Cultura Opinión Recomendados

El sentido del cabello largo en los hombres

[…]aunque generalmente se piense que los hombres “se ven mejor de cabello corto”, más que una cuestión de estética,  es una imposición social represiva consecuencia de una dominación cultural; ya que el cortar el cabello se daba con la finalidad de humillar al guerrero prisionero en combate por parte de los romanos al pueblo conquistado.


 

“Los hombres no pueden tener el pelo largo”, es una frase con la que tuve que lidiar desde muy adolescente; en el colegio era el motivo por el cual llamaban con frecuencia a mi acudiente, en entrevistas de trabajo  ha sido el motivo para ser descartado del proceso de selección, e incluso ha dado lugar a que otros hombres – viejos –  me cedan el puesto en el transporte público como un gesto de caballerosidad acompañado de la frase “hermosa si quieres te sientas” – aunque ver su reacción cuando se percatan de su error al escuchar mi voz grave ha sido muy chistoso.- El cabello largo en los hombres es y ha sido un tema de mucho debate, partiendo de la identificación de características que a menudo se le ha dado a los géneros, en la cual el cabello largo  se suele asociar a un atributo femenino. Y que además se suela especular de forma paradigmática que los hombres deben ser de cabello corto, de allí mi interés en saber por qué a los hombres se les corta el cabello y conocer qué función o significado ha tenido este, exponiendo algunos elementos presentes en el significado de este a través de la óptica de algunas culturas en las que el cabello largo ha tenido relevancia.

El origen del cabello corto en los hombres, se remonta especialmente entre el sigo  I a.C. y V d.C. época en la que los romanos en busca de hallar mecanismos de defensa para sus soldados en combate y no recibir tantas bajas, implementaron el corte de cabello en los mismos, para que estos no fueran tomados del pelo y degollados con facilidad, igualmente esto les proporcionaba un elemento de diferenciación con el contrincante, pues facilitaba el reconocimiento entre compañeros en el campo de batalla. Además de ser también una cuestión de higiene, pues de esta forma podría librarse a los soldados de la plaga de los piojos.

De todo esto se desprende que aunque generalmente se piense que los hombres “se ven mejor de cabello corto”, más que una cuestión de estética,  es una imposición social represiva consecuencia de una dominación cultural; ya que el cortar el cabello se daba con la finalidad de humillar al guerrero prisionero en combate por parte de los romanos al pueblo conquistado.

Con base a lo anteriormente dicho, si lo trasladamos al mundo de hoy, lo anterior es posible percibirlo en el servicio militar, donde a los soldados reclutas se les corta el cabello para que comprendan e interioricen desde su estructura mental las relaciones de poder y su posición sumisa frente a la jerarquía de mando en el batallón. Formas bajo las cuales, se legitiman las relaciones de poder mediante la intervención, la reprobación, sistematización, establecimiento e imposición de un sistema definido de sentidos, concepto que el filósofo francés Michel Foucault denomina tecnología de poder y Biopolítica como forma de intervenir, cambiar y de modificar las competencias vitales de cada individuo.

En otro orden de ideas, cabe agregar que en el transcurso de la historia, el cabello largo era un elemento trascendental presente en personajes poderosos como reyes, sabios o grandes guerreros. (Leach, Edmund. 1997)

Contrario a los razonamientos que se han venido realizando, resulta oportuno exponer algunas culturas en las que el uso del cabello largo masculino ha tenido un sentido cultural apreciable.

Entre uno de los primeros indicios del cabello largo masculino, se halla el relato bíblico de Sansón, leyenda que narra la historia de un hombre elegido por Dios para gobernar Israel, cuyo don sería la fuerza, no obstante su debilidad estaría concentrada en su cabello, pues al ser cortado perdería su fuerza.

Por otra parte, se encuentran los vikingos, los cuales eran guerreros nórdicos, reconocidos especialmente por ser buenos navegantes y saqueadores. Estos dieron especialmente atención a su cabello, pues solían llevarlo peinado en trenzas según fuese su posición en combate, el cabello corto era usualmente propio de los esclavos, es decir que el cabello constituía un símbolo de posición o status social.

En el taoísmo el cabello largo es considerado parte del sistema nervioso, pues los pelos son asociados a la idea de hilos sensitivos que hacen las veces de antenas que perciben y captan la energía cósmica o del entorno para transmitirla al cerebro.

Seguidamente se encuentran los  nativos americanos, para quienes el cabello era símbolo de libertad, fuerza y honor. E incluso solían cortar el cuero cabelludo de sus enemigos vencidos, enseñándolos fuera de su hogar como trofeo y adquiriendo así también reconocimiento como guerrero poderoso y temerario. En igual forma, comunidades de indios americanos fueron usadas por el ejército americano en la guerra de Vietnam como elementos importantes en el reconocimiento de la geografía del lugar. No obstante, cuando fueron puestos al servicio del ejército, los guerreros nativos perdían sus habilidades, hecho que ellos mismos atribuían al corte de su cabello.

Seguidamente se encuentra el Samurái, en quienes era usual que jamás cortaran su cabello, pues este tenía implicaciones de honor y estatus social, sin embargo hay 4 situaciones bajo las cuales es posible que el guerrero samurái pueda cortar su cabello, siendo estas:

  • Cuando este se disponga a vivir en un templo.
  • Ante un caso de deshonor, donde se suele entregar el cabello a la persona ofendida como muestra de reparación.
  • Por un asunto de luto, en el cual podían cortar su cabello para darlo al fallecido, esto con el sentido de demostrar su compañía aun después de la muerte.
  • Entre enamorados, como un símbolo de confianza.

Cabe anotar que si su cabello era cortado por un enemigo, ello constituía un acto de deshonra.

Para entender un poco estas acepciones del cabello largo masculino en los nativos americanos y los samurái, es necesario resaltar la noción del reconocimiento político, el cual a través de Charles Taylor, puede entenderse como elemento asociado al honor; siendo este una categoría moral que tiene valor en un sistema de sentidos determinado o contextos, en las que se hace relevante el lugar o posición que el individuo ocupe dentro de su pueblo, lo cual proporciona además dignidad al individuo.

Para continuar, en la india desde la perspectiva del hinduismo, se encuentran los Rishi, cuyo prestigio reside en ser consideradas personas sabias, estos solían llevar su cabello envuelto (Luarte, F. 2017).

Otra cultura relevante son los Nazareos, personas reconocidas por dedicar su vida a Dios, cabe anotar que estos no se aíslan en templos y visten como cualquier otra persona. Pero en lo que reside su lealtad a Dios es en la realización de un voto por un tiempo determinado. Estos votos se clasifican en:

  1. Abstenerse de beber alcohol, leche, refrescos, entre otros productos.
  2. No consumir carne ni tener contacto con cadáveres, aun cuando estos pudieran ser personas allegadas.
  3. Dejar crecer su cabello, para cortarlo y ofrendarlo quemándolo al término de su voto.

Finalmente se destaca el hipismo, movimiento que nace en la década de los 50, cuya popularización se extendió gracias a artistas de rock and roll como los Beatles. En esta cultura el uso del cabello tuvo una función más de protesta, de anti sistema y rechazo a la guerra (Chacón, J. & Cortez, C. 2009).

A partir de las consideraciones anteriores, es posible afirmar que el uso del cabello largo en los hombres va más allá de una simple cuestión estética; pues este a través del tiempo y en algunas culturas, además de una representación de la masculinidad, ha sido también un símbolo de poder, virilidad, riqueza,  honor, fuerza, dignidad, libertad, estatus y rebeldía. De allí que el corte de este sea un fundamento de formas de ejercer poder sobre individuos y poblaciones.


Bibliografía:

 

Chacón, J. Cortez, C. (2009) Reggae y Rastafari. Dos formas de entender el Caribe. OT Editores C. A. Caracas, Venezuela

Flórez Arcila, Juan Carlos (2009). El primer hippie del mundo. Revista de Estudios Sociales,   (33), 164-167. [Fecha de consulta 23 de julio de 2020]. ISSN: 0123-885X. Disponible en:   https://www.redalyc.org/articulo.oa?id=815/81511781015

García Martín, J. A. (2018). La guerra de Vietnam: un mirada a través de la canción-protesta estadounidense. El Futuro del Pasado, 9, 85-120. http://dx.doi.org/10.14516/fdp.2018.009.001.004.

Luarte Correa, Felipe. (2017). Yantras: algunas reflexiones sobre el arte hindú. Aisthesis, (62), 173-199.

Leach, Edmund (1997). Cabello mágico. Alteridades, 7 (13), 91-107. [Fecha de consulta 23 de julio de 2020]. ISSN: 0188-7017. Disponible en: https://www.redalyc.org/articulo.oa?id=747/74711130012

Toscano López, Daniel Gihovani (2008). EL BIOPODER EN MICHEL FOUCAULT. Universitas Philosophica, 25 (51), 39-57. [Fecha de consulta 9 de julio de 2020]. ISSN: 0120-5323. Disponible en:   https://www.redalyc.org/articulo.oa?id=4095/409534415003