefastos. Al buen articulo por la información que ofrece, le faltó coherencia en sus conclusiones, porque nuestro apreciado autor quiso quedar bien con todo mundo: le da la razón al alcalde actual en cuanto a la calidad de las denuncias sobre EPM, pero también lo descalifica para no distanciarse de sus viejos amigos, muchos responsables de esas malas decisiones.