El Amor en la Política

Solo a través del amor podremos hacer de este mundo un lugar digno de vivir, en el que los sueños se cumplan y todos los seres humanos podamos hacer de la tierra una residencia segura, creativa y feliz. Mientras ese no sea un destino compartido, seguiremos postergando la posibilidad de darle un sentido más profundo a la existencia de la humanidad y a la política misma.


La humanidad, para su propio bien, viene evolucionando de paradigmas basados en la separación, la lucha y el miedo a paradigmas más proclives a la unidad, la cooperación y el amor. Incluso, la nueva ciencia de finales del siglo XX y comienzos del XXI va más allá del pensamiento clásico darwiniano y de los sistemas adaptados para un entorno de hace miles de años cuando debíamos cazar para comer. La evolución de la humanidad se viene dando no solo por las capacidades técnicas, económicas, militares y tecnológicas sino por las capacidades del corazón: las que cultivan la empatía y el amor como la única emoción capaz de construir sociedades decentes y en las que lo público es realmente de todos.

Entre más tarden los líderes, gobernantes e individuos de todas las culturas en entender esta perspectiva más amplia y sintonizarse a las transiciones sistémicas, más complejas se tornarán las estructuras tradicionales de poder creadas para sostener unos modos colectivos de pensar y de actuar que hoy se están transformando desde sus propias bases.

En otras palabras, muchos ciudadanos están desafiando las promesas individuales y sociales que no fueron cumplidas por la modernidad ilustrada y sus instituciones sólidas, y están superando la visión jerárquica, hermética y conflictivita de la política para construir una visión más pluralista, participativa y cooperativista. En síntesis, una visión más holística de la política que amplía cada vez más la agenda para la gobernabilidad democrática y en la que no es necesario pensar igual o tener ciertos privilegios para trabajar juntos en causas que sean de beneficio colectivo y sirvan al progreso de la humanidad.

Hay una emoción poderosa (aunque yo la llamaría más que eso) en la que se fundamentan estos cambios, y es el Amor. Pero no la clase de amor romántico que idiotiza y debilita a las personas, sino el Amor como sentimiento connatural al ser humano y como compromiso cívico que nos mueve más allá de todo ego, de toda diferencia y de toda indiferencia, hacia espacios de reconocimiento genuino, de conversaciones honestas y de acciones que nos conectan desprevenidamente en intereses comunes. Acciones que nos salvan de la propia catástrofe del miedo, la competencia perniciosa y el progreso a costa de los otros, del medio ambiente y del futuro que merecen quienes están por venir.

Y es que el Amor en la política es el que puede librarnos del abismo entre el individuo y el ciudadano, lo privado y lo público, la competencia y la cooperación, los conflictos y la paz. Esta es la Política con P mayúscula a la que hace referencia Bauman: la que tiene la responsabilidad de zanjar la brecha entre los derechos y las libertades de jure y los derechos y las libertades de facto. Es la política del amor que hizo grandes a líderes de la historia como Lincoln, Gandhi, Luther King o Nehru, y la política que hace grandes a todos aquellos, líderes y ciudadanos, que no proyectan sus propios deseos en lo público sino que los consensuan razonablemente, cuando es posible, en pro de un bien mayor.

Solo a través del amor podremos hacer de este mundo un lugar digno de vivir, en el que los sueños se cumplan y todos los seres humanos podamos hacer de la tierra una residencia segura, creativa y feliz. Mientras ese no sea un destino compartido, seguiremos postergando la posibilidad de darle un sentido más profundo a la existencia de la humanidad y a la política misma.

Afortunadamente soy optimista. Vamos hacia esa dirección…

About the author

Santiago Orozco Carmona

Politólogo y Magíster en Estudios Políticos de la Universidad Pontificia Bolivariana de Medellín; diplomado en docencia, currículo y didácticas y en convivencia escolar. Es fundador de la corporación Por la Gente Somos Más y Creador de El Líder Sos Vos. Se ha desempeñado como investigador y escritor en el área de las ciencias sociales, políticas y humanas; docente de básica primaria, secundaria y media durante más de dos años; docente universitario, asesor de despacho y coordinador del Programa de liderazgo "El Líder Sos Vos" de la Secretaría de Educación de Medellín durante el 2016-2019.

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