El Estado Vaticano: Los brazos geopolíticos del más pequeño bajo el cielo (II)

     

La nunciatura Apostólica

El Cardenal Secretario de Estado puede considerarse el máximo exponente de la actividad diplomática y política de la Santa Sede, representando, en circunstancias particulares, a la persona misma del Sumo Pontífice” (Secretaría de Estado Vaticano). Sin embargo esta función es meramente local en tanto representa a la figura monárquica del papa en cuanto Jefe de Estado y de gobierno de la Ciudad del Vaticano. Esto no es limitante para que la jurisdicción del obispo de Roma encierre su función de lo temporal y lo espiritual a los muros de la urbe.

Así, la presencia de la Iglesia por medio de la Santa Sede y su secretaría de Estado se extiende a la mayoría de los países por medio de la figura diplomática más particular que tiene: El nuncio apostólico. Este cargo es elegido por el Santo Padre que, generalmente, escoge entre el episcopado a eminencias en servicio social, don de gentes y conocimiento de las relaciones diplomáticas para que cumpla la función de representar a la Santa Sede, en tanto jurisdicción del obispo de Roma, en los Estados que han ratificado convenios internacionales como La Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas desde 1961. Tiene el rango diplomático de Embajador de la Santa Sede y le corresponde en caso de que la Santa Sede no tenga relaciones diplomáticas con algún Estado ser el representante del papa con las Iglesias locales (diócesis). La mediación en conflictos a la luz de la doctrina católica y la reivindicación de las minorías desprotegidas son también funciones de la mano con del Pontificio Consejo de Justicia y Paz.

Éste tiene como finalidad promover la justicia y la paz en el mundo según el Evangelio y la doctrina social de la Iglesia, recogiendo informaciones y resultados de encuestas sobre la justicia y la paz, el desarrollo de los pueblos y las violaciones de los derechos humanos, los evalúa y, según los casos, comunica a las asambleas de obispos las conclusiones obtenidas; “fomenta las relaciones con las asociaciones católicas internacionales y con otras instituciones existentes, incluso fuera de la Iglesia católica, que trabajen sinceramente por alcanzar los bienes de la justicia y de la paz en el mundo. Trabaja con afán para que se forme entre los pueblos una sensibilidad respecto al deber de promover la paz, especialmente con ocasión de la Jornada para lograr la Paz en el mundo”. (Juan Pablo P.P. II, 1988)

El reciente asunto económico del Banco Vaticano

A la Prefectura de los asuntos económicos de la Santa Sede “le compete la función de dirigir y controlar las administraciones de los bienes, que dependen de la Santa Sede o que ella preside, cualquiera que sea la autonomía de que puedan gozar (Juan Pablo P.P. II, 1990). Como cualquier institución, la Santa Sede y su Secretaría de Estado han de administrar sus recursos, aquellos destinados en primer lugar para el sostenimiento de la obra de la Iglesia, el cual ha sido obtenido históricamente por medios que no son materia de análisis en este opúsculo, y actualmente se sostiene y alimenta por medio de los fieles cristianos que guardan en mandato de “Ayudar a la Iglesia en sus necesidades” (Benedicto P.P. XVI, 2005). Así, los asuntos de la economía de la Iglesia son frecuentemente objetivo de críticas y especulaciones. No son solo las limosnas de las 44 hectáreas del Estado Ciudad del Vaticano los que se reúnen en una sola arca sino las binaciones de las Iglesias particulares dispersas por el mundo que llegan para subsidiar a aquellas tierras de misión o que por diversas circunstancias se amerita un apoyo económico para sostenerlas.

Según los datos estadísticos del Annuarium Statisticum (Formenti, 2013) calculado hasta el año 2011, evidencian que el número de católicos en el mundo, del 2010 al 2011, creció de 1.196 a 1.214 millones permaneciendo estable la presencia de católicos en el mundo, en un 17.5% de la población total. “El análisis territorial muestra un aumento del 4.3% de los católicos en África, cuya población ha aumentado en un 2.3%. En Asia también se ha registrado un aumento de los católicos superior con respecto al crecimiento de la población, 2% frente al 1.2%. Sin embargo, en América y en Europa se asiste a un crecimiento igual del católicos y de población, tan sólo del 0.3%” (ZENIT, 2013) .

La cuestión de los recursos de la Iglesia es entonces concentrada en una corporación fundada por el papa Pío XII en 1942 para ejercer el servicio de conservar y administrar los bienes confiados al Instituto por personas físicas o jurídicas que tengan por objetivo actividades religiosas o caritativas. El Instituto para las obras de Religión o Banco Vaticano “administra fondos por un valor de 7 000 millones de euros y cuenta con casi 19 000 usuarios, de los cuales unos 5 200 son instituciones católicas, que tienen la titularidad de más del 85% de los fondos administrados; y 13 700 son personas entre las que se encuentran religiosos, empleados de la Ciudad del Vaticano y otros autorizados, como pueden ser los enviados diplomáticos ante la Santa Sede” (von Freyberg, 2013).

En marzo de 2013 se eligió un nuevo obispo para Roma en el último Conclave, a la par se abrió, lo que para muchos vaticanistas es, un nuevo ciclo para la Iglesia. Jorge Mario Bergoglio ha emprendido la misión de reconstruir una Iglesia pobre y para los pobres. Así ha iniciado a ejecutar la fiscalización de aquellos recursos que desde la creación del IOR se habían destinado para tal fin y que por la falta de publicidad en los actos, necesaria en cualquier organización (Ramió, 2006) parecían fugados a otros bolsillos. Creó entonces “el Consejo de asuntos económicos, compuesto por quince miembros, ocho de los cuales son elegidos entre Cardenales y Obispos, de modo tal que quede reflejada la universalidad de la Iglesia, y siete, expertos laicos de diversas nacionalidades, tiene la tarea de supervisar la gestión económica y vigilar las estructuras y actividades administrativas y financieras de los Dicasterios de la Curia Romana, de las Instituciones relacionadas con la Santa Sede y del Estado de la Ciudad del Vaticano” (Francisco P.P., 2014).

Esta reforma en la administración del Vaticano corresponde a la exhortación del Papa a un «cambio de mentalidad» a fin de garantizar que las finanzas de la Santa Sede sean eficientes, transparentes y fundamentalmente destinadas a ayudar a los más necesitados; “ofreciendo el apoyo técnico del asesoramiento especializado y elaborando soluciones estratégicas de mejora, adecuadas para evitar dispendios de recursos económicos, favorecer la transparencia en los procesos de adquisición de bienes y servicios, perfeccionar la administración del patrimonio mobiliario e inmobiliario, actuar con prudencia cada vez mayor en el ámbito financiero, asegurar una correcta aplicación de los principios contables y garantizar asistencia sanitaria y previsión social a cuantos tienen derecho” (Francisco P.P., 2013).

Así la publicidad y la transparencia de los actos administrativos y financieros de la Santa Sede se abren camino en un mundo que fija sus ojos en ella por ser referente material para muchos de moral y sana conducta y tener el deber de responder por sus actos ante Dios y ante el pueblo.

Conclusión: el Vaticano y la economía mundial

Es clara la postura eclesial en reconocer que “cuando el Estado armoniza la propiedad privada con las necesidades del bien común, no perjudica a los poseedores particulares, sino que, por el contrario, les presta un eficaz apoyo, en cuanto que de ese modo impide vigorosamente que la posesión privada de los bienes, que el providentísimo Autor de la naturaleza dispuso para sustento de la vida humana, provoque daños intolerables y se precipite en la ruina: no destruye la propiedad privada, sino que la defiende; no debilita el dominio particular, sino que lo robustece” (Pío P.P. XI, 1931). No es un pecado el mercado sino que es una misión de los Estados como administradores de lo temporal defender una economía que tienda a la igualdad y a la justicia social.

La Iglesia con su misión salvífica y santificadora a lo largo de la historia se ha convertido en aquella voz que alienta al pueblo y exhorta a los gobernantes a trabajar por ellos. La oración de la Iglesia recuerda a las naciones y a sus gobernantes en su oración universal constante “para que Dios, nuestro Señor, según sus designios, los guíe en sus pensamientos y en sus decisiones hacia la paz y libertad de todos los hombres; que trabajen decididamente al servicio de una vida más digna para todos, una distribución más inteligente de las riquezas, y una justicia transparente y eficaz” (Solemne Oración Universal de la Acción litúrgica en la pasión del Señor). Es, en teoría, la materialización de la voz de la conciencia que es la voz de Dios que resuena en el corazón del hombre indicándole lo que es bueno y saludable.

En relación a la presencia internacional de la Iglesia, ha sido en cierto modo beneficiosa por la misma razón arriba anotada, sin embargo este papel del Vaticano que tras la relación diplomática ha adquirido concesiones y privilegios han edificado la inconformidad de muchos que ratifican lo que han dicho los papas: la misión de la Iglesia no es la administración de los temporal y menos la resolución de los conflictos de los Estados. Pero gracias a esta presencia se evidencia un “resurgimiento del mundo rural, de la promoción obrera o de la solidaridad internacional de los cristianos en el plano intelectual, moral, social o económico, importa que se desarrolle según los deseos expresados en la encíclica, una cooperación cada vez más extensa entre los movimientos católicos, no solamente entre países, sino entre continentes” (Card. Cicognani, 1962)

Sin embargo, a pesar de los esfuerzos de muchos pontífices, purpurados, clérigos y laicos, por construir una Iglesia que sea recta y sabia, no pueden ocultarse las incoherencias morales que existen en la práctica y el ejercicio de administradores de lo temporal. Frente a ello se han diseñado y ejecutado estrategias que den un nuevo impulso y una nueva cara a esta institución divina legada a la humanidad, por iniciativa de la misma Santa Sede en busca de su mayor santificación y más eficiente administración. Las reformas a la Curia Romana, al Estado Vaticano y a la Santa Sede son evidencia de la nueva tarea en lista que es aquella de la reivindicación de los errores que el pasado ha dejado como una cicatriz permanente y que reluzca más ante los ojos de la razón.

[author] [author_image timthumb=’on’]https://alponiente.com/wp-content/uploads/2013/08/Jose-collazos.jpg[/author_image] [author_info]Jose A. Collazos Molina Huilense, Estudiante de Ciencia Política de la Universidad de Antioquia. Asesor Administrativo en el Comité de Asuntos Estudiantiles del Consejo Académico de la Universidad de Antioquia. Subdirector del Grupo Juvenil Ruah en Prado Centro. Editor y Diagramador en la Escuela de Teología “San Miguel Arcángel” en 2010. Director y conductor del programa radial “El esplendor de la verdad” en 2011. Leer sus columnas. [/author_info] [/author]

 

Bibliografía

Benedicto P.P. XVI. (28 de junio de 2005). Compendio del Catesismo de la Iglesia Católica. Obtenido de Sitio Web de la Santa Sede: http://goo.gl/IzhgJ

Card. Cicognani, A. G. (25 de julio de 1962). Carta del secretario de estado Card. Cicognani, en nombre de su santidad Juan XXIII, a la asamblea general de la Conferencia de Organizaciones Internacionales Católicas [Buenos Aires 6-12 de agosto de 1962]. Recuperado el 2 de mayo de 2014, de sitio web de la Santa Sede: http://goo.gl/DrgGGb

Formenti, V. (13 de mayo de 2013). Annuarium Statisticum Ecclesiae. Obtenido de sitio web de la agencia de información internacional ZENIT.org: http://goo.gl/EeHchJ

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Francisco P.P. (24 de febrero de 2014). Carta Apostólica en forma de Motu Proprio «Fidelis dispensator et prudens». Recuperado el 2 de mayo de 2014, de sitio web de la Santa Sede: http://goo.gl/mX5NFc

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Ramió, C. (24 de Febrero de 2006). TEORÍA DE LA ORGANIZACIÓN Y ADMINISTRACIÓN PÚBLICA. Recuperado el 19 de Enero de 2014, de Sistema Aulanet de la Universidad Manuela Beltrán: http://goo.gl/tznEDO

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von Freyberg, E. (31 de mayo de 2013). Transparencia, respetando las normas internacionales. (R. Vaticana, Entrevistador)

ZENIT. (13 de mayo de 2013). Aumenta el número de católicos en el mundo: Presentación del Anuario Pontificio 2013. Obtenido de sitio web de la agencia internacional de información ZENIT.org: http://goo.gl/EeHchJ

 

 

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