Democracia colombiana: mar de contradicciones

     

Desde paros armados y violentos hasta “operaciones avispa” tanto de los partidos tradicionales como del uribismo y petrismo vergonzantes en las listas “alternativas” al Congreso hacen parte del Paisaje Político Colombiano, donde lo más evidente es que todos los bandos en contienda han perdido su credibilidad ante la sociedad porque simplemente no fueron capaces de tener coherencia y organizarse internamente, lo mínimo que cualquier sociedad democrática pide a estas colectividades con poder y privilegios mutados de las antiguas aristocracias y noblezas previas a la Modernidad. Dos ejemplos para ilustrar


“El pueblo no ovaciona sino al futuro tirano”

“La izquierda llama derechista a gente situada meramente a su derecha. El reaccionario no está a la derecha de la izquierda, sino enfrente”

“Las convicciones profundas se contagian en silencio”

Nicolás Gómez Dávila, filósofo y políglota colombiano cofundador de la Universidad de los Andes (Cajicá, Cundinamarca 1913-Bogotá D.C. 1994)

 EL URIBISMO: ¿NO QUIERE SER MÁS DE LO MISMO?…

Es curioso como a los que pertenecemos aún a las bases de datos del Partido de Gobierno (incluso los que hace muchos años renunciamos a la militancia, y que, en mi caso personal solicitamos ser eliminados de dicho listado) seguimos recibiendo comunicaciones con alguna frecuencia relativamente media en épocas no electorales, y mayor frecuencia en época electoral, como ahora en las elecciones de los Consejos nacionales y regionales de juventudes. En dichos avisos digitales se leen mensajes que invitan a los jóvenes a la participación democrática y ver a la colectividad que ostenta el poder en el país como la mejor opción.

Por otra parte, hoy en las noticias políticas de El Nuevo Siglo se lee que el ejercicio autocrítico partidario es que la meta de 25 senadores que bajó en las elecciones de 2018 a 19 -perdiendo uno de los 20 ganados en 2014 en modalidad de lista cerrada encabezada por el expresidente Uribe- fue por incluir en un esquema de lista abierta a personas sin experiencia electoral ni capital político básico para ganar las elecciones. Esa afirmación puede interpretarse de muchas maneras, pero principalmente como una forma de expresar presión para que los congresistas actuales aporten tanto para su reelección como para rescatar la cada vez más defenestrada imagen del partido; o un ultimátum para que solamente los poderes facticos nuevos y viejos, que son los que tienen el capital financiero y electoral para llegar “pisando duro” puedan conformar esos listados -que nunca no llegaría a llenarse del todo como ha pasado con los 100 escaños del Senado en 2018 o los 45 del Concejo de Bogotá en 2019-.

En este orden de ideas: ¿Habrá coherencia entre el dicho y el hecho cuando se convoca a los jóvenes que en muchos casos solamente tienen sus sueños, ilusiones e inteligencia genuinas de dar un servicio público a la Patria? ¿O esto es como las rifas que aplican condiciones y restricciones a la participación democrática? ¿Qué clase de jóvenes quieren: los herederos de las mañas de la clase política vieja; o será que los comandantes y delincuentes de las “primeras líneas” que negocien su extorsión violenta al Estado y la sociedad?…

LA LIGA ANTICORRUPCIÓN: ¿ALEJANDRÍA O TROYA?

Se dice en esa mitología -en algunos casos mitomanía- de las leyendas contadas por los profesores de historia o “sociales” de los colegios que cuando los turcos otomanos invadieron a la ciudad Constantinopla -hoy en día Estambul- encontraron a los nobles y alta dirigencia de la ciudad mientras su gente caía a filo de espada y también el último reducto de la civilización romana en el Imperio Bizantino, encarnizada en debates filosóficos fatuos para la práctica de la administración pública, como por ejemplo el sexo de los ángeles o las múltiples elucubraciones del sentido de la vida -que afortunadamente el existencialismo y la filosofía analítica con su conflicto constante ponen entre la nada y el lenguaje como únicas realidades y sentidos posibles-. Y se dice que por ese suceso, se deriva el término “discusiones bizantinas” a todas aquellas discusiones sin sentido en espacial cuando existe la necesidad de manera colectiva de resolver una problemática de carácter urgente.

Para no dar más rodeos, y muy a mi pesar por haber asumido mi compromiso como ciudadano y como comunicador de apoyar la aspiración presidencial del ex alcalde de Bucaramanga Rodolfo Hernández, que a nivel del Comité Nacional de Campaña y de sus extensiones regionales estamos entrando no solamente en discusiones bizantinas polarizantes y diletantes  si se quiere -como las pugnas y broncas buscadas por los izquierdistas vergonzantes y aúlicos del movimiento terrorista urbano “primera línea” que ven en el pensamiento progresista del ingeniero un escudo para sus intrigas y juego sucio contra quienes defendemos el orden como base de la libertad, la cultura greco-latina y cristiana como base de la civilización y condenar el crimen y el delito en cualquiera de sus formas- cuyos resultados causaron la descomposición de la lista a la Cámara de Representantes de Santander al descabezar al ex secretario de Gobierno de Bucaramanga y periodista Jorge Figueroa Clausen; o las frecuentes dilaciones en las visitas del candidato presidencial a la capital de la República que desde los días 29 y 30 de junio que vino a inaugurar su campaña -aunque el diario El Tiempo dice que comienza el día de hoy, 21 de agosto cuando se escriben estas líneas- no ha vuelto al interior del país, pese a la importancia clave que tiene la ciudad y el departamento de Cundinamarca en la vida política, social y nacional.

Ingeniero Rodolfo Hernández, ex alcalde de Bucaramanga (2016-2019) y candidato presidencial independiente por el movimiento Liga de Gobernantes Anticorrupción. Cortesía El Tiempo.

Por ética profesional y lealtad con mi ciudad no voy a revelar detalles sobre la crisis que esta situación ha desatado incluso en la convivencia entre dirigentes de Comité, líderes, militantes y precandidatos potenciales a las listas de la Cámara por Bogotá que no pudo calmar la breve buena noticia del 11% del “podio” de la encuesta de Invamer que rápidamente reversaría al 3% la reciente encuesta de la firma Ecoanalítica. Carencia de recursos económicos hasta para lo más fundamental y básico de una sede política, falta de criterio para organizar listas y presentar formularios a la registraduría para Senado y Cámara -para la última son 110 mil firmas válidas y estamos sobre el tiempo para un trabajo adicional a la meta de un millón doscientas mil de Presidencia de las cuales van 180 mil apenas- sin tener en cuenta los tiempos establecidos en el actual calendario electoral y la entrada en vigencia del nuevo Código Electoral donde se contempla por la bioseguridad y verificación eficiente la recolección de firmas digital -cuya decisión está en manos de la Corte Constitucional para declarar su exequibilidad.

About the author

Jhon Jairo Armesto Tren

Con estudios en Administración ambiental de la Universidad Distrital Francisco José de Caldas-Bogotá. Veedor ciudadano en presupuesto electoral de la Universidad desde 2011 hasta hoy registrado ante la Personería de Bogotá. Columnista de opinión en varios medios de comunicación digitales desde 2013. Actualmente director publicitario de El Nodo Colombia y columnista habitual, además en El Quindiano (Armenia) y Diario La Piragua (Montería, Córdoba)

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