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¿Cuál es el proyecto de país?

Bastante agitado se encuentra por estos días el panorama político, económico, social. Y como el fútbol es reflejo de lo que pasa en una sociedad, también el ambiente futbolero está enrarecido.

En el ámbito político comienzan a encenderse motores para campaña presidencial, por ahora muy desde el choque de posturas, aprovechando los resultados tempranos de algunas encuestas, pero todavía carentes de propuestas de fondo para un proyecto de país.

En materia económica, en términos de confianza inversionista y riesgo país, los empresarios tienen claro que su inversión de largo plazo depende fundamentalmente de la estabilidad macroeconómica, la seguridad jurídica y la defensa de la propiedad privada, temas que hoy no son lo suficientemente claros, en especial por el grado de incertidumbre que han ocasionado las marchas y el asomo de las elecciones presidenciales de 2022. En el ámbito social, el panorama es bastante crítico toda vez que 42 de cada 100 colombianos se encuentra en situación de pobreza.

Lo cierto es que, en medio de todas estas situaciones, Colombia necesita construir un proyecto colectivo en el que todos logremos identificarnos como Nación. Bien vale la pena recordar apuestas identitarias de los gobiernos de 1990 a la fecha. El Plan de Desarrollo 1990-1994, La revolución pacífica del presidente Cesar Gaviria, tuvo de presente una lucha contra el narcotráfico, una serie de reformas económicas (proceso de apertura) y sociales, además de la Constituyente; el salto social de Samper, de 1994-1998, apostó por una agenda social, al tiempo que tuvo que enfrentar 8.000 problemas en el ámbito nacional e internacional; la agenda de Pastrana, 1998-2002, Cambio para construir la paz, será recordada por la silla vacía (sano e inocente intento de construcción de paz), la profundización de las relaciones comerciales con estados unidos y el inicio del Plan Colombia; la presidencia Uribe, 2002-2010, concentró su apuesta en materia de seguridad democrática, confianza inversionista y la cohesión social; por su parte, la presidencia Santos, 2010-2018, Prosperidad para todos y Todos por un nuevo país tiene dos capítulos: un primero, en 2010 por un proceso de elección fundamentado en una promesa de continuidad de los “tres huevitos” de Uribe, y una segunda en 2014, que marcó para el país, un antes y un después del Acuerdo de paz con las Farc. Finalmente, la presidencia Duque, 2018-2022, Pacto por Colombia, pacto por la equidad, puso su mirada en la economía naranja como vehículo de transformación de realidades. Tema que hasta el momento no logra la fuerza esperada y que por el contrario ha logrado evidenciar las ausencias del Estado en múltiples sectores.

En lo que se refiere al panorama futbolero, que como dijimos es evidencia de lo que pasa en el país social y político, ha desatado una oleada de posturas el “sacar de taquito” a James de la Selección para los partidos de eliminatoria y que ahora disputa la Copa América. A esta polémica, se ha sumado un mensaje de Juan Guillermo Cuadrado, que deberíamos de tomar como hoja de ruta no sólo para el fútbol, sino como país: “Nadie es más que todo el equipo, porque cuando estamos unidos, creo, somos más fuertes”.

Colombia debe avanzar en la construcción de un proyecto de país, que supere el caos y la indiferencia. Enmarcado en una agenda de desarrollo regional que fortalezca los ingresos de municipios y departamentos, para que estén en capacidad de atender las principales necesidades que la población ha evidenciado en las protestas y en especial, un proyecto que nos una en torno a un objetivo común, que, como se vivió en el Mundial de 2014, nos permita volver a abrazarnos y nos una como Nación.

Vía: La República.