Opinión Política

El Nuevo Homínido Político

 

DECLARACIÓN PÚBLICA Y CRÍTICA “NO CONVENCIONAL”,

DEL NUEVO PARTIDO POLÍTICO, “LOS ESCÉPTICOS”:

UNA NUEVA MIRADA DE MUCHOS, PRINCIPALMENTE

DE LOS QUE TRANSITAMOS POR LAS CALLES DE LAS

CIUDADES DE ESTE PAÍS, LIBRES DE COMPROMISOS

POLÍTICOS CONTINGENTES.

 

Anclado ya en este maravilloso país, nutriéndome en cuerpo y espíritu, degustando el sancocho colombiano y la gratificante caña de agua panela, aquella infaltable arepa con queso al desayuno, el café de Fredy, aquel que nace en las serranías del valle de Aburra, sintonizando las ondas de las radios de Medellín, leyendo asiduamente los diarios colombianos, mirando muy de vez en cuando la TV nacional (ya que detesto el sentido común), conversando con los paisas de mi vereda, con aquellos amigos y parientes citadinos que me traen noticias de la gran urbe, y de mi país por supuesto, terruño que hace un año atrás estallara en llamas por los cuatro costados y que en la actualidad sigue incendiándose,  ahora con la verborrea de la politiquería y demagogia imperante, cuestión que es muy propia de todas las naciones latinoamericanas, vengo a develar de forma comunicativa, obviamente porque no tengo otra chance, a este nuevo sujeto político, sujeto otro, sujetado, pensado, actuado, inauténtico, que se apodera de la verdad e impone su verdad, paradójicamente por estos mismos medios: El Nuevo Homínido Político.

No hablo de historia, menos de nuestro pariente prehistórico en los albores de la civilización humana, hablo del nuevo homínido americano, político, transversal a toda ideología. Aquel que puedes mirarlo principalmente en la tele, en espacios de discusión, entrevistas, noticieros, incluso en los de farándulas, aclarando él todo tipo de contubernios o artilugios para ganarse adeptos (más bien ilusos).

A decir verdad, estos espacios, especialmente comunicacionales televisivos, se han transformado en farsa politiquera (por lo menos en mi país); que al final del día, y también al final de los otros días, no nos dicen nada, ya que dice lo que otros dicen; es un ser interpretado; aquel sujeto-cosa que sólo podemos aplastar con nuestras conciencias arrojadas hacia el futuro, los que no queremos ser pensados. Porque, no crean que todos tragamos sus fiebres presentes, sus mediatices trasnochadas, sus vericuetos sofistas…

Y para colmo de males nos gobierna, maneja nuestros impuestos, dirige nuestras expectativas de vida personales y colectivas. En fin… Y que, no sé por qué destino o desdicha, muchos también lo seguimos eligiendo, para que se perpetúe en el poder, como si perteneciera a una casta oligárquica, desde el día que nacemos, y hasta el postrer día de los hijos de nuestros hijos, como si fuera infinitamente insustituible.

Anda siempre con celular inteligente, para que lo vean cautivador. ¡Bueno, esto, lo de los celulares inteligentes, sí que es transversal! No hay mono que no porte un inalámbrico (Ayer, el chofer del colectivo de mi ciudad se desplazaba “wasapeando, aprovechando las señales en rojo de los semáforos; ni sospechaba que éramos cuatro mortales bajo su control del móvil ¡Qué les parece, amigos lectores!).

Este nuevo homínido honorable, suele vestir de traje negro con senda corbata roja. No es comunista ni socialista, ni de derecha ni de izquierda, menos es independiente, porque jamás puede ser un proyecto único o singular. Dicen que algunos se ubican en el centro. ¿En el centro de qué? Me pregunto… Además, es súper fácil, ser y no ser, estar en el límite, es cómodo, sin duda, porque es posible hoy estar aquí o estar allá.

No es progresista (literalmente no es innovador), pero normalmente se da vuelta carnero para dársele de conquistador y guerrero ciudadano, de que está a la altura de las circunstancias.

¡A veces se ríe en la fila el guapo! Tiene condiciones de malabarista social. No es revolucionario, pues, esa palabra le queda grande a su pellejo, ya que jamás se jugaría la vida por una causa. ¡No tiene pasta de mártir! Menos vanguardista, porque no se atreve más de la cuenta. Dicen: no se moja el potito. ¡Ah! ¡Pero para tirar las manos es como un pulpo! No tiene remordimientos, porque una nube gris le ciega la conciencia.

Mucha conciencia social, dice éste a los cuatro vientos ¡Al carajo! Tan sólo en el discurso populista. También, lo puedes encontrar, muy de vez en cuando, en algún barrio de mala suerte” o en algún espacio invadido, rodeado de matoncillos de su comando (tómese en cuenta que no es soldado comando), los cuales, obviamente, engatusados por su retórica más vinagre que pickles de cebollas.

Ah, y otra cosa, como decía mi sabia abuela, por un incauto es capaz de vender hasta su alma al diablo o besarle la mano a un tiñoso (disculpándome de los tiñosos que son dignos de respeto).

Hace leyes, cambia leyes, “inventa leyes”, para su beneficio, por supuesto. ¡Y repite hasta la náusea que todo lo hace para que la República sea más sabia y próspera! Sin embargo, esperémosla sentada compatriotas, para no desfallecer en el intento.

A modo de conclusión, no quisiera extrapolar este circo político partidista de mi país, ya que el presente y el porvenir de las organizaciones gubernamentales de las naciones americanas y de los sujetos que las gobiernan van por carriles diferentes, pues, me merecen el respeto de sus autoridades y de su ciudadanía que las eligió, no obstante, distinguidos lectores, estén atentos, porque este Nuevo Homínido, aspira dominar nuestro continente, ya que su retórica repetida enmudece las conciencias, si nos cogen mal parados, por supuesto.

Digo yo, en qué delirio o jarana estuvo Aristóteles cuando escribió con fuego en nuestras conciencias: EL HOMBRE ES UN ANIMAL POLÍTICO. ¡Por eso este nuevo homínido político alcanzó sólo para animal! (disculpándome de todos los animales verdaderos). Sí, pero animal pervertido, que se cree POLÍTICO VERDADERO.