Entre Sombras y Espectros: El Fascismo Contemporáneo y Nuestra Responsabilidad Social

Descubre la naturaleza insidiosa del fascismo contemporáneo y nuestra responsabilidad social en la lucha contra sus sombras. Analizamos el impacto del fascismo en la sociedad actual y la obra de Félix Guattari. ¡Atrévete a enfrentar este desafío y proteger nuestra libertad!


 “El fascismo no conoce de límites ideológicos. Sus sombras se extienden tanto en la derecha como en la izquierda, manipulando nuestros miedos y esperanzas, y amenazando la esencia misma de nuestra libertad.”

Vivimos en una época oscura, donde el espectro del fascismo se cierne sobre nosotros, más presente que nunca. Aquellos que creen que este es un fenómeno del pasado están lamentablemente equivocados. La triste realidad es que el fascismo está muy vivo y sigue filtrándose en nuestras vidas, tanto a la derecha como a la izquierda del espectro político.

Permítanme aclarar, esta no es una afirmación desprovista de fundamento. En las siguientes líneas, intentaré desvelar la naturaleza insidiosa del fascismo contemporáneo. En esta sombría exploración, nos centraremos en la obra de Félix Guattari, titulada «Todos quieren ser fascistas».

Guattari, famoso filósofo y psicoanalista francés, abordó el problema del fascismo de una forma bastante singular. Analizó el fascismo no sólo como una ideología política, sino también como una predisposición inherente en cada uno de nosotros, a la que debemos estar alerta para evitar caer en sus garras. El fascismo no es un ente abstracto e indefinido sin repercusiones en el mundo real, como algunos podrían creer. Más bien, es una problemática real, palpable y perniciosa que impregna nuestra existencia cotidiana.

El viaje empieza con el análisis de Guattari del fascismo en su obra. El filósofo francés discutió el fascismo desde una perspectiva histórica, enfocándose en los variados y nefastos tipos de fascismo que emergieron tras la Segunda Guerra Mundial, incluyendo el fascismo estalinista, el fascismo alemán, el fascismo italiano y el fascismo estadounidense. A pesar de que estos tipos de fascismo aparentemente desaparecieron después de la guerra, Guattari sostiene que su espíritu sigue vivo y en constante evolución.

El texto de Guattari nos ofrece una mirada cruda al funcionamiento interno del fascismo. Su enfoque en los aspectos «microscópicos» del fascismo, en cómo se manifiesta y opera a nivel individual, es especialmente revelador. Guattari argumenta que el fascismo es altamente adaptable y capaz de infiltrarse en las vidas de las personas en formas sutiles y específicas, desde burócratas hasta trabajadores y dueños de tiendas.

El fascismo contemporáneo, según Guattari, tiene la capacidad de hablar el lenguaje de las personas, de atender a sus necesidades y deseos específicos. Esta es la razón por la cual el fascismo es tan efectivo, porque no sólo se aprovecha de las carencias generalizadas, sino que también penetra en las carencias más específicas y particulares de cada individuo.

Este análisis de Guattari del fascismo es sombrío, pero necesario. En un mundo cada vez más polarizado y dividido, la vigilancia es esencial. Necesitamos estar atentos a las señales de fascismo en nuestras vidas diarias, para resistir y contrarrestar sus avances. Porque, como Guattari nos advierte, todos corremos el riesgo de caer en la trampa del fascismo. Y eso es un riesgo que simplemente no podemos permitirnos correr.

El fascismo de izquierdas y de derechas puede adoptar distintas formas, pero sus principios son los mismos: la consolidación de poder, la supresión de la disidencia, la glorificación del estado o de una ideología por encima del individuo. Es este último punto el que suele estar más disfrazado, especialmente en el discurso político moderno. Se presenta de forma sutil, insidiosa, apelando a nuestros deseos más profundos de seguridad, estabilidad y pertenencia.

En la derecha, el fascismo puede presentarse como un deseo de proteger los valores tradicionales, la cultura y la identidad nacional. Se alimenta de los miedos y preocupaciones de la gente sobre la globalización, el cambio demográfico y la pérdida de la identidad cultural. Se utiliza a los inmigrantes, a las minorías y a los «otros» como chivos expiatorios, alimentando un sentimiento de «nosotros contra ellos».

Por otro lado, el fascismo de izquierdas puede manifestarse a través de la exaltación de la igualdad absoluta y la justicia social. Puede aparecer como un llamado a la acción contra las injusticias percibidas, prometiendo una reorganización radical de la sociedad para rectificar estas supuestas faltas. No obstante, en su afán por construir una sociedad perfecta, puede caer en la supresión de las libertades individuales, en la estigmatización de aquellos que no se ajustan a la ideología dominante y en la excesiva concentración de poder en manos del estado.

El peligro del fascismo, tanto de derechas como de izquierdas, radica en su habilidad para seducirnos con la promesa de una sociedad más justa y segura. Pero esta promesa es engañosa, pues el fascismo siempre lleva a la supresión de las libertades individuales y a la consolidación del poder en manos de unos pocos.

Nos encontramos, entonces, en un precipicio. Un paso en falso y podríamos caer al abismo del autoritarismo. Es crucial que estemos alerta y que resistamos a la tentación de la seguridad y la estabilidad que el fascismo promete. Debemos proteger nuestras libertades y derechos individuales, y luchar por una sociedad en la que todos sean respetados y valorados, sin importar sus ideologías o creencias. La sombra del fascismo sigue acechando, pero no debemos permitir que nos consuma. Como sociedad, tenemos la responsabilidad de resistir, de luchar, de proteger nuestras libertades y nuestra democracia.

Es vital que nos demos cuenta de que aquellos en el poder actualmente intentan suprimir nuestro legítimo discurso, tachándonos de fascistas, cuando la realidad es que ellos mismos podrían caer en ese mismo espectro. Estamos atravesando tiempos sombríos, eso es cierto, pero también son momentos de resistencia y batalla. No podemos permitirnos ser complacientes. Ha llegado la hora de tomar acción.

Datos curiosos

  • Fascismo en la Unión Soviética: Durante el régimen de Joseph Stalin, se estableció un régimen totalitario y represivo, mostrando características fascistas. [Fuente: The Guardian]
  • Maoísmo en la Revolución Cultural China: Durante ese periodo, se implementaron políticas y acciones similares al fascismo de izquierda. [Fuente: BBC]
  • Pol Pot y los Jemeres Rojos en Camboya: Llevaron a cabo un genocidio masivo en un intento de establecer una sociedad comunista radicalmente igualitaria. [Fuente: History.com]
  • Regímenes totalitarios en Europa del Este: Varios países bajo la influencia soviética experimentaron regímenes totalitarios de izquierda con características fascistas. [Fuente: The New York Times]
  • Fascismo en movimientos de extrema izquierda contemporáneos: Algunos grupos radicales han adoptado tácticas y estrategias fascistas en la actualidad. [Fuente: The Atlantic]

Todas las columnas del autor en este enlace: https://alponiente.com/author/htena/

Hernán Augusto Tena Cortés

Columnista, docente y director de Diario la Nube con especialización en Educación Superior y maestría en Lingüística Aplicada. Actualmente doctorando en Pensamiento Complejo, adelantando estudios en ciencias jurídicas y miembro de la Asociación Irlandesa de Traductores e Intérpretes.

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