DECLARACIÓN POLÍTICA

UNO, Un Nuevo Orden

 

La Solución Civil-Militar a La Crisis Terminal de Venezuela

 

Declaración para ser suscrita públicamente o en privado por los ciudadanos

 

UNO es una organización político-social, civil y militar, que impulsará soluciones de fondo a la crisis integral que padecemos como nación, como sociedad y como estado. Queremos establecer una junta cívico-militar al frente de un gobierno de transición, que dirija los destinos de la nación venezolana durante el tiempo que aconseje un gran consenso nacional de los ciudadanos, para lograr la reconstrucción institucional, del tejido social y de la base productiva.

 

UNO, Un Nuevo Orden, asumiendo los intereses de la sociedad civil entera y su lucha por convertirnos en nación de ciudadanos libres y soberanos, hará suyas las más audaces propuestas de adecentamiento y modernización económico-social e institucional de la nación y del estado, bien sea desde el poder, o desde una radical oposición a cualquier gobierno de transición, que intente proteger y preservar oligarquías enquistadas desde hace décadas, en representación de poderes decadentes y degenerados tanto de las llamadas “cuarta” como de la “quinta república”.

 

El poder en manos de UNO durante la transición, sería el poder de TODA la sociedad civil: de ciudadanos defendiendo su integridad y la de sus familias, su seguridad y sus propiedades, contra el abuso de poder, la depredación y la opresión jurídico-política-económica, ejercida por mafias gubernamentales y judiciales, obedientes a roscas delincuenciales de élites asociadas a poderes tanto formales como fácticos.

 

UNO, Un Nuevo Orden, germina desde el seno de la familia militar indignada por las infamias cotidianas de un régimen que se apoya en la corrupción profunda de la cúpula de nuestras FF.AA. y que deja como su peor herencia, el haber desnaturalizado y destrozado la institución militar, inutilizándola para la defensa de la nación, y subordinándola a los intereses del estado totalitario castrista cubano, entregando de hecho la soberanía nacional.

 

Un Nuevo Orden reconoce y hace suya, la necesidad impostergable y urgente de una reconstrucción institucional de la República de Venezuela, incluyendo desde luego la institución armada. Esto implicará la necesaria hermandad de los ciudadanos militares con los civiles, para asumir como propio un pensamiento militar profesional moderno. Requerimos la reconversión castrense disminuyendo drásticamente el pie de fuerza, así como la formalización en sus funciones, restringiéndolas a misiones estrictamente militares, y adecuando para ello su equipamiento. Esta estrategia de readecuación supondrá además, la vuelta a los cuarteles para aceptar disciplinadamente la autoridad civil, que será la que disponga, para estas FF.AA. renovadas, las tareas de resguardo de los ciudadanos, de sus libertades y derechos, de sus propiedades, y garantizar constantemente la integridad territorial de la nación.

 

Un Nuevo Orden, asumirá como tarea urgente una vez llegado al poder, la de actuar desde el primer momento y sin pausa hasta obtener una disminución drástica y permanente en los índices de inseguridad y la reconstrucción democrática de las poderes públicos e instituciones de la República, que han de volver a elegirse democráticamente mediante un verdadero ejercicio del voto soberano, en elecciones libres, secretas y universales, una vez reestablecida la identidad de cada ciudadano venezolano real, en un nuevo registro civil totalmente renovado, y debidamente depurado de la falsificación masiva de cédulas, pasaportes, títulos de propiedad y otros documentos, generada por funcionarios y esbirros de la ocupación castrista cubana. La reconstrucción de un nuevo registro civil, se impondrá como una tarea urgente de seguridad nacional y de estado, a la cual deberá dársele máxima prioridad y ejecutarse con un despliegue acorde de medios y recursos materiales y humanos, y con la mayor transparencia y apertura a eventuales procesos de contraloría y auditoria, a ser ejecutados en cualquier momento tanto por organismos de la administración pública, como de la sociedad civil organizada.

 

El logro de volver a disponer de una base fidedigna del censo poblacional del estado nacional, desechando la actual, irreversiblemente malograda por manos criminales, permitirá devolver el ejercicio legítimo de la soberanía al pueblo venezolano, y emanciparlo de la tutela del estado delincuencial castrista cubano.

 

En el centro de la propuesta política de UNO, está la misión de procurar el más amplio consenso nacional para retornar a la vigencia de un marco constitucional sólido, donde se restituya plenamente la separación e independencia de los poderes públicos, donde se reactive el pleno control del Ejecutivo nacional por parte del poder legislativo, con amplias y efectivas atribuciones contraloras, al igual que un poder Judicial realmente autónomo, que garantice la igualdad de cada ciudadano ante la ley, el imperio de la ley aplicado sin distingo de instituciones e individuos, la vigencia efectiva de los derechos, y la vigilancia en el cumplimiento de los deberes, tanto los universales como los consagrados en la leyes de la república.

 

Los poderes públicos, la fiscalía, así como la contraloría y el poder electoral, deberán expresarse y actuar, con idoneidad absoluta y riguroso apego al marco legal, impidiendo por todos los medios que se vulneren las garantías o se distorsionen las atribuciones del estado, por subordinación indebida de este a intereses particulares o grupales, subvirtiendo así el marco legal de derechos y deberes, el cual siempre deberá estar sometido, al arbitraje último de un poder judicial autónomo.

 

El sistema económico-productivo del país se reconstruirá sobre los pilares proporcionados por un empresariado serio, sano y digno, y el concurso de toda la sociedad productiva, a todo nivel socio-económico, así como por la gestión de un estado proporcionando estabilidad macroeconómica, monetaria y financiera, reglas claras, seguridad jurídica, estímulos legales y fiscales, permisología y tramitología simplificadas, burocracia reducida a su mínima expresión, y dotación infraestructural, con el fin de dar el mayor impulso posible a una actividad productiva nacional eficiente, sustentable, innovadora e independiente, que nunca termine sometida a actividades especulativas o de concentración económica, asociada a roscas o camarillas de depredadores y conchupantes privilegiados por poderes estatales o fácticos.

 

El remedio supremo contra el tráfico de influencias masivo, que terminó pulverizando nuestro ingreso, nuestras reservas y el valor de la moneda, deberá ser el de garantizar el usufructo de PLENAS LIBERTADES Y GARANTÍAS ECONÓMICAS para nuestro aparato empresarial, comercial y financiero a nivel interno, y en nuestra inserción con la economía global.

 

UNO, Un Nuevo Orden, adoptará UNA POLÍTICA DE SEGURIDAD INTEGRAL, en donde la seguridad de las personas, de sus familias y sus bienes, no puede ser contingente, episódica o depender de circunstancias favorables o desfavorables, como las determinadas por la zona urbana o geográfica donde se viva, o por la hora.

 

La adopción de un sistema integral de seguridad ciudadana requerirá de la máxima dotación de recursos técnicos, tecnológicos y humanos, que permita atender al ciudadano en su seguridad personal, jurídica y económica, proporcionando garantía absoluta de su integridad y del disfrute del derecho a la tranquilidad en su hogar, y en su calle, urbanización, pueblo, ciudad, y en general, en todo lugar de convivencia social, a toda hora.

 

La seguridad como concepto integral para el logro del pleno desarrollo de las personas y sus comunidades, implica también acceso a servicios básicos funcionales y eficientes en su continuidad, atención en salud y hospitalaria de primera, la protección y preservación del medio urbano y del medio ambiente, del medio físico en general, la protección civil frente a emergencias, la garantía de una vejez digna mediante fondos de pensiones eficientemente administrados, el pleno derecho y acceso de niños y jóvenes a la escolaridad básica, y a una instrucción superior en institutos de excelencia, mientras reciben atención en alimentación, salud y esparcimiento.

 

Se trata por lo tanto de extender el concepto de seguridad integral también hacia lo social, de forma que se puedan atender satisfactoriamente, todos los factores que inciden directamente en la calidad de vida de una nación.

 

En cuanto a la descentralización no sólo político-administrativa sino contralora, la república de ciudadanos que se desea implantar, deberá ser una que desarrolle su armazón institucional entorno a poderes Municipales y locales, que puedan atender con factibilidad y eficiencia sus funciones de gobierno sustentándose en los impuestos de todos (en particular del IVA). La administración pública a todo nivel, desde la central hasta la local, deberá poder someterse en todo momento al estricto escrutinio y supervisión de la ciudadanía, mediante organizaciones de contraloría general y especializada, dotadas de instancias con poder judicial preestablecido, con las cuales se podrá desde corroborar e imponer la idoneidad de los funcionarios en ejercicio, hasta dar seguimiento, evaluación y aprobación a su gestión.

 

Para el logro de todos los objetivos fundamentales ya expuestos, Venezuela como nación finalmente libre, independiente y capaz de auto determinarse, implementará una política interior capaz de imponer y mantener niveles máximos de orden público e interno, paz social y convivencia armónica, para toda la sociedad venezolana, en todos sus ámbitos, liberando finalmente a todas las comunidades, de factores de coerción social como el miedo y la incertidumbre, restaurando plenamente los derechos, y dando garantías para que ningún grupo sectario amenace, afecte o desestabilice nuestra normal vida civilizada.

 

En el ámbito igualmente importante de la política exterior, la reinserción de la sociedad en un ambiente de paz y armonía ciudadana, requerirá de la plena inclusión de Venezuela entre las democracias del mundo, aplicando las medidas necesarias para reconstruir nuestra imagen, redimir nuestra presencia internacional y reorientar nuestra geopolítica, en términos más

amistosos y convenientes desde todo punto de vista, particularmente con naciones de Norteamérica y Europa occidental y central, así como con las democracias del área Asia-Pacífico.

 

Somos parte del sistema interamericano, y seguiremos siendo especialmente amigos de los Estados Unidos y Canadá, así como hermanos inseparables de nuestros vecinos, las naciones bolivarianas.

 

Conceptos tan dogmáticos y equivocados, como el de dotarse de grandes arsenales ofensivos para hipótesis improbables, cuando no trasnochadas, de conflictos fratricidas, así como políticas de estado totalmente fracasadas como el de la llamada SEGURIDAD ALIMENTARIA, solo pueden concebirse fomentando climas de belicosidad contra naciones vecinas y divorciándonos de la comunidad internacional, en particular con países con los cuales deberíamos sostener las mejores relaciones, sea por tradición histórica que por mera y estricta conveniencia geopolítica.

 

Con respecto al armamentismo, que deberá cesar ipsofacto como política tanto interna como externa, los futuros presupuestos militares, en cuanto a su gerencia y ejecución, deberán someterse a un estricto control civil por medio de los órganos competentes para tal fin. La manipulación o interferencia de sectores civiles o grupos de interés privados, sobre la vida militar, sobre su dotación y equipamiento, y en asuntos cruciales como el ascenso de sus oficiales, serán severamente sancionadas como actividades delictivas contrarias al interés nacional.

 

Con respecto a la seguridad alimentaria, Venezuela deberá volcarse de nuevo a producir lo fundamental de nuestra dieta alimentaria, y otros insumos necesarios, sin menoscabo de una amplia relación comercial que deberemos restablecer sobre base equitativa, con todos nuestros países socios y vecinos. Muchos de nuestros alimentos podríamos obtenerlos más baratos y de mejor calidad de naciones amigas, siempre que nos ofrezcan condiciones y precios competitivos, y estén dispuestas a la debida reciprocidad comercial.

 

UNO NACE DE LA COMUNIDAD NACIONAL

 

UNO, Un Nuevo Orden, es una propuesta que nace y se desarrolla en la comunidad nacional, para asumir la dirección colectiva de la nación, del estado y de la sociedad venezolana.

 

UNO no es un partido político para construir una clientela desde el poder, o para buscar fórmulas de participación electoral, en convivencia o relación comensal con el actual régimen, para “conquistar o defender espacios” (verbigracia, cuotas o tajadas del reparto rentista).

 

¡NO! UNO se propone barrer TODAS las clientelas, y posibilitar la renovación total del ejercicio del poder, por parte de la sociedad civil dispuesta a asumir el reto de generar una nueva sociedad política, a partir de nuevos liderazgos individuales y colectivos. Única forma de reemplazar definitivamente a la actual clase oligárquica y sus socios en el poder, y a cualquiera que aspire a la sucesión, sin proponerse cambiar la modalidad rentista-populista del estado venezolano.

 

UNO, Un Nuevo Orden, se propone impulsar una vasta organización político social de tipo horizontal: no estamos conformando ninguna pirámide de atribuciones e instancias dirigentes.

 

Todos somos actores y podemos ser líderes. Cualquier núcleo familiar, vecinal, gremial, ONG u otro tipo de organización solidaria, o cualquier sitio de encuentro entre venezolanos para fines lícitos, puede asumirse como núcleo fundacional de Un Nuevo Orden, en cualquier ciudad o localidad de Venezuela, o en cualquier país que reúna grupos de exilados venezolanos, o de otra nacionalidad, que quieran ser solidarios con nuestra causa libertaria.

 

Los CIUDADANOS, y las ONG de todo género y objetivos loables, organizaciones políticas, sociales, culturales, gremiales, académicas, y sobre todo, las que ejerzan control directo de las instituciones del ESTADO y sus funcionarios, nos permitirán reconstruir la REPÚBLICA y restituirla DEMOCRACIA, superando las graves deformaciones de nuestra sociedad y del estado, acumuladas tras décadas de populismo rentista petrolero, paternalista, proteccionista, de poderes consensuados y partidización de la gestión pública, cuyos principales beneficiarios, fueron las oligarquías partitocráticas y sus clientelas, élites, y poderes fácticos, asociados en la depredación y el reparto del botín estatal.

 

Los fundadores de UNO solo nos reservamos el derecho fundacional de admisión y representación transitoria, hasta que logremos registrarnos legalmente en el territorio nacional y podamos legitimarnos por otros métodos. UNO no es infiltrable pues vive en la más absoluta clandestinidad, al interior de los cuarteles, allí donde germinó y florecerá como el eje dirigente de una gran ruptura social y política, junto a los ciudadanos, junto a la sociedad civil igualmente dispuesta, a impulsar los más ambiciosos objetivos de liberación y reconstrucción nacional.

 

Uno, Un Nuevo Orden, nació para reconstruir la República y la Democracia de la mano de los ciudadanos. Si la sociedad civil, en el máximo acto constituyente, no toma en sus manos el destino nacional, e implanta una nueva cultura ciudadana y una nueva política en consonancia, habremos fracasado. Si acertamos y nos convertimos en parte vital de la transición, todos los sueños de Libertad, Justicia, Paz y Prosperidad, se harán posibles.

 

Te invitamos a formar parte de UNO.

 

Alberto Franceschi G. VA. Mario Iván Carratú

 

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Al Poniente

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