El hombre que entendió los caminos

Hay personas que llegan a los cargos públicos por cálculo. Otras por trayectoria. Y unas pocas logran que el cargo parezca una consecuencia natural de lo que han sido durante toda su vida. Luis Horacio Gallón Arango pertenece a esta última categoría.

Lo conocí pocos días antes de llegar a la Secretaría de Infraestructura de Antioquia, cuando asumí la responsabilidad de liderar las comunicaciones de una dependencia que muchos reducen a la construcción de vías. Pronto entendí que detrás de cada kilómetro pavimentado hay una historia, una comunidad esperando oportunidades y familias que pueden encontrarse más rápido gracias a un camino mejor.

También descubrí a un secretario cuya principal virtud no es únicamente su capacidad técnica —que la tiene de sobra—, sino una cualidad cada vez más escasa en la política: la capacidad de escuchar.

Llegué allí gracias a la confianza del gobernador Andrés Julián Rendón. Una confianza que, además, tuvo para mí un significado especial. Por decisiones de la vida no participé en su campaña, es decir, no hice parte de la estructura que lo llevó al triunfo con una votación histórica. Sin embargo, encontró espacio para valorar mis capacidades antes que otras cosas. En tiempos donde la política suele confundirse con la repartición de favores, le reconozco y agradezco nuevamente ese gesto.

Quizás por eso resulta tan valioso encontrar servidores públicos que entienden que liderar no es imponer, sino construir confianza. Y eso es precisamente lo que he visto en Luis Horacio Gallón.

He visto a un hombre que conoce las cifras, los contratos, los diseños y los cronogramas, pero que nunca pierde de vista que detrás de cada obra hay personas. Porque la verdadera dimensión de la infraestructura no se mide en kilómetros sino en vidas transformadas.

Al final, más allá de los discursos, los titulares o las fotografías oficiales, lo que permanece son las acciones. Y las acciones de Luis Horacio Gallón hablan por sí solas.

Hablan en los municipios que durante décadas esperaron intervenciones viales. Hablan en las comunidades que hoy ven avanzar proyectos que parecían condenados al abandono. Hablan en los equipos de trabajo que encontraron en él una mezcla poco común de exigencia y respeto. Hablan en los alcaldes, líderes y empresarios que se articularon alrededor de una visión compartida para transformar Antioquia.

Hoy vemos un liderazgo construido a pulso y desde el ejemplo. Un liderazgo que entiende que los caminos unen territorios, pero también revelan el carácter de quienes los construyen.

En un país acostumbrado a las promesas grandilocuentes, suele pasar desapercibido el valor de quienes trabajan en silencio, de quienes prefieren inaugurar obras antes que polémicas y entienden que gobernar es resolver problemas y no multiplicarlos.

Al finalizar esta administración, Antioquia podrá mostrar con orgullo más de 1.200 kilómetros de vías pavimentadas. Una cifra histórica que adquiere mayor dimensión cuando recordamos que en 64 años (desde 1960) el Departamento pavimentó 2.249 kilómetros. En un solo cuatrienio se habrá construido más de la mitad de lo logrado en más de seis décadas.

Detrás de buena parte de esos resultados hay un hombre que hizo de la disciplina una costumbre, del servicio una convicción y de la cercanía humana una forma de liderazgo.

Y en tiempos donde la política suele premiar el ruido por encima de los resultados, eso ya constituye una obra digna de reconocimiento.

Porque hay quienes construyen carreteras. Y hay quienes, además, ayudan a construir confianza.

Luis Horacio Gallón Arango ha demostrado que puede hacer ambas cosas. Estoy seguro de que el camino que emprende desde ahora seguirá dando nuevas muestras de ello.

Gracias por dejarme caminar a su lado, a paso firme, por Antioquia.

 

Diego Mora Ariza

Comunicador, magister en Comunicación y en Gerencia de empresas sociales.

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