Opinión Política Selección del editor

¡Como culebra en quema!

Fortunosamente la Contraloría, la Fiscalía y la Procuraduría Generales han acometido, de consuno, parejo e inusitado entusiasmo, la persecución de los corruptos que anidan en gobernaciones y alcaldías en esta época en que explicablemente se han tenido que aflojar los condicionamientos legales para la contratación, para atender con algún grado de eficacia las urgencias derivadas de la peste china.

Recuerdo ahora ciertas afirmaciones, tal vez de don Alcibíades Díaz Aristizábal -famoso excongresista caldense-, una de las cuales decía que en cada pueblo hay un alcalde cuyos contratos son casi todos delitos. Es verdad de Perogrullo establecida por la observación empírica de cuanto sucede con la contratación pública, historias corren de voz en voz acerca de la lenidad y el ánimo de enriquecimiento ilícito de quienes con tanta codicia pugnan por hacerse elegir alcaldes y gobernadores.

Autoridades que han sido cogidas con las manos embutidas en el erario para saquearlo, o como se dice por ahí con las manos metidas en la masa y se revuelcan como culebra en quema con los solos anuncios de la apertura de investigaciones. Gobernadores y alcaldes en plena cosecha por cuenta del COVID-19.

Y que dijeron, se nos apareció la virgen para recuperarle prontamente los ingentes gastos de las campañas a los financiadores. En Colombia, financiar campañas se volvió de años atrás un gran negocio, más atractivo que tener un banco, gota a gota o una pirámide. Pues sí, pero se les aparecieron también las entidades de control a cortarles el chorro. Cortarles el chorro a los corruptos no es suficientemente aleccionador, mientras no se llegue a la extinción del dominio de bienes de ellos, de parientes y otros testaferros, en general mal poseídos.

Nada más oportuno que lo hecho por las entidades de control nacionales, porque las Contralorías departamentales y municipales sirven más o menos que para nada, cuyos titulares vienen cooptados desde el origen de su elección y se dedican a las alcahueterías, dándose el caso de absoluciones y conformidades a las volandas, como acaba de ocurrir en Antioquia con un cierto concepto favorable en torno a una contratación en pleno meneo.

Así pues, que las cosas claras y el chocolate espeso.

Tiro al blanco: va llegando la hora de volver a repensar el tema de las Contralorías seccionales y locales y de fortalecer la Contraloría General de la República.


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