Amnistía sí pero para las FARC

     

No había terminado el expresidente Álvaro Uribe de mencionar una propuesta de amnistía, en el diálogo que sostuvo con el Padre Francisco de Roux y ya se había generado un gran revuelo nacional. Lo particular y llamativo es que algunos de quienes participaron activamente en la negociación y la concepción de los Acuerdos de paz con las FARC o que integran los componentes que surgieron del dicho proceso, como Humberto de la Calle, Sergio Jaramillo y Eduardo Cifuentes, se opusieron de tajo, sin ni siquiera conocer el alcance de la propuesta de Uribe.

Y es que poca autoridad moral tienen Humberto de la Calle y Sergio Jaramillo para juzgar iniciativas como la del expresidente Uribe. No se puede olvidar que Juan Manuel Santos, repitió una y otra vez que “¡No habrá curules gratis en el Congreso!” durante su campaña para el plebiscito mediante el cual se aprobarían o rechazarían los Acuerdos de Paz negociados con las FARC. El lamentable desenlace es conocido y aunque una mayoría ciudadana manifestó su desacuerdo, se burló a la democracia acudiendo a una reforzada proposición que se aprobó en el marco del Congreso y 10 de los exmiembros de ese grupo guerrillero llegaron al Senado y la Cámara de Representantes en 2018, sin pagar un solo día de cárcel, sin reparar a las víctimas, sin aportar a la verdad.

Como olvidar también que el expresidente Santos prácticamente rogó al Congreso de la República una rápida aprobación de la llamada Ley de amnistía para las FARC con el fin de “implementar #AcuerdosDePaz a la mayor brevedad posible”, solicitud que había manifestado también el mismo Humberto de la Calle, que ahora se opone a una denominada propuesta de amnistía, sin conocerla, en una entrevista que concedió al periódico El País de Cali en noviembre de 2016, en la que afirmó: “El grueso de la Amnistía depende del acuerdo, si esto no ocurre rápidamente, yo no creo que una guerrilla esté un año sentada esperando a ver qué ocurre en el Congreso”[1].

Recordemos también que antes del debate inicial de la Ley de amnistía para las FARC, la ONU abogó porque el Congreso colombiano expidiera una Ley de amnistía que cumpliera con los estándares internacionales de derechos humanos y garantizara los preceptos de verdad, justicia y reparación para las víctimas del conflicto. Todd Howland, representante en Colombia del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos señaló que «Los beneficios que se otorguen tienen que ser el resultado del cumplimiento de compromisos por parte de los eventuales beneficiarios de las medidas».[1]

Me pregunto ¿cuál será la opinión actual de la ONU respecto al cumplimiento de sus recomendaciones en el marco del desarrollo de lo regulado en la ley de Amnistía para las FARC? ¿Qué opinión le merece a la ONU que se le hayan otorgado beneficios a perpetradores de crímenes de lesa humanidad como estar sentados legislando en el Congreso sin cumplir los compromisos de verdad, justicia y reparación? ¿Cuál es su concepto sobre los desequilibrios para el juzgamiento y aplicación de las penas y amnistías que se observa entre hombres de las Fuerzas Armadas y exmiembros de un grupo terrorista y narcotraficante como las FARC? ¿Qué opina acerca de la tergiversación de valores democráticos que puede generar los índices actuales de impunidad que recaen sobre los exguerrilleros de las FARC?

Mientras unos hacen evidente su doble rasero y su defensa casi ciega de lo acordado con las FARC (para quienes sí operó una Ley de amnistía que ahora extrañamente tanto les inquieta) el primer borrador de proyecto de acto legislativo del expresidente Uribe, se publicó la semana pasada para cerrar paso a la incertidumbre y erigirse como una propuesta necesaria para intentar corregir la grave asimetría judicial que desencadenó la puesta en marcha de los acuerdos de paz de las FARC. Como lo manifestó el expresidente en su cuenta de twitter, ante nuevos cuestionamientos sin sustento del magistrado Cifuentes: El proyecto contra los Desequilibrios Judiciales, en nada, tristemente lo digo, en nada afecta a la Farc, corrige algunos desequilibrios contra los militares y los ciudadanos del común.”

 

 

[1]Una ley de amnistía, 24 años después

https://www.semana.com/nacion/articulo/ley-de-amnistia-para-las-farc-congreso-comienza-debate/509987/. Revista Semana, diciembre 18 de 2016.

[1] «Fast track no es un capricho, es una necesidad»: De la Calle sobre futuro de los acuerdos https://www.elpais.com.co/proceso-de-paz/fast-track-no-es-un-capricho-es-una-necesidad-de-la-calle-sobre-futuro-de-los-acuerdos.html. Periódico El País de Cali, noviembre 28 de 2016.

About the author

Julia Correa

Julia Correa, es una joven medellinense de 32 años de edad.

Despertó su vocación de servicio por los demás a temprana edad, gracias a la educación que le brindaron sus padres, a su institución educativa el Colegio Compañía de María La Enseñanza de Medellín y a sus recorridos de ciudad, donde pudo conocer algunas de las problemáticas y necesidades de las personas.

Julia es abogada de la Universidad Eafit y especialista en Derecho de los Negocios de la Universidad Externado de Colombia.

Con experiencia de 8 años en el sector privado en firmas jurídicas y los últimos 5 años en una importante empresa dedicada al desarrollo de proyectos inmobiliarios.

Una mirada nueva, fresca, joven que desea llegar al Concejo de Medellín para aportarle y apostarle a la ciudad.

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