¿Cómo tirarse una campaña reeleccionista?

     

El honorable presidente de la República de Colombia, Juan Manuel Santos Calderón, se dio en estas elecciones que vienen a la titánica tarea de someterse al escarnio público, esperando ser premiado con otros cuatro años de gobierno en los que pueda hacer más de lo que ha hecho –como repite incansablemente en sus vallas. En un escenario democrático serio, el presidente no la tendría fácil. Su campaña tendría que estar dirigida a mostrar que su Plan de Desarrollo fue cumplido a cabalidad, que la ejecución presupuestaria se encuentra por encima del 90% sin mayores pérdidas en el proceso de adjudicación y funcionamiento de políticas públicas, tendría que haber demostrado que la desigualdad disminuyó en términos reales (más allá de mediciones que divergen de las realizadas hasta el momento y que tienen por tarea resignificar el índice de Gini). En suma, el presidente tendría que mostrar que es el mejor candidato, no porque los otros sean malos, sino porque lo ha hecho lo suficientemente bien en los cuatro años que ha gobernado. Y cuando digo “suficientemente” me refiero, por supuesto, a los elementos que no pueden faltar en las elecciones: atributos de campaña.

Palabras más, palabras menos: sería pilado ganar. ¿Qué pasa entonces que el presidente no ha podido tranquilizarse? ¿Será acaso que no se encuentra tranquilo con su ejecución? ¿Será que el gran Plan de Desarrollo no es suficiente? A lo mejor la respuesta a todas estas preguntas pueda hallarse en tres puntos básicos que intentan responder a una pregunta mayor, y que ocupa el lugar de título en esta columna, a saber: ¿Cómo tirarse una campaña reeleccionista?

En primer lugar, asuma una posición soberbia. Nadie quiere un presidente soberbio, es decir, que se crea mejor que los demás candidatos y que no haga nada para demostrarlo. Si no tiene hechos de gobierno para que hablen por sí mismos, ponga a discutir sus propuestas. Sea mejor que los demás, en el espacio público; gane las batallas, pero combátalas de frente. De seguro todos los que no crean que la ética en las campañas es una cosa que importa, estarán en desacuerdo conmigo y dirán que hacer lo que Santos hace es, precisamente, lo que tiene que hacer para ganar. El costo de Gobierno de actuar así, es inmenso. Ya todos sabemos cuánto cuesta.

En segundo lugar, equivóquese en los pocos momentos en los que da la cara en campaña. Que Timochenko pueda estar tranquilo porque usted no lo va a bombardear, y que Márquez pueda respirar hondo en función de que usted no cree que es un narco, no son comentarios muy apreciados en el público indeciso, al que se dirigen las campañas.

Y como tercero, para terminar, cree enemigos al interior del país que ocupan el mismo escenario que usted en la campaña política. Hablar de enemigos en la democracia no es una opción, ni en el discurso, mucho menos en la práctica. Es una acción irresponsable. A nivel de campaña, polarizar el país en términos de amigos y enemigos no solo es una pésima estrategia a nivel de responsabilidad social, sino también en función de una futura gobernabilidad. Señor Presidente, usted tendrá que gobernar al lado de esos que llama “enemigos”, ¿qué hará cuando ese momento llegue? Una campaña efectiva no es solo aquella que permite llegar al poder, sino la que lo logra con el menor costo posible. Perder gobernabilidad sin haber llegado al poder, es un acto sin sentido.

Con todo, nuestro escenario democrático no es tan serio como esperaríamos que lo fuera. En las próximas elecciones, Juan Manuel Santos –si nada cambia- será reelegido. No por su virtud, cuanto sí por la virtú de sus asesores. La campaña de Santos no está dirigida a los indecisos. No quiere que nadie que no va a votar por él, cambie de opinión. Sus votos ya están listos. Ya ha trabajado lo suficiente para tenerlos. La campaña reeleccionista es, simple y llanamente, una campaña para restar votos a los candidatos fuertes, y entregárselos a los más débiles. En todos los casos, el gana.

@tobonvillada

[author] [author_image timthumb=’on’]https://fbcdn-sphotos-d-a.akamaihd.net/hphotos-ak-prn1/t1/1488896_10202086754224487_208028205_n.jpg[/author_image] [author_info]Andrés Felipe Tobón Villada Politólogo de la Universidad EAFIT y actual candidato a la Maestría en Estudios Humanísticos de la misma Universidad. Ha publicado en revistas académicas locales como Cuadernos de Ciencias Políticas del pregrado en Ciencias Políticas de la Universidad EAFIT, y en revistas indexadas internacionales como Razón Española. Asimismo, participó en la creación del cuarto tomo del Diccionario crítico de Juristas Españoles, Portugueses y Latinoamericanos (Hispánicos, Brasileños, Quebequenses y restantes francófonos) de la Universidad de Málaga. Actualmente se desempeña como docente y consultor analista en la Universidad EAFIT. Leer sus columnas.[/author_info] [/author]

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