Cartas para la esperanza

I. Brilla, como casi siempre, el sol del trópico meridiano, quizá todo siga igual, más es la sensación de que solo es igual el cambio. Esta ciudad hecha de pueblos, hoy reclama voces que en otrora fueron llantos. Esta ciudad reclama verdades que ciudadanías negaron.

II. Altibajos discursivos, blanquitos estadistas no dan para tanto, no es posible ser superfluo con la guerra diversa que se libra en cuerpos que, por sus condiciones políticas, con dolor han sido forjados.

III. Patria de patrias, madre de encantos, muchos hijos tú tienes y mañana te estarán cuidando. Mientras el mundo se quema, en el corazón de los andes, amazónica sigues respirando, y con el viento, los mares anuncias que es momento de invertir en el esfuerzo de quedarnos.

IV. Que no lleguen males para durar 100 años, corrupción la calumnia con la que muren los diálogos, si hay rastros de democracia es porque la población asusta a sus mandatarios. Aquí no emerge el mesías porque cada cual carga su santo.

V. Sin mayor sorpresa, el equilibrio sigue rondando, ¿qué es lo que nos hacemos para entre extremos compensarlo?

VI. País creyente, aguerridamente sabio, hoy tenemos la obligación de escuchar(nos). Aquel Julio del 91’ entró en vigencia la carta de ángeles con mucha sangre engendrados, que este 2022 el pueblo afirme individuos soberanos.

VII. Respetar es el primer paso para no padecer la decepción ni sufrir la realidad como un fracaso, con humildad la frustración es resiliencia y un mensaje contundente de lo que todavía podemos mejorarnos.

VIII. Inmensamente rico, violento por si acaso, pero a estas alturas problema es que algún tonto podría acabarlo. Paradojas de los desarrollados.

IX. Cartografía de caminos terciarios olvidados, iluminados por los votos tras las sombras aturdidoras de los balazos, alguien nos alimenta y le hemos estado ignorando.

X. Colombia, con suelos de oración y de canto, de no entenderte habrá costos muy altos. Ya no aplican los miedos, es posible y muy duro ser sensatos. Unidad y esperanza, victoria en tiempos álgidos.

About the author

María Camila Chala Mena

Poeta y abogada, activista. Lo personal es político, y mi palabra favorita es Utopía.

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