Opinión Selección del editor

Colombia, ¿quieres que tus mujeres no hablen?

Colombia país de diversidad, paisajes hermosos, pero oscuros secretos. En Colombia la maravilla de sus lugares oculta la sangre, los moretones y el desespero de muchas niñas, adolescentes y mujeres adultas, que día a día viven la violencia de primera mano que causan personas sin corazón donde un 99,1% de los agresores son del sexo masculino.

La violencia sexual a causa del conflicto armado en Colombia era un total tabú, las mujeres eran consideradas botín de guerra y sí se llegaba a hablar de ello o a tratar de poner una denuncia, se decía que quien buscaba esta situación eran la mujer porque ella era una “brincona” y en ese entonces nadie vio más allá

Las cifras de violencia aumentan, pero las de denuncias no y eso es preocupante porque “En 2019, 98.000 mujeres reportaron denuncias sobre violencia de género, de las cuales 22.150 eran por el delito de violencia sexual; 10.450 de ellas, menores de 10 a 14 años. En nuestro país es lamentable decirlo, pero cada 30 minutos una mujer es víctima de violencia sexual; es decir, cada hora dos mujeres son violentadas y al día 48 mujeres son víctimas de este flagelo”, aseveró la presidenta de la Comisión legal para la equidad de la mujer, la representante conservadora, Adriana Matiz.

Las mujeres que pasan por una situación de violencia viven llenas de miedo y no solo a su victimario, sino también miedo porque la justicia no haga nada por ellas, porque la justicia solo diga que se lo buscó por el tipo de ropa que llevaba, o por salir de noche, o por simplemente estar viva y ser bonita.

La violencia sexual a causa del conflicto armado en Colombia era un total tabú, las mujeres eran consideradas botín de guerra y sí se llegaba a hablar de ello o a tratar de poner una denuncia, se decía que quien buscaba esta situación eran la mujer porque ella era una “brincona” y en ese entonces nadie vio más allá, no vieron que eran niñas que solo pensaban en jugar, ser felices pero mancharon su inocencia convirtiendo a muchas de ellas en esclavas sexuales, los registros en la actualidad son escalofriantes, 489.687 víctimas de estas crueles situaciones durante los años 2001 al 2009. Los principales abusadores en esta situación fueron paramilitares, guerrilleros, y lo más decepcionante son la fuerza pública, que debía proteger y no abusar.

Colombia es uno de los países donde se presenta más violencia sexual, se puede evidenciar claramente con las alarmantes tasas que nos reportan en algunas ciudades, como en Cali con 1.130 casos de presunto delito sexual presentados en 2019, donde 87% de las víctimas fueron menores de edad, es decir, hubo un total de 985 niños y niñas afectadas por este flagelo en la ciudad. También se ve como en la capital del país en el año 2019 se notificaron 8.474 casos de violencia sexual, para no ir tan lejos 274 casos de violencia sexual se presentaron en 2019 en la ciudad de Pereira donde el 88% de las víctimas son menores de edad de 0 a 17 años, un claro y reciente ejemplo de esto es el caso de la niña de la comunidad Emberá Chamí la cual fue abusada sexualmente por un grupo de uniformados del ejército nacional colombiano.

Que injusto es callar, sin poder decir que se siente, sin poder gritar que ya no se puede más, que los días pasan y el tormento es más fuerte, sabiendo que las únicas personas que pueden ayudar solo las juzgan, recibiendo no solo el rechazo propio sino también el de personas cercanas, sintiéndose menos.

En algunas ocasiones se piensa que se está muy alejado de este tipo de situaciones y que jamás le podrá pasar algo así, pero la verdad pasa más de lo que se cree, mujeres de cualquier estrato, edad, situación laboral, escolar, etc., niñas que solo piensan en divertirse, adolescentes que solo piensan en ser felices, todas pueden ser víctimas y es decepcionante que en un país como lo es Colombia, sea más grande la injusticia y la sangre de sus víctimas. Las mujeres que pasan por una situación de violencia viven llenas de miedo y no solo a su victimario, sino también miedo porque la justicia no haga nada por ellas, porque la justicia solo diga que se lo buscó por el tipo de ropa que llevaba, o por salir de noche, o por simplemente estar viva y ser bonita.

Que injusto es callar, sin poder decir que se siente, sin poder gritar que ya no se puede más, que los días pasan y el tormento es más fuerte, sabiendo que las únicas personas que pueden ayudar solo las juzgan, recibiendo no solo el rechazo propio sino también el de personas cercanas, sintiéndose menos. Miles de mujeres que pasan por estas situaciones se aíslan y quieren mantener alejadas de los demás, le temen a todos y a todo, este es el caso de una persona cercana, la cual quiso dejar su nombre en el anonimato y darnos su testimonio, dijo “Tal vez para algunos pueda no ser una situación fuerte o grave el acoso sexual, o como me pasó a mí el acoso sexual por una red social, yo nunca envié fotos sexys o packs como son conocidos, nunca envié un mensaje comprometedor, simplemente un día me empezaron a escribir, a insistir, nunca contesté, solo ignoraba, borre varios perfiles pero esta situación seguía pasando, y con el pasar del tiempo ya no era solo me insistían para hablar, ya iniciaron a enviarme fotos sexuales, a decirme con que ropa salía a la calle, a decirme si mi ventana está cerrada o abierta y también el color de las cortinas que tenían, esto me empezó a trastornar, desde antes yo sufría de ansiedad,  ataques de pánico y trastornos emocionales, ya había tenido un proceso exitoso en una clínica psiquiátrica pero de nada sirvió tanto tratamiento, si luego de eso empieza el acoso, un acoso que me desenfrenó, aumentó mis ataques de pánico, me desarrollo miedo, desespero, me aisló del mundo totalmente, no quería salir cerca a mi casa porque me vigilaban y luego de unos meses decidí denunciar, pero ¿qué creen? Oh sorpresa, nuestra dedicada justicia colombiana no quiso hacer nada al respecto, aunque tomaron la denuncia hasta la fecha no han tomado ninguna medida en el asunto, dijeron que me darían protección por parte de la policía y ni eso hicieron, aunque hemos hecho presión yendo a la personería municipal con la cual colocamos una tutela, aunque hemos ido semanas seguidas a ver en que ha avanzado el proceso nada ha pasado, ni el apoyo psicológico que dijeron que me darían, porque ese apoyo tuve que conseguirlo yo, con ayuda de una profesora universitaria, por medio de ICBF, fue la única manera de tener ese tratamiento. Ya va para un año de la denuncia y yo sigo mal, yo no tengo tranquilidad estando en mi casa y menos cuando no puedo bloquear ni borrar nada de lo que esa persona me diga, por medidas de la fiscalía” y cómo esta situación hay muchas más, unas no denunciadas, y otras como si jamás las hubiese denunciado, porque no hay justicia.

La violencia sexual no solo causa miedo, sino que desencadena una serie de trastornos y problemas físicos, como lo son el embarazo no deseado, las ETS (enfermedades de transmisión sexual), cicatrices etc.; psicológicos como lo son los trastornos de ansiedad, los ataques de pánico, la depresión, la agresión hacia sí mismo, etc.; sociales como lo son el aislamiento, la vergüenza, el rechazo de la sociedad, entre otros muchos problemas.

En conclusión, ya no se debe dejar pasar ni un minuto de tener miedo, de agacharse y tener que aceptar lo que sucedió, no se puede normalizar lo que es grave pero si normalizar hablar, que no se queden calladas, el silencio no es lo mejor y menos en un país machista que cree que puede ocultar todo lo malo y difícil con su belleza natural, como dijo y con toda la razón Rotmi Enciso, ni santas, ni putas, somos solo mujeres.}