Política

El zigzagueo de Iván Márquez

Iván Márquez no supo leer con atención el momento histórico por el que transitaba. Curtido tanto en la guerra como en la política, terminó por confundir una cosa con otra y la institucionalidad, al igual que la ciudadanía y su excompañero de filas (Timochenko) le cobraron su zigzagueo.

Aunque es difícil soportar constitucionalmente ciertos puntos de lo acordado con las Farc, el fin superior de hacer una vida con mayor institucionalidad, menos minas, menos armas y menos menores reclutados, ha permitido definir que existen concesiones normativas y exigencias morales que ayuden a pasar la página. A Márquez nada le satisface. Y lo peor, se ocupa de desacreditar e incumplir lo pactado. Sus afirmaciones han sido innecesarias y torpes. De un miembro del Secretariado se esperaba mucho más. A Márquez le ha quedado grande su incorporación a la ciudadanía y ha zigzagueado de manera innecesaria entre el monte y la curul.

A este cansancio que produce su zigzagueo se ha sumado una institución más: el Consejo de Estado, que ha resuelto en su contra, una decisión en la que le quita la investidura de congresista. No es una decisión en firme pero sí es una señal que exige con nombre propio mayor compromiso por un Acuerdo que asegure una vida diferente para todos los colombianos. Una señal que a partir de la conducta de los protagonistas revista de legitimidad no unas palabras del acuerdo sino una cultura de transición de la guerra a la paz.

John Fernando Restrepo Tamayo