El mito del Rey Filósofo: el mito del pensador congresista

     

En la Callipolis, la ciudad ideal de Platón, un mundo utópico y paralelo donde todo lo justo, bello y bueno es posible, no podría nadie más ser digno de dirigir las actividades políticas de la ciudad-estado que un Filósofo. En su Libro “La República”, obra fundamental en la biblioteca de cualquiera que quiera hacer teoría del Estado, manifiesta que la élite filosófica ha de convertirse en la clase gobernante, y que en el mundo material los que dicen ser Gobernantes han de empezar a filosofar.

En el marco de estas recientes elecciones legislativas, cabe pensar en las almas de tantos “quemados”. De buenas intenciones está lleno el infierno. Sí, es que muchos de estos pobres condenados cometieron un pecado y fue el de pretender hacer filosofía en el Congreso de la República, uno que ha sido catalogado como un “circo de cerdos”.

Las diferencias históricas entre la élite aristocrática y la élite burguesa de Colombia ha sido tan marcada que el único vinculo que se tiene es la Universidad de los Andes: alma máter de las familias politi(queras)cas que vitaliciamente han hecho el juego de la pelota, imponiendo casi monarquías de transferencia de poder hereditario.

Por otro lado, los aristócratas, sensatos conocedores y objetivos investigadores de la realidad contemporánea han sido relegados al exilio; no al exilio territorial, sino que son desplazados a las oficinas de cualquier empresa privada que los recoja, o en el cubículo de un periódico que censura para que su brillo no opaque a los grandes contribuyentes.

Da tranquilidad que una, entre quizá varias –de las que no doy fe-, de esas lumbreras haya llegado al senado de la República. No durará, es deducible, pues ha demostrado tener el talante para no renunciar a sus convicciones por una mordaza impuesta por un movimiento político.

Quiero, inspirado en uno de mis docentes, felicitar a Claudia López, quien con su #ColombiaSeRespeta hizo movilizar buen porcentaje de colombianos sensatos que creen en una política honesta y trasparente. Su auge no fue gratuito ni tampoco trabajado. Quien no ‘piensa’ solo sufragó como gratitud por revolcar el nido de ratas que entre terciopelos se paseaban por el capitolio.

Y bueno, a otros tantos que se quedaron -como Mauricio Zuluaga con su trabajo cercano a la gente de Antioquia; y Rodolfo Arango que como le proponían en la Universidad de Antioquia haría más bien al país con su producción literaria de filosofía política o con una sede en la Corte Constitucional (aunque con tanta “rosca” lo dudo)- solo basta decir que si bien sus nobles intenciones no son refutables, su presencia en el congreso sería “tan exótica como un diamante en una tusa”. No vale estar en ese circo donde el Establecimiento no dejará actuar en nombre del pueblo y de tantos que tratan de mirar más allá de la nariz y de RCN.

Y si otro candidato de la unidad de quemados lee esto, ¿Qué le interesa a usted? ¿la política o lo político? Ojalá lo segundo, así iniciaría una revolución desde abajo, desde el hacer concientizar a la gente de la condición que padecen e invitarlas a trabajar por el cambio. No un cambio progresivo como el que desde hace dos siglos se “viene ejecutando” sino una revolución en las mentes donde la gente sea aterrizada en pensar que su desinterés en ‘la política’ no responde a nada, que el abstencionismo solo cede a otros la capacidad decisoria y ante todo que el constituyente primario es el pueblo.

Eminentemente esta ardua labor no la asumen muchos. Solo se sientan a disfrutar sus varios SMMLV en esas sillas tan cómodas, porque si la gente no piensa no se indigna, y si no se indigna… no jode.

Así que tenemos otro tiempito para seguir concientizando a la gente, no para hacer campaña política sino para que el político huela a pueblo: a sancocho de campo, a tierra de carretera destapada, a niño, a anciano… que huela a universidad y a parque, a mercado, a vaca…. Que conozca primero a su pueblo para que después ese pueblo se sienta identificado por su filósofo, un mito que ya no es tan utópico… ya se les coló un diamante en la tusa… así que ¡a abrir camino, porque vienen más!

[author] [author_image timthumb=’on’]https://alponiente.com/wp-content/uploads/2013/08/Jose-collazos.jpg[/author_image] [author_info]Jose A. Collazos Molina Huilense, Estudiante de Ciencia Política de la Universidad de Antioquia. Asesor Administrativo en el Comité de Asuntos Estudiantiles del Consejo Académico de la Universidad de Antioquia. Subdirector del Grupo Juvenil Ruah en Prado Centro. Editor y Diagramador en la Escuela de Teología “San Miguel Arcángel” en 2010. Director y conductor del programa radial “El esplendor de la verdad” en 2011. Leer sus columnas. [/author_info] [/author]

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