Cagaos y el agua lejos

“Es algo difícil crecer sabiendo que la cosa de donde podemos agarrarnos para enraizar está muerta.”

 Juan Rulfo


Hoy domingo amanecí con la malparidez de los atardeceres dominicales adelantada. Pero a esa sensación, que bien puede llamarse dulce, nos es nada comparada con la rabia e impotencia que casi me hace llorar apenas iniciando el día. Amanecí pensando en mi querida Medellín, en ese villorrio que vio nacer a mis abuelos y a mis padres, en esa ciudad en la que nací y que hoy amenaza ruina por culpa de sus gobernantes y “dirigentes”.

Y como al que no quiere caldo le dan dos tasas, desde temprano me bombardearon el WhatsApp replicando el mensaje de twitter en el cual Uribe daba cuenta de la reunión, en la que según Tola y Maruja, se ungió nuestro precandidato independiente. No faltó la llamada gozándome porque el profesor en el que muchos habíamos depositado toda esperanza, había resultado un “gallo tapao” del uribismo. Tampoco faltó el mensaje cargado de sal para mi herida: “Te dije que ese señor era el Rodolfo Hernández paisa”. Nos quedamos sin candidato para una ciudad a la deriva que pronto será barrida por las tormentosas aguas de Hidroituango. Por fortuna, los responsables de tamaña catástrofe ya alistaron su flotilla de aviones privados y serán los primeros en salvarse. Sobrevivirá la semilla de empuje paisa.

La ciudad de Medellín vive sus últimos estertores y las aves carroñeras de todo tipo ya sobrevuelan sobre su cuerpo aún caliente[1]. Veamos:

  1. La entrega de EPM a la alianza de nuevos políticos con el codicioso empresariado local, solo ha dejado una estela de malas inversiones, despilfarro y robo de conocimiento. El famoso “Gobierno Corporativo” ideado presuntamente para proteger la empresa, la ha arruinado con sus decisiones impunes: la escisión del negocio de telecomunicaciones, la ruinosa compra de la mitad de Orbitel y su Wimas, la construcción de la Central hidroeléctrica Bonyic en Panamá, el latrocinio de la venta de Une a Millicon, las costosas inversiones en Chile y México y la faraónica Hidroituango,  obra que será el réquiem de esta muerte anunciada. La privatización de EPM llegará por la puerta de atrás: su quiebra. Y con esta quiebra, la de la ciudad, la región y la de casi que medio país.
  2. Viene anunciando reiteradamente la gerencia del Metro de Medellín, que la empresa se encuentra en dificultades económicas a causa de la pandemia. Sucede que este orgullo paisa está quebrado desde que inició su recorrido. Arrancó cargando con una deuda de 2.500 millones de dólares fruto de la corrupción de los gobernantes y las mafias criminales de turno y ha seguido así, viviendo al debe y llenándose de burocracia con salarios exorbitantes que extraen de las tarifas subsidiadas por la sobretasas a la gasolina local y departamental. Esta quebrado el metro pero no por apiñarnos como basuras en carro compactador mientras nos aturden con mensajes chimbos tronando en sus altoparlantes, no por transitar a baja velocidad por las más de cien cárcavas que el río ha producido debajo de sus rieles y se niegan a reparar, no por engullirnos en sus vagones cubiertos de propaganda de Aguardiente Antioqueño “pa´ las que sea”, vallas del Éxito e invitaciones a conciertos de reguetón.

Esta quebrándose, porque lo mal administra la politiquería y el clientelismo.  Que no le echen la culpa a las huellas con piececitos de colores pintadas en el piso de los vagones para dizque controlar el número de pasajeros durante la pandemia. Pues ni en la pandemia, durante la cual se ralentizó el servicio ni hoy, esas huellitas han servido para algo. En el entorno de ese precioso arte conceptual vamos como cigarrillo en cajetilla miles de pasajeros somnolientos, sudorosos, hablando a todo pulmón o revisando celulares, cansados y estresados solo por la subida y bajada de pasajeros que se atropellan y nos estrujan sin consideración. Vamos en lo que sea y como sea, con tal de llegar a nuestras casas o empleos. Es la llamada “Cultura Metro”, un régimen policivo cargado de propaganda repetida hasta la saciedad que, como en un Estado totalitario, nos obnubila y nos hace más pendejos cada día.

  1. La Ciudad de Medellín elige acaldes que no gobierna mas allá de la plazoleta de la Alpujarra pues en el parque de las Luces ya atracan, que se dedican a financiar bodegas de influenciadores y reportajes con periodistas decrépitos, publicaciones en la gran prensa y programas de descarada propaganda en los canales televisivos locales. Que despilfarran el inmenso presupuesto en obras inútiles como Parques del Rio o en ruinas como la biblioteca España; que reparten puestos y recursos públicos entre los politiqueros que los apoyaron mientras se siguen vendiendo descaradamente como independientes.

Un estudio de EAFIT, óigase bien, EAFIT y la Universidad de Chicago, ha demostrado que existe una Gobernanza Criminal sobre la ciudad, que hay mas 300 y pico de combos, bandas y organizaciones criminales extorsionando, vendiendo vicio, adulterando licor, apoderándose de los mercados de la leche, huevos, arepas y gaseosas; feriando el espacio público y eso sí, inyectando el empuje paisa con el billete proveniente del traqueteo, la minería criminal y el blanqueo de dineros provenientes de estas y muchas otras actividades criminales.  Con el tiempo, Medellín y su Área Metropolitana han configurado un nuevo hecho metropolitano: el Crimen Organizado[2].

  1. Para no seguir con la quejadera y el rosario de lágrimas de la contaminación, el centro nauseabundo, el relleno de Rodas, las criminales eps locales o los enormes y angustiosos “tacos” o trancones, un último asunto: la sucesión del inepto, mediático y corrupto filipichín que nos gobierna. Estamos, en la puerta del primer circulo de Dante, atolondrados por la propaganda del empresariado y sus áulicos, áulicas y auliques(?), ciegos y sin un poeta, así sea Víctor Bustamante, que nos lleve de la mano y calme nuestros temores.

En algún tiempo, creo que recién iniciado el Festival de Poesía, no sin sorna y mucha socarronería, un amigo me decía que en Medellín uno botaba una pepa de mango y nacía un poeta.  Pues hoy nos tiramos un pedo y brota un candidato, candidata o candidate a la alcaldía. Los hay de todos los, las y les gustos, gustas y gustes: las que lloriquean porque los Árabes se van a quedar con el GEA, los falsos herederos del falso independiente, los que invocan sus fracasos en materia de seguridad como si fueran laureles, los ungidos de independientes, los exconcejales enmermelados, los oportunistas que cada cuatro años se lanzan para venderse al mejor postor, los herederos y delfines, los chirretes agrandados por alguna campaña política nacional y los que se arrancan su blonda cabellera pensando si dejan su jugoso cargo de dirección por una aventura electoral.

Pues les digo: no hay de que escoger, o mejor, que entre el diablo y escoja. Estamos condenados al desbarrancadero y a los ríos de lava, mierda y demás corrientes apestosas que nos cobrarán la soberbia y la bobada que nos habitan bajo el remoquete de paisas. Que rabia. Que putería…

Medellín, 27-11-2022



*Abogado de la Universidad de Antioquia. Consultor independiente

[1] Ver: Jesús Ramírez “ La ruina de Medelín”,Revista Sur, 6-12-2021

[2] Ver: “Gobierno criminal en Medellín”: panorama general y como enfrentarlo”. Christopher Blattman, Gustavo Duncan y otros. Eafit, 2020


Otras columnas del autor en este enlace: https://alponiente.com/author/jesus-ramirez/

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Jesús Ramírez

Abogado de la Universidad de Antioquia. Consultor independiente

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