EL SERVICIO –LA VERGÜENZA– MILITAR

Uno no puede hacer generalizaciones con base en casos particulares, pero las experiencias personales nos marcan, querámoslo o no. Escribiré sobre el Ejército desde lo que he vivido, hechos que nunca se me escaparán de la cabeza cuando piense en esa Institución y, mal que bien, definen mi punto de vista.

Recuerdo que por allá a principios del 2008 nos mandaron una circular a los de once del Calasanz con la fecha y los papeles que teníamos que llevar a la Cuarta Brigada para definir la situación militar. Mis compañeros y yo llegamos puntuales a las 6:30 AM, nos recibieron en una pulcra oficina con sillas nuevas, nos atendieron rápido y amablemente (lo más amable que un militar puede ser) y todo eso mientras veíamos por una puertica a otros jóvenes como nosotros -o quizás no, totalmente diferentes, sin privilegios- tirados en un patio, esperando desde las tres de la madrugada al sol y al agua, entre los gritos de los soldados.

En ese proceso me entregaron una libreta militar provisional porque aún era menor de edad, con la promesa que cuando sacara la cédula simplemente había que ir a hacer el cambio de número ¡falso! Tuve que hacer todo el proceso otra vez, sin el amparo de los privilegios calasancios y con unas trabas extrañísimas parecían llevarlo a uno a la necesidad del pago de sobornos. ¡Y eso que por ser hijo único estoy inhabilitado para prestar servicio!

Después del calvario para sacar la libreta militar las ganas de que me la pidieran eran enormes, era la búsqueda de la justificación del sufrimiento. Viví en Chigorodó, tierra de retenes (de cuanto grupo con armas haya) y supuse que sería la oportunidad ideal para estrenar ese anhelado carnet. Una y otra vez pasaba infructuosamente por el lado de los soldados, a juzgar por quienes eran requeridos  se trataba de un asunto de melanina, incluso una vez me ofrecí y la saqué, el soldado me dijo: “fresco patrón, siga adelante”.

Después, trabajando en la Personería de Bello, he visto el sufrimiento de estos jóvenes que tienen que empuñar las armas a las malas. Tratos abusivos, excesivamente autoritarios, humildes campesinos, casi siempre de tez oscura. Los he visto sufriendo mientras a pocos metros los ricos juegan a ser Soldados por un día.

 

@JFValenciaF

[author] [author_image timthumb=’on’]https://scontent-a-mia.xx.fbcdn.net/hphotos-prn1/t1.0-9/10277343_1434376503486877_2042500542327969865_n.jpg[/author_image] [author_info] José Fernando Valencia Fernández Porque me ven la barba y el pelo y la mochila dicen que soy politólogo ¡y de la Nacional! Llevo el pereque en mi sangre y me gusta ora ponerlo ora incitarlo. Lusófono, paisa, latinoamericano. Me gustan algunas causas perdidas, para la muestra soy del DIM. @JFValenciaF #Chepepregunta.  [/author_info] [/author]

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