El poder de la palabra

El oxígeno, elemento vital que no podemos dejar agotar

Aprendimos desde niños que el oxígeno era un elemento esencial en los procesos de respiración de los seres vivos. También supimos que ese gas, era el elemento químico más abundante en el planeta, por eso hablar hoy de escasez de oxígeno puede sonar más o menos raro, aunque la pandemia del Covid no para de demostrarnos que raro es un adjetivo cada vez más relativo.

Necesitamos del oxígeno para que nuestro cuerpo funcione correctamente. Las células lo requieren para generar energía y los pulmones para llevarlo a la sangre y a través de ella a los órganos y tejidos. Todo nuestro cuerpo lo necesita como combustible en cualquier momento de la vida, pero en medio de una enfermedad respiratoria, el oxígeno es además un medicamento esencial que se debe administrar rigor y eficiencia.

La atención del coronavirus en el país ha quintuplicado la demanda de oxígeno medicinal, según los datos que nos compartió esta semana la Cámara de Gases Industriales y Medicinales de la Andi. Un problema que tiene características globales y que se acentúa sobre todo en países de economías emergentes, y que, para muchos, cobra ya dimensiones de vida o muerte.

Hoy, a un año largo del primer caso de Covid en América Latina, se reportan más de 19 millones de contagios y más de 600 mil muertos en la región. El avance de la enfermedad ha disparado el consumo de oxígeno medicinal en todos los países. Según los datos de la Organización Mundial de la Salud una de cada cinco personas contagiadas de Covid requiere suministro medicinal de 3 a 5 litros de oxígeno para poder sobrevivir a la enfermedad, y un paciente en UCI puede necesitar unos 15 litros por minuto durante las 24 horas, al menos por dos semanas.

Como se trata de un problema global, la solución también debe ser global e impulsada por los estados. Se registra en todos los continentes, aunque como ya dije con mayor gravedad en los países de escasos recursos. Según los datos de la OMS en este lado del mundo los casos más significativos están en Brasil, que demanda más de 2,2 millones de metros cúbicos al día, México con una demanda diaria de 628 mil m3, Colombia con una necesidad de 537 mil m3/día, Argentina que requiere 393 mil m3 diarios y Perú con un faltante de 25 mil m3/día.

Hoy, el oxígeno medicinal hace parte de la lista de medicamentos esenciales de la OMS, pero es difícil garantizar el acceso y la distribución del gas, debido a la falta de infraestructura y las complejidades de transporte y distribución. En Colombia ese suministro tiene las características de un oligopolio, es decir, un número muy reducido de vendedores que controlan el mercado, con todas las particularidades que de ello se desprenden.

Por eso, en Antioquia avanzamos en la posibilidad de instalar tres plantas productoras de emergencia que ayuden a paliar el problema en los complejos hospitalarios con mayor número de UCI, El Hospital La María, la IPS Universitaria y el Hospital General de Medellín. Pero sin duda, se requiere de una solución estructural que pasa por decisiones del Gobierno Nacional y el compromiso de las empresas dedicadas a la importación y distribución del medicamento, que nos han dicho claramente, hoy tienen su capacidad logística al límite. Y es justamente ahora cuando la sociedad requiere un esfuerzo adicional para el abastecimiento del medicamento esencial.

Seguramente habrá que ser creativos para afrontar la escasez, tal vez hacer una reconversión de producción industrial para aumentar la medicinal, fortalecer la importación de países como Ecuador y Estados Unidos y aumentar la cantidad de plantas de producción en el territorio. También ayudará la recuperación efectiva de los concentradores y las pipetas de uso domiciliario que, hemos insistido, deben tener una rotación racional, con sentido solidario.

Un desafío adicional está en el transporte y el almacenamiento seguro de un elemento que tiene características complejas de combustión. No se pueden repetir escenas como las de esta semana en la India en donde se presentó un incendio en una sala de cuidados intensivos de pacientes Covid, por cuenta del manejo del oxígeno.

Mientras se buscan alternativas al desabastecimiento del oxígeno, debemos seguir ganando terreno con el avance de las vacunas y evitando al máximo el número de contagios. La ecuación es simple, mientras menos contagiados menor la necesidad de oxígeno medicinal. Y en esa dimensión, una vez más, el aporte y el compromiso individual es fundamental e irremplazable.

Es probable que, si la escasez anunciada se materializa, el Gobierno Nacional deba tomar medidas restrictivas de choque, pero ninguna que provenga de un decreto tendrá más fuerza que la voluntad personal y la determinación de autoprotección. Hoy nos falta el oxígeno, como jamás lo imaginamos, no nos pueden faltar el instinto de conservación ni la decisión de proteger la vida.

Luis Fernando Suárez V.

Soy odontólogo y especialista en epidemiología. ExSecretario de Gobierno de Antioquia. ExSecretario de Inclusión y Seguridad Social, secretario. Privado y Vicealcalde de Gobernabilidad y Seguridad. Precandidato a la Gobernación de Antioquia.

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