El paradigma holístico: por una mejor educación en nuestra ciudad

Medellín es una ciudad que se ha caracterizado por sus diversas propuestas y proyectos en cuanto a educación, salud y alimentación (educación gratuita, restaurantes escolares, bibliotecas en los barrios periféricos, mejoras de infraestructura para discapacitados, tiqueteras escolares, sistema integrado de metro, promoción de estilos de vida saludables), y a pesar de que han tenido buena acogida y éxito, no es ajena para ninguno de nosotros la situación que actualmente se vive y que pone en riesgo el desarrollo de las personas y la ciudad.

La violencia, la deserción, la falta de recursos y la subvaloración del estudio, crean un entorno donde es difícil desarrollarse, son muchos los que no pueden aspirar siquiera a una educación media y menos a una superior aunque, en muchos casos, ésta sea gratuita, por lo tanto,  hay que reconocer el gran esfuerzo que se hace a la hora de poner estos planes en marcha para que niños, jóvenes e incluso adultos se incorporen y traten de darle un mejor rumbo a su vida.

Sin embargo, y sin ánimos de desmeritar los proyectos desarrollados, muchas de las personas siguen abandonando e incluso ignorando sus derechos y actividades educativas. Obviamente se sabe que deben ser considerados otros factores que puedan influir negativamente en el proceso de formación de los estudiantes (ambiente social y familiar, sanidad, alimentación), pero incluso estos otros factores pueden disminuir su impacto a la hora de integrarse con otras campañas y proyectos que ofrece el Ministerio de Educación y de la Protección Social, la secretaría departamental y municipal (de Antioquia y Medellín respectivamente) de educación y salud, gobiernos extranjeros y ONGs.

La pregunta entonces es, ¿qué está ocurriendo realmente con la educación, para que las personas no acudan al llamado de ésta?, no digo que no sean suficientes colegios, incluso podrían abrir más, o que los ambientes en los que viven las personas los hundan y acaben subyugando la motivación para estudiar o que no son suficientes los recursos médicos y alimenticios para abarcar a toda la población que los requiera. Debemos dejar de criticar y menospreciar los intentos por mejorar la educación en la ciudad y darnos cuenta de que ésta debe ser restaurada desde adentro, que trascienda fronteras, ser más humanizante e integral, una educación para el futuro bienestar de la humanidad.

 

 

 

 

El paradigma Newtoniano – Cartesiano y la visión reduccionista cognoscitiva siguen imponiéndose en los sistemas educativos y, en consecuencia, el “nuevo y mejor” mundo va en picada, mostrándonos cada vez más la alarmante brecha que existe entre unos y otros. La educación tradicional forma desde ideologías, creencias, nacionalismos, la industria y los individualismos, creando así máquinas que producen y son altamente competitivas pero carentes de espiritualidad, convivencia y compromiso social, egoístas e ignorantes ante el resto del mundo que los rodea.

La manera en cómo y qué se enseña a los estudiantes es de vital importancia para el correcto desarrollo de un ser humano consciente de sí y de su entorno y de cómo sus relaciones en el diario vivir lo afectan interna y externamente. No basta con contratar más maestros o agregar más materias, si su objetivo final es solo la producción en serie de seres con prejuicios que solo vivirán por sí mismo y sacaran de su camino a todo aquel que se les cruce, entonces la civilizadora y humanizadora tarea que se la ha concebido a la educación a lo largo de los tiempos, habrá fallado.

Se propone entonces una nueva mirada, dirigir el rumbo hacia un destino más civilizado, más humano, más social y el paradigma holístico es el indicado para guiar ese camino que solo puede traer beneficios para el futuro. El paradigma holístico es un proceso integral para reestructurar la educación en todos sus aspectos, considera al ser humano desde seis dimensiones: emocional, social, cognitiva, estética, corporal y espiritual, y fundamenta sus teorías a partir de tres influencias principales: los nuevos paradigmas de la ciencia, la filosofía perenne y los aportes de los grandes educadores y pedagogos de la humanidad.

Interdependencia, diversidad, totalidad, flujo, cambio, unidad y sustentabilidad, están en la base del nuevo paradigma educativo con el objetivo de una formación integral del ser humano, no debemos confundir con creencias religiosas, dogmas ni rituales, la religión, como institución dogmática y manipuladora de las ideologías de los grupos humanos no tiene cabida aquí. La espiritualidad es algo que no se puede negar, pues es la conciencia del mismo ser dentro del mundo y el universo. Es la naturaleza esencial del ser humano, el cual es capaz de percibirla más allá de creencias, dogmas e instituciones o líderes organizados.

La educación holística toma, pues, los aportes de la nueva ciencia como base, y reconoce el mundo como una compleja red de relaciones entre las distintas partes de un todo global. Del mismo modo, no considera tan importante el aprendizaje de teorías y modelos como el verdadero desarrollo de mentes científicas, capaces de hacer un uso inteligente y creativo de los recursos tecnológicos actuales. 

 

 

Es importante destacar que no basta solamente con impartir educación, se necesita inculcar verdadero amor y pasión por el aprendizaje, respeto y solidaridad con los demás y uno mismo, por lo tanto, este tipo de educación debe ser cultivada desde la más tierna infancia, empezando en casa con la familia para luego ser guiados en los preescolares, primarias y bachilleratos por personas cualificadas para enseñarles a ser “ciudadanos del mundo”; solo así podremos ir superando poco a poco la violencia y la desigualdad que caracteriza a nuestra sociedad.

No podemos olvidar a aquellos que sufren la desgracia de crecer sin una familia, sería ilógico dejarlos de lado, esto solo daría inicio  una vez más al reprochable círculo vicioso que impera en nuestros días; se debe pues, promover la adopción e invertir inmensas cantidades de dinero para abrir hogares donde puedan vivir y aprender dignamente, con todos los recursos humanos y materiales que sean necesarios para su formación integral.

La educación es la base para toda sociedad culta, desarrollada, progresista, social, tolerante y sostenible, y son justamente estas cualidades que poseen los niños (curiosos, inocentes, versátiles, creativos e innovadores),  que hacen que tengan un gran potencial que puede ser aprovechado para el desarrollo de la humanidad.

La oportunidad para enseñarles a ser grandes personas y que construyan un futuro mejor se encuentra allí y es nuestra responsabilidad acompañarlos en este proceso que podría cambiar drásticamente la sociedad como la conocemos.

[author] [author_image timthumb=’on’]https://fbcdn-sphotos-g-a.akamaihd.net/hphotos-ak-prn1/t1/1604578_10151973940268425_659268370_n.jpg[/author_image] [author_info]Manuel Alejandro Arias Bedoya estudiante de 5to semestre de comunicación audiovisual en la universidad de Medellín Leer sus columnas[/author_info] [/author]

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