Opinión

En defensa de la verdad

“Lo que está pasando es una clara intención de acabar con el país, las cosas hay que llamarlas por su nombre”

No cabe duda que estamos atravesando por unos momentos de especial coyuntura en el país, me atrevo a decir, sin miedo a equivocarme, que son los meses más difíciles en el último siglo y que sin lugar a dudas, hemos tenido una lucha bien difícil contra el Coronavirus. Las cosas se han alivianado un poco gracias a la gestión del Gobierno Nacional en cabeza del Presidente Iván Duque, hombre inteligente y prudente que ha manejado la crisis con especial entrega y liderazgo y nos hemos dado cuenta que los alcaldes y gobernadores que realizaron trabajo conjunto con el Gobierno han tenido mejores resultados y ya sabemos la suerte de los que quisieron ser independientes desde el Distrito Capital, marcados por su elevado ego y su afán de robarse “el show”, ya ustedes pueden elaborar su propio juicio.

Las noticias de la pandemia han sido opacadas por el exceso de fuerza de dos miembros de nuestra Policía Nacional que cobraron la muerte de un ciudadano, Javier Ordoñez. En las últimas horas se ha filtrado en medios de comunicación el SPOA en las que el ciudadano había recibido varias denuncias en su contra por delitos como violencia intrafamiliar, lesiones y lesiones culposas. Pienso que ningún ciudadano puede ser sometido a torturas en cabeza de ningún actor y mucho menos por el Estado, por lo que deben ser castigados estos dos miembros de la fuerza pública en el marco de la justicia penal militar.

Lo que sí me llama poderosamente la atención son los desmanes provocados por este hecho, disfrazados de un sentimiento de solidaridad con la víctima y como dicen algunos que fue “protesta social”. No nos digamos mentiras, no faltemos a la verdad, no sean estafadores, aquí lo que está pasando es una clara intención de acabar con el país, las cosas hay que llamarlas por su nombre. Salieron los vándalos pertenecientes a la izquierda colombiana, y me atrevo a decir, que son los adeptos a la Colombia Humana, al partido FARC, al Partido Verde y los infiltrados de Maduro con el fin único de crear caos y desestabilizar al Gobierno Nacional. Detrás de todo esto, están los líderes de la izquierda, en cabeza de Gustavo Petro, guerrillero de toda la vida, perteneciente al grupo narco-terrorista del M-19, del mismo que se tomó El Palacio de Justicia en complicidad con el Cartel de Medellín. Es increíble que exista gente que quiera que ese bandido sea su presidente, es difícil de comprender cómo el rebaño de ovejas sigue sus mismos pasos delictivos, definitivamente Colombia está al revés, se ha perdido el rumbo.

También llama la atención de ¿por qué esos mismos vándalos no se alzaron contra la guerrilla del ELN frente al atentado a la Escuela de Cadetes General Santander?, ¿por qué no repudiaron el acto?, ¿por qué no salieron a marchar?, ¿por qué esos líderes de la extrema izquierda no condenaron el hecho y acudieron a otras instancias? La respuesta es simple, no se puede ir en contra de las propias ideas.

La protesta social es Superior, se encuentra en nuestra Constitución Política, pero ésta exige que se lleve a cabo de manera pacífica; de otro modo sería vandalismo que se traduce en comisión de conductas revestidas de delito.

Esta semana también nos damos cuenta de la declaración de repugnantes asesinos, narcos terroristas, violadores y reclutadores de niños y niñas, autores de crímenes de lesa humanidad, los mismos que secuestraron a miles de colombianos inocentes, los cabecillas de FARC, los mismos que Iván Cepeda defiende a capa y espada. Ellos negaron todos los delitos que cometieron ante el tribunal de impunidad llamado JEP. Contra ellos es que se debe marchar, contra esos asesinos es que se debe llevar a cabo la protesta. ¿Los vándalos si tanto defienden la vida entonces por qué no acabaron con las instalaciones del partido FARC? Los colombianos olvidamos quienes fueron los que casi acaban con el país y que ya gozan de sus curules en el Congreso sin haber reparado a una sola víctima.

Todo esto, en defensa de la verdad.

Las ñapas:

Ñapa 1: A Álvaro Uribe Vélez lo tienen preso por los delitos de Iván Cepeda.

Ñapa 2: Lograr tener preso a Uribe le costó a Cepeda una finca de $640.000.000, aportes mensuales de $1.200.000 a la familia de Monsalve, y compartir su mujer con el magistrado Reyes.