El dinamismo político

Es la dinámica de la política colombiana digna de la extravagante realidad que vivimos en este país coloreado de matones y de ladrones. Extravagante digo, y poco moderada para el resto de los ciudadanos del mundo, claro, porque esta violencia que no cesa y nos prensa cada día más el pescuezo, es y ha sido siempre nuestra realidad, y no puede ser para alguien extravagante su propia realidad. Si no que le pregunten a Platón…

De violencia, queridos lectores, está plagada nuestra historia, y de colorida violencia nuestra realidad. La de hoy, léase bien, porque aquí todo sigue muy parecido. Y esto último lo escribo aterrado del miedo escudándome en la ambigüedad para que no me puedan crucificar ni los de aquí ni los de allá. Porque en este país violento y colorido coloreado de matones decir lo que uno piensa puede significar un tiro entre las dos cejas. Y si no me creen no hace falta sino parar a un periodista en la calle para averiguarlo. Si es que uno se lo encuentra, porque como todos viven en el exterior.

Así es, paisanos y paisanas, que ni los diestros ni los zurdos, que ya veremos más adelante en la política suelen ser ambos ambidiestros, mientras que quienes los siguen se admiran los genitales y se refieren desvergonzadamente a las pobres madres de sus contrarios; mientras se maldicen y se odian. O se matan. Aquí todo se soluciona así.  Desde el nacimiento de la república hasta hoy…

En todo caso, y así retomo, es penoso. Penoso, y descarado, y chistoso, y feo, y asqueroso, es ese dinamismo político que ya no nos sorprende, y que en consecuencia del maltrato interminable de los gobiernos, que acabó con nuestras ganas de cambiar y nos convirtió en descreídos individuos, despreocupados y desesperanzados, ya ni desagrado nos genera.

Es que yo no entiendo. ¿Qué es lo que no les permite a estos sujetos malévolos aferrarse a sus ideales y a sus principios? Qué pregunta tan pendeja, tan contradictoria, que premisa tan falaz, que tonta presunción. ¿Será que hay alguno con ideales? ¿Es que tienen principios? No sé. Y tampoco sé qué será lo que los degrada a tal punto. ¿Serán las utilidades del negocio? ¿La falta de educación, acaso? ¿Qué es?

Alguien que me explique cuál es la razón para que el viejo establecimiento, después de no sé ni cuántas vidas, se preocupe, a mata caballo claro, y tras el cambio de mando, por los miles de muertos que inundan nuestros cementerios en manos de otros miles, pero de vivos, que inundan nuestras cárceles.

-Bueno, lo de la cárcel depende. En este país todo depende. Si es militar, qué militar. Si es político, de qué partido y qué poder ostenta, y así. Si es un ciudadano común, se lo llevó el verraco. Ahí sí se lo llevó el que lo trajo… En fin, será por eso que las cárceles están llenas de pobres.-

Prosigo:

¿Por qué? Será porque ya están al otro lado de la mesa, y se acabó la torta. Y ahí sí descubrieron que dizque en Colombia dizque hay dizque masacres. Y que en Colombia no hay plata, no porque haya unos que no quieran darla sino por eso y porque se la roban. Y que la gente está mamada de que la claven en las reformas. Y que a la gente la destierran. Y que en este país hay paramilitares y guerrilleros, y más guerras que niños sin hambre. Y que la economía no funciona. Ahí sí descubrieron. Y los nuevos administradores, encorbatados y bien peinados, que abandonan el anterior papel para asumir la dirección de esta finca colorida, callados como en su momento sus antecesores, que dizque eran la más desagradable plaga de la sociedad.

Así es la política en mi país Colombia.

El circo en donde el señor ex-rector, por ejemplo, menospreciando la ínfima reserva de esperanza que me queda -porque no la he perdido- dice que no, que ya está cansado de tanto trajín y que no aspira a ningún cargo, y luego terminó de Ministro. Después de haber, eso sí le digo a este país sin memoria, presagiado el fracaso de quien ahora es su jefe. O sea Dios.

Pueda ser que no se cumpla, yo anhelo el progreso de Colombia… 

O la de ese señor liberal, el gritón, que un día dice que no está de acuerdo y al otro día que sí. Y al otro que no. Y luego que sí. Depende. Como todo en Colombia, que depende.

O si no pues los del otro lado, la de los Godos, que finalmente cedieron ante la política agropecuaria que porque es parecidísima a la de ellos. Por la política, claro.

Es dinámica la maldita, ¿o no? Es que no sabe uno ni para donde mirar, ni para donde coger. Para ningún lado, no se puede. ¿Entonces qué hacer? Pues bajar la cabeza y seguir caminando. Hacia adelante, hacia donde nos vaya llevando no sé quién. Yo ya voté. Ese señor que responda. Si no pues entonces en cuatro años miramos. O en los siguientes cuatro. Y si no pues ya viejos le echamos la culpa a los jóvenes y nos morimos tranquilos.

-Me desvió otra vez de lo que vine a decir la profundidad de los problemas de este país colorido, entonces me excuso, retomo y termino.-

¿Qué es lo que será? Alguien que me explique qué es lo que engendra en nuestros dirigentes, que no dirigen sino que digieren, este comportamiento tan extravagante. ¿Será que es el ser humano malo por naturaleza? O que la sociedad lo corrompe, y entonces hemos fracasado en la crianza de nuestro niños. No lo sé. Yo lo único que sé es que, así como van las cosas, cambio seguirá habiendo, de gobierno pues. Y cada día nos haremos más viejos, y cada día se apagarán más los colores. Y ellos seguirán haciendo lo mismo porque nosotros seguiremos caminando, como corderos mansos, despreocupados. Hasta que no quede color en este país.


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About the author

Santiago Montoya Gómez

Actualmente curso Negocios en la Universidad Central de Florida y estudio para ser piloto. Vivo hace unos años en el exterior, desde que me gradué del colegio. Soy quindiano, de Armenia. Me fui del país en la búsqueda del conocimiento de pensares nuevos y diferentes, y con el motivo de asumir una posición alejada, una perspectiva exterior que me permitiera visualizar la vida del país desde otro escenario. He aprendido mucho de la vida y he crecido significativamente durante estos últimos años. Quiero aportar a Colombia. Todos los días trabajo en eso.

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