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El dolor comienza desde las raíces

El pasado 25 mayo de 2020 en Minnesota Estados Unidos, el ciudadano americano George Floyd, quien se encontró en una tienda de alimentos, intentó según las autoridades americanas comprar allí con un billete de veinte dólares falso. Por dicha sospecha, tres de los policías norteamericanos que patrullaban por allí, entre ellos el oficial Derek Chauvin y los agentes Thomas Lane y J. Alexander Kueng.

El oficial Derek Chauvin arremetió de una manera abrupta y violenta al realizar el arresto contra George, quien se negaba a estar realizando actos ilegales, acción a la que el oficial reaccionó tras esposarlo y con la ayuda de los dos agentes, lo obligó a postrarse sobre el pavimento de la calle, presionando el cuello del arrestado con su rodilla durante más de 8 minutos, Mientras Floyd gritaba: ‘‘I can’t breathe’’ (No puedo respirar).

El oficial seguía realizando el abrupto acto y las personas de los alrededores, cada vez se aglomeraban y gritaban al oficial que lo dejará en paz. Dicho acto directamente relacionado con el abuso y discriminación de la autoridad terminó con la vida de George Floyd, un ciudadano, quien fue juzgado y violentado sólo por su color de piel.

Las personas que presenciaron lo ocurrido, lo grabaron con sus celulares y lo difundieron por las redes sociales, generando indignación y enojo a nivel mundial. Indignación que se vio evidenciada en las diferentes protestas presentadas en todo Estados Unidos, protestas realizadas en nombre de George Floyd y en defensa de los derechos humanos, de la población afrodescendiente y población migrante, radicada actualmente E.E.U.U

Con el pasar de los días, múltiples medios a nivel mundial y nacional entre ellos medios colombianos se han pronunciado en cuanto a la indignación por este acto inhumano y desigual, lo que ha causado también indignación en el pueblo colombiano en diferentes partes del país.

Con relación al enojo mundial, el día 02 junio de 2020, se conoció en medios colombianos el caso de Anderson Arboleda, ocurrido el día 23 de mayo de 2020 (Dos días antes de la muerte de George Floyd) un joven habitante de Puerto Tejada, Cauca, quien murió debido al abuso de la autoridad por parte de uniformados de la policía, que le propinaron cinco bolillazos en la cabeza, basándose en que el joven se encontraba infringiendo la ley de aislamiento.

Debido a los golpes propinados, el joven sufrió leves contusiones que lo dejaron muy mareado, según cuentan sus familiares. Horas más tarde de su llegada a casa, el joven fue llevado al hospital, donde los médicos le diagnosticaron muerte cerebral y horas después murió.

En nuestro país Colombia, un gran porcentaje la población afrocolombiana e indígena se ve vulnerada, tanto por las autoridades locales, como por las entidades estatales. Estas comunidades han sido discriminadas y violentadas a lo largo de toda la historia colombiana. Discriminación y abuso proveniente de cierta parte de la población no perteneciente a estas etnias minoritarias. Actualmente estas violaciones a sus derechos se evidencian en factores: económicos, políticos y religiosos.

Eso sin mencionar los miles de asesinatos de líderes sociales, muchos de ellos pertenecientes a poblaciones afrocolombianas e indígenas, en municipios, departamentos y regiones donde reina la inseguridad y la desigualdad para muchos y la seguridad y poderío para otros. Donde según el gobierno se posee una gran presencia militar, que no se evidencia con la comparación del número de asesinatos que se conoce día con día.