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Detrás del veganismo, entrevista a exvegana

El veganismo es un estilo de vida, que si bien se practica desde antaño, posiblemente sea una tendencia ideológica reciente, de hecho el término viene empleándose apenas a partir de la mitad del siglo pasado y desde entonces sus bases ideológicas no han parado de extenderse en argumentaciones de toda índole.

Es verdad que se trata, por ahora, de un movimiento pequeño que va tomando pasos agigantados y cada vez son más las agrupaciones, fundaciones, y adhesiones políticas que promueven el pensamiento vegano, pero a la vez crecen detractores que curiosamente son exveganos. Sucede mucho en las sectas, religiones o partidos políticos que simpatizantes contrarían un punto específico de la ideología que siguen hasta volverse en fervientes detractores de lo que una vez siguieron. Lo interesante de los exveganos es  que no solo se limitan a una oposición por cuestiones ideológicas o de posiciones históricas ante hechos contrarios a las consignas que solían defender, lo curioso es que gran cantidad de exveganos lo son por cuestiones de salud: ¡impactante! Tantos que siguieron apasionadamente la dieta propuesta por el pensamiento vegano, (muy saludable y altamente recomendable según sus defensores) se vieron obligados a abandonarla porque su cuerpo fue biológicamente incapaz de sobrevivir. Tal es el caso de Dravidia, ella quiso usar un seudónimo puesto que ha recibido amenazas de veganos;  otra página del pensamiento vegano que vale la pena hablarse en su totalidad, para eso sería mejor dedicarle una página exclusiva sobre la violencia por parte de veganos, una página pensada a futuro, porque es algo que debe denunciarse.

Dravidia es una mujer que practicó fielmente el veganismo pero que su cuerpo pagó duramente las consecuencias.  Tuve la oportunidad de dialogar con ella:

¿Por qué te hiciste vegana?

Pues porque me empecé a sentir identificada con las ideas del veganismo, pero no fue un proceso corto. La primera vez que tuve contacto con el tema fue mediante un libro de dietética llamado “La antidieta”. Encontré ese libro en mi casa y mi madre me avisó que no era un buen libro. Pero como era adolescente y estaba en una etapa rebelde lo leí sin su consentimiento. Este libro afirmaba que el ser humano era vegetariano por naturaleza y que los nutrientes que necesitamos los podíamos obtener de las plantas. Incluso la b12 mediante el factor intrínseco. El libro no mencionaba el término “vegano” sin embargo abogaba por una dieta basada en plantas. Leí el libro varias veces seguidas, lo cual hizo que me reafirmase en la superioridad de la dieta vegana. Desde el principio mis padres se opusieron a que yo me volviese vegana o vegetariana así que decidí ir reduciendo el consumo de productos animales poco a poco. Mientras tanto empecé a buscar información en internet y leí todo lo que pude leer sobre dieta vegana.

En internet encontré un artículo que hablaba de gente que había sido vegana durante años y estaban sanos, lo cual hizo que reafirmase mi fe en la dieta. Al parecer la única suplementación necesaria era la vitamina B12.

El detonante para volverme vegana fue un reportaje que encontré en una revista sobre el maltrato de los animales en las granjas. No soy una persona que llore con facilidad con escenas o películas violentas, pero aquellas imágenes de animales maltratados hirieron mi sensibilidad porque no eran ficticias. Lo comenté con algunos miembros de mi familia pero me ignoraron totalmente. En aquel momento pensaba: “Si no es necesario comer animales para vivir, ¿para qué comerlos?”.

El mayor obstáculo para hacerme vegana fue mi familia; ellos pensaban que era una dieta absurda y no entendían mi obsesión con los animales. Pero yo era ‘cabezona’ y empecé a reducir el consumo de alimentos de origen animal sin su consentimiento. Tuve una etapa de transición muy larga (más de 1 año) y cuando me sentía segura con toda la información que había recopilado sobre la dieta vegana, decidí seguir el veganismo de forma estricta. Además de la dieta también dejé de comprar ropa que incluyese material de origen animal.

¿Cómo te afectó la dieta vegana? ¿Qué fue lo primero que notaste?

Pues hizo que la relación con mis padres empeorase. Ellos veían mi dieta como una manía y no dejaban de ofrecerme carne.

Emocionalmente me sentía superior porque (creía) que era más avanzada que el resto por no comer animales. Físicamente me sentía más ligera y adelgacé un poco al principio porque también dejé de comer azúcar y otros alimentos refinados.

¿Cómo supiste que esos síntomas eran por la falta del consumo de animales?

Empecé a desarrollar ciertos síntomas después de meses de empezar con una dieta vegana estricta. Estaba cansada todo el día, incluso al levantarme, y no tenía apetito. Además mentalmente me volví muy inestable. Mis padres notaron que mi salud había declinado y por ello me obligaron a hacerme análisis de sangre. Y los resultados mostraron que tenía anemia severa. Esa fue la primera vez que tenía un problema de salud serio en mi vida. Nunca antes me había sentido tan cansada y apática sin motivo, por eso no entendía qué me pasaba.

¿Cómo decidiste volver a consumir animales y derivados?

La decisión no fue mía; simplemente mis padres me obligaron a comer carne. Yo era menor de edad y vivía con mis padres, así que tampoco podía negarme a hacerlo. Tenía anemia severa y además tenía que tomar medicación para superarla.

El primer alimento animal que probé fue la lengua de vaca, la verdad es que no quería probarla, pero mis padres me dejaron claro que no tenía opción. La verdad es que me supo a gloria y no me causó ningún problema de digestión, de hecho me sentó mejor que cualquier otra comida vegana.

El hecho de volver a consumir animales ¿te afectó emocionalmente de alguna forma?

¡Claro que me afectó! Yo estaba convencida de la superioridad moral y dietética del veganismo. Así que sentí como si parte de mi identidad se rompiese. Pero al tener anemia severa no pensaba tanto en los animales, sino en mi salud. Nunca se sabe lo valiosa que es la salud hasta que se pierde.

¿Cómo combatiste el remordimiento de consumir animales?

Pues al principio no fue fácil y me sentía como una fracasada. Pensaba que el fracaso con el veganismo se debía a algún fallo mío. Tuve que dejar de leer cualquier información relacionada con el veganismo, porque eso hacía que yo rememorase mi fracaso y me sintiese mal conmigo misma.

Con el tiempo ese sentimiento de culpabilidad se fue disipando, pero volvía a sentirme mal cada vez que veía un animal entero en la mesa (pollo entero asado, por ejemplo) o cada vez que por casualidad encontraba algo de información que me hacía acordarme del veganismo.

Mi sentimiento de culpabilidad desapareció por completo cuando pasé una temporada en Inglaterra. La mujer que me acogió había sido vegetariana durante años, y cuando la conocí seguía una dieta especial para recuperar su salud. Me explicó que la dieta vegetariana que había seguido durante años le había causado muchos problemas de salud. Y me dejó leer algunos de los libros que le ayudaron a alejarse por completo del vegetarianismo. El libro que más me impactó fue el de Natascha Campbell Mcbride (leí la versión original escrita en inglés, pero está traducido al español bajo el título “GAPS, EL SÍNDROME PSICO-INTESTINAL”), pues exponía con pelos y señales por qué la dieta vegetariana -y sobre todo la vegana- fracasaba en la mayoría de los casos. Lo leí varias veces seguidas. Este libro hizo que mis remordimientos desapareciesen por completo: si necesito animales, no tengo porqué sentirme culpable por dar a mi cuerpo lo que me pide.

¿Cuánto tiempo te tomó recuperarte de lo que la dieta te causó?

Para recuperarme de anemia severa unos tres meses, pero es que además de la carne tomaba suplementación por prescripción médica para subir el hierro.

Los veganos argumentan que el veganismo es posible con suplementación.

Es cierto que la suplementación puede compensar ciertas carencias implícitas a la dieta vegana. Pero aun así muchos veganos afirman que la b12 es la única carencia posible en la dieta vegana. Es cierto que la b12 es una vitamina de origen bacteriano que es IMPOSIBLE obtener a través de los vegetales. No obstante, la dieta vegana tiende a ser deficiente en otros nutrientes como la vit D, K2, DHA, taurina, creatina etc. Hay estudios que indican que los veganos son más propensos a tener carencias en dichos nutrientes.

A parte de la dieta ¿qué otra postura tienes como oposición al veganismo?

Considero que el veganismo no es una simple dieta ni un estilo de vida. Creo que se trata de un movimiento político-social que busca la transformación social. Obviamente creo que la mayoría de los veganos tienen buenas intenciones, pero creo que son profundamente ignorantes respecto al funcionamiento del mundo natural. En cualquier caso, creo que los adultos tienen derecho a seguir la dieta o el estilo de vida que deseen; sin embargo, los niños que son criados veganos no suelen tener la misma elección. De momento no hay ningún estudio que demuestre la inocuidad de la dieta vegana estricta en niños, así me parece peligroso que los nutricionistas defiendan la dieta vegana como una opción válida e inocua para los niños.