El caso de las niñas sin clítoris

Aunque es una costumbre relativamente común en África y Oriente Medio, no se conocían casos de mutilación genital femenina de carácter cultural en América Latina hasta que en el año 2007 se descubrieron dos en comunidades indígenas del departamento de Risaralda en Colombia.

Abu Bakhr al-Baghdadi, mejor conocido como el Califa Ibrahim, líder del grupo terrorista que se hace llamar Estado Islámico y que tiene al mundo al borde de una nueva guerra, hace poco firmó un edicto que ordena la mutilación genital de todas las mujeres para “mantenerlas a salvo de la inmoralidad y del libertinaje”.

La mutilación genital femenina ha sido una práctica usual y tradicional en algunos grupos culturales, pero con el interés cada vez mayor en los derechos de las mujeres en la actualidad se considera una agresión y se buscan estrategias que conduzcan a su erradicación.

Aunque es una costumbre relativamente común en África y Oriente Medio, no se conocían casos de mutilación genital femenina  de carácter cultural en América Latina hasta que en el año 2007 se descubrieron dos en comunidades indígenas del departamento de Risaralda en Colombia.1

Algunos médicos de la región conocían o intuían la existencia de ablación genital en mujeres indígenas en Caldas, Risaralda y Antioquia, sin embargo la mutilación como práctica cultural en Colombia se comenzó a estudiar sólo a partir de esa denuncia, que se dio a conocer a la opinión pública porque una de las niñas sometidas a la clitoridectomía falleció tras dicha práctica.2

La clitoridectomía es el nombre que se le da a la  mutilación genital femenina tipo 1, en la que se hace una escisión del clítoris en su totalidad, de una parte de este o de la piel que lo rodea. A diferencia de los otros tipos de mutilación genital, no se ven intervenidos los labios mayores ni menores.3 En el siguiente video se pueden ver los distintos tipos de ablación femenina.

Sin embargo es un error asumir que en Colombia sólo entre las comunidades indígenas apartadas de la civilización occidental ocurren casos de agresión a la mujer a través del daño a sus órganos genitales. La ONG Amnistía Internacional señaló en 2004 que en Colombia hay mujeres víctimas de casos de violencia sexual con ablación genital producto del accionar terrorista de los paramilitares y la guerrilla.4 Parece que los terroristas colombianos están a la vanguardia de la crueldad, compitiendo con el Estado Islámico y otros bandidos de Oriente Medio.

Aparte de los crímenes cometidos por grupos terroristas, los casos documentados de mutilación genital femenina en Colombia se han limitado al pueblo emberá, que se sitúa en el occidente colombiano y se divide en distintas comunidades. El caso de la niña que falleció tras la clitoridectomía ocurrió en una comunidad emberá-chamí, rama de los emberá que representa el 16% del total de indígenas de Antioquia.

La antropóloga Raquel González Henao (2011) señala que la ablación genital femenina entre los emberá-chamí se había realizado de forma tradicional por mujeres de la comunidad, generalmente sin conocimiento por parte de los varones, a las niñas que nacían con un clítoris que se consideraba grande.

Esta práctica se conocía como “curación”, “arreglo” u “operación” y su propósito a menudo era desconocido para las madres de las niñas que eran sometidas a la mutilación, pues existían argumentos de autoridad y de tradición que se usaban para justificar el procedimiento. Sin embargo, algunas mujeres entrevistadas por González Henao le permitieron conocer que la ablación se realizaba por motivos estéticos, sociales (para disminuir el placer sexual) y familiares.

En el proceso de ablación intervenían mujeres mayores de la comunidad, como las abuelas de las niñas recién nacidas, las parteras y algunas veces, las madres de las víctimas. El procedimiento es descrito por las madres como algo doloroso según los testimonios recogidos por la investigadora González.

La mutilación genital femenina no tiene ningún beneficio conocido. Por el contrario tiene numerosas consecuencias inmediatas, a corto y a largo plazo. Entre las consecuencias más notables de la mutilación genital femenina se han descrito infecciones secundarias a la operación, hemorragias, anemia, retención e infección urinaria, cicatrices, disfunciones sexuales y problemas en el parto de sus hijas.5

Hasta ahora no se conocen casos ocurridos en departamentos diferentes a Caldas, Risaralda y Antioquia. En 2014 se logró una declaración pública de no continuar con dichas prácticas en la comunidad.

El juez Marino Arcila emitió en el año 2008 la primera sentencia contra la ablación en Colombia.6 Sin embargo, es de resaltar que se ha logrado el compromiso de las comunidades emberá-chamí para no seguir realizando la ablación a sus niñas por medio del diálogo constructivo entre la sociedad mayoritaria y las comunidades indígenas.

A partir de las denuncias, varios grupos académicos comenzaron a trabajar con con el fin de erradicar una práctica inaceptable en nuestro país. Las mujeres emberá reconocieron los peligros y la crueldad propias de su práctica ancestral y decidieron abandonarla. La ablación femenina es un acto horroroso, injustificable en pleno siglo XXI. Ninguna práctica cultural debe conservarse si atenta contra los derechos humanos, en especial si la víctima es una niña o un niño. El multiculturalismo y el respeto a la diversidad tienen sus límites y este es un claro ejemplo de esas fronteras.

Sin embargo, no debe condenarse a las comunidades que han practicado estas intervenciones tradicionalmente. Uno de los momentos más difíciles que enfrentaron los académicos mientras intentaban convencer a las comunidades de abandonar la práctica, fue cuando el programa “Séptimo Día” dedicó un episodio a presentar el “salvajismo” de los emberá-chamí. El rencor generado en la comunidad causó desconfianza en los investigadores que buscaban eliminar la ablación. Sin embargo el diálogo fue exitoso y en 2014 la Organización Nacional Indígena de Colombia (ONIC) reconoció la problemática y apoya el cumplimiento del compromiso asumido por los emberá chamí.7

Otro caso muy distinto es el de los terroristas armados que usan la violencia sexual para atemorizar a la población. Ellos no tienen ninguna base cultural para sustentar sus actos, por lo tanto no merecen una intervención académica sino un castigo firme y ejemplar. Sus víctimas deben ser reparadas (aunque jamás se les podrá restablecer su integridad). Lamentablemente es bastante improbable que estos temas se toquen algún día en el espectáculo conjunto del gobierno y las Farc en La Habana.

 [author] [author_image timthumb=’on’]https://fbcdn-sphotos-h-a.akamaihd.net/hphotos-ak-prn1/t1.0-9/10297751_10203708030200608_5253995294678260460_n.jpg[/author_image] [author_info]José Miguel Arias Mejía Medellinense. Estudiante de Medicina de la Universidad de Antioquia. Leer sus columnas.[/author_info] [/author]

  1. El Colombiano. Conmoción por ablación de clítoris en niñas indígenas. 2007. http://www.elcolombiano.com/BancoConocimiento/C/conmocion_por_ablacion_de_clitoris_en_ninas_indigenas/conmocion_por_ablacion_de_clitoris_en_ninas_indigenas.asp
  2. González Henao, Raquel. La ablación genital femenina en comunidades emberá chamí. Cadernos Pagu, 2011 (37), 163-183. 
  3. American Academy of Pediatrics. Ritual Genital Cutting of Female Minors. Pediatrics 2010 (125) 5, 1088-1093.
  4. Amnistía Internacional. Colombia: Violencia contra las mujeres – Cuerpos marcados, crímenes silenciados. 2004. Disponible en: http://www.amnesty.org/es/library/asset/AMR23/048/2004/es/18241153-d580-11dd-bb24-1fb85fe8fa05/amr230482004es.html
  5. Changing a harmful social convention: female genital mutilation/cutting. 2008; Siena, Italia. Disponible en: http://www.unicef-irc.org/publications/pdf/fgm_eng.pdf
  6. Moncada Espinosa, María Gabriela. Incidencia del Fondo Poblacional de la ONU en la abolición de la ablación femenina en la comunidad Emberá-Chamí de Risaralda (2007-2012). Una disyuntiva, derechos culturales versus derechos universales del hombre. Estudio de caso. 2013; Bogotá D.C. Disponible en: http://repository.urosario.edu.co/bitstream/handle/10336/4701/1072652606-2013.pdf?sequence=1&isAllowed=y
  7. UNFPA Colombia. Día Internacional Contra la Mutilación Genital Femenina. 2014. Disponible en: http://www.unfpa.org.co/?p=2180

 

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