¡Aleluya!

Foto: AP

“Es historia lo que estamos escribiendo en este momento, una historia nueva para Colombia, para América Latina, para el mundo”.

                                                                                                                                               Gustavo Petro

Hoy lunes 20 de junio, a las 6 am, por primera vez escuché completas las notas del Himno nacional. Desde que algún gobierno, en afán patriotero, estableció que el himno debería sonar en todas la emisoras y canales de Tv dos veces al día, lo primero que hacía cuando se anunciaban “las notas del himno nacional de la República de Colombia” era cambiar de emisora o apagar el aparato. Siempre me había parecido una solemne estupidez hacer sonar el himno mañana y tarde. Pero hoy no, porque hoy no era cualquier día, ni cualquier amanecer, ni cualquier mañana. Hoy es el primer día después de la elección de Gustavo Petro. Hoy será el primer amanecer verdadero de este país, el primer despunte del sol, la primera luz del de los nuevos días por venir.  Hoy vale la pena hasta ponerse firme en medio del cuarto o de la cocina donde esperamos el tinto. Recibimos un país agónico y desmadejado, herido y sediento, para que lo sanemos, para que se acueste satisfecho y vuelva a soñar.

“Este gobierno que va a iniciar el 7 de agosto, es un gobierno de la vida, es el gobierno que quiere construir a Colombia como una potencia mundial de la vida. Un gobierno de la vida consiste en primero, la paz, segundo en la justicia social, tercero, en la justicia ambiental”

Anoche no fue noche, fue luz, alegría y felicidad. El corazón no cabía en nuestro cuerpo, y el deseo de gritar como locos, de saltar como resortes nos podía. Las lagrimas nos empapaban el rostro y la felicidad nos atragantaba. ¡QUE DICHA TAN ENORME!

Cruzando ya mi otoño, casi me había resignado a la idea de que no vería nada de lo que soñé cuando joven, que me moriría sin ver un cambio en este país, que dejaría este mundo en manos de los mismos plutócratas, terratenientes, empresarios mezquinos, asesinos y politiqueros que nos han negado la vida, la libertad y el pan. Pero no, me tocó gozarme esta victoria y ver firmarse los acuerdos con las Farc. Si esta guerrilla no se desmoviliza y desarma, nunca hubiéramos podido ganar una elección presidencial. Arrancar la asociación perversa entre las barbaridades de esta insurgencia y los deseos de cambio de la izquierda y el progresismo civilista es también una causa de este triunfo. Gracias Farc por el favor recibido.

“Gracias a todo ese esfuerzo, gracias a esa enorme fuerza que viene de antaño, que viene de atrás, de generaciones que ya no están con nosotros. Somos parte apenas de un acumulado, de una resistencia que ya tiene cinco siglos, diría Francia. Que somos la sumatoria de las resistencias de Colombia, que hemos congregado no solo ese pasado de luchas, de resistencias, de rebeldías indudablemente, de rebeldías contra la injusticia, de rebeldías contra un mundo que no debería ser, de rebeldías contra la discriminación, de rebeldías contra la desigualdad…”

Por primera vez los jóvenes, los luchadores, las madres adoloridas, los indios arrinconados y los negros discriminados existimos. Ha empezado el baile de los que sobran. La fiesta de los nadies. La danza frenética apenas abreva el viche.

-“Chucho TENEMOS UN LUGAR EN ESTE PAÍS”

 -“Siiii. Un lugar en este país y en cielo del triunfo”

-“Siiii somos diferentes y hemos tenido en este país que lidiar con eso, pero hoy FUIMOS ESCUCHADOS.  Para despojarse del triunfo y gobernar con sensatez. Que no se afecte el pájaro, cuidar y proteger la fragilidad, el bien más preciado que tenemos. Eso es poesía”.  

“Aquí lo que viene es un cambio de verdad. Un cambio real, en ello comprometemos la existencia, la vida misma, no vamos a traicionar ese electorado que lo qué le ha gritado al país, lo que le ha gritado precisamente a la historia es que a partir de hoy Colombia cambia, Colombia es otra, un cambio real que nos conduce a algunos de los planteamientos que habíamos hecho en estas plazas públicas: la Política del amor. No es un cambio para vengarnos, no es un cambio para construir más odios, no es un cambio para profundizar el sectarismo en la sociedad colombiana.”

Desde antes de la primera vuelta mi ánimo parecía una montaña Rusa. Primero, qué si ganábamos o no en primera vuelta y llegado el día, las sorpresas casi me infartan. A pesar del abierto apoyo del gobierno, de todos los corruptos partidos y fracciones de los mismos, de los recursos de la contratación liberados por la derogatoria de la Ley de Garantías y del enorme aparato publicitario puesto a su servicio, el inepto de alias Fico no pasó a segunda vuelta. Eureka!!! Yo creo que el pobre nunca se dio cuenta que era un muñeco peor que Duque, puesto como señuelo para ver si volvía a sonarles la flauta del castrochavismo y la publicidad exacerbada. ¡Y no pudo el pobre!

Pero la mala noticia fue que un aparecido venía con un viento de cola que amenazaba volverse un huracán. Con apoyos clandestinos y soterrados que lo hacían aparecer como un llanero solitario o un héroe de última hora, emergió el otro alias, el “Ingeniero”.  Era nada más ni nada menos que el salvavidas de la vieja clase política corrupta y dueña del Estado. Era el verdadero representante de un proyecto autoritario, patriarcal y soez que se resiste a la historia. El milagro comunicacional que amenazaba con borrarnos. ¿Quién dijo miedo? Para mi consuelo, la ironía vino en mi ayuda y me calmé repitiendo como un mantra, a la manera de uno de nuestros filósofos criollos: ¡Ganar es perder un poco!

Y nuevamente llamar a mi médico de cabecera, que ha oficiado de psiquiatra, politólogo y coach electoral: “No te preocupes que cuando la gente empiece a ver quien es el viejo ese, se le quitan, no creas que todos los votos del Fico se le sumarán! Espera para que veas como será la votación aquí en la costa, Tranquilo”.

En ocasiones renegaba de la campaña de Petro, del Pacto y todo lo que se moviera, literalmente. Era el resultado de seguir atentamente el linchamiento moral y político a que la gran prensa sometía diariamente a Petro y al Pacto Histórico y que de alguna manera erosionaba mi confianza y decisión de voto. Si eso me pasaba a mí, persona medianamente informada y con convicciones, ¿qué pasaría con el grueso del público?  Nuevamente mi médico de cabecera me salvaba de cortarme las venas: “No te preocupes que la gente no lee esas guevonadas de la prensa y los que van a votar ya están decididos”.

No entendía que eran trampas, que a propósito magnificaban todo, que cualquier palabra o frase se descontextualizaba y todos a una voz formaban una alharaca para hacernos creer que en la campaña se equivocaban a cada rato, que eran unos malvados, unos bocones, unos desordenados que daban papaya todo el tiempo. Todo se volvió un pecado, un delito, una amenaza, hasta que chuzaron la campaña y allí fue Troya: noticieros de Tv y radiales, periódicos, revistas, suplementos y programas de opinión se concertaron para hacer un escándalo de un gesto, una frase, o un pequeño desliz. De manera inescrupulosa los medios del sistema trasmutaron en pecados de la campaña los delitos cometidos en contra de la misma: injuria y calumnia directa e indirecta de Fico y Hernández, violación de habitación ajena y lugar de trabajo e interferencia de comunicaciones privadas. Tres conductas tipificadas en el Código Penal que a nadie le importó.

Sapos, cacatúas, loros y loras, serpientes y avechuchos carroñeros hicieron su fiesta escudados en la libertad de prensa. Por fortuna mi amigo médico, atento a mis llamadas me brindó un consejo de oro: “no leas ni escuches a esos Hptas”.  ¡Total remedio!

“Se que las campañas de odio y de mentiras que han infundido por tantos años sobre mi persona habrán dejado sus dudas. Es por esto que hoy les hablo, mirándolos de frente para dejarles, junto al compromiso de cumplir a cabalidad con mi plan de gobierno, las cinco garantías fundamentales e innegociables que vendrán con este cambio. Uno, tengan la seguridad que yo no buscaré la reelección… Dos, tengan la certeza de que mi compromiso con la justicia es inquebrantable… tres, mi gobierno trabajará sin descanso para superar la crisis económica y social que estamos heredando… cuatro, este hombre que les habla si respetará las leyes y nuestra  Constitución y nunca se pondrá por encima de los demás… y cinco, tengan la absoluta garantía que mi gobierno será uno de lucha frontal contra la corrupción… Haremos un gobierno para el pueblo colombiano.”

Pero la alegría no obedecía solo al haber ganado una pelea existencial contra las dudas y el escepticismo que siempre nos han acompañado y diría yo, vinagrado la existencia. La felicidad, la epifanía del 19 respondía al valor enorme de esta epopeya heroica en que consistió el triunfo de Petro y Francia. Derrotar la andanada vil de la horda de medios de comunicación, Gobierno en pleno, incluido el Comandante de las Fuerzas Militares, empresarios, hacendados, gremios, y hasta algunos artistas e intelectuales, ha sido un ejemplo de valor, entereza y resistencia. ¿Como fue posible que contra todo el establecimiento, que contra todo su poder económico y mediático, se ganara esta elección?  ¿Como fue posible, que a pesar de la razia de jóvenes en la víspera electoral, como si el detestable Estatuto de Seguridad Turbayista estuviera vigente, no hubieran logrado amedrentarnos como querían? ¿Cómo es posible que a pesar de tomarse una foto con el alcalde Quintero, Petro hubiera sacado los votos que obtuvo en Medellín?

¿Tocará creerle a Petro y Francia que todo fue gracias a dios y a la virgen? ¿Serán el dios de Ángel Becassino, que no es más que una Coca-Cola porque está en todas partes, o la misma virgen y sus amigas de Rodolfo Hernández?

Término este intento de traducir el inefable gozo que nos hemos regalado con el mensaje de mi amigo Carlos Giraldo, que llamaré la “Oración del creyente avisado”:

Señor

Gustavo Petro

Presidente de todos los colombianos

Estamos atentos a que cumpla las promesas

que nos hizo a todos y todas.

Apoyaremos con entusiasmo y decisión

todo o que haya que hacer para que este sea un mejor país,

especialmente para los millones de personas que no tienen presente ni futuro.

También enfrentaremos con fuerza pacífica

a quienes pretendan truncar este sueño

mediante odio ciego e irracionalidad

Nunca nos cansaremos, nunca.

Hemos esperado durante años.

Nuestro respaldo, jamás nuestra obediencia y sumisión.

Somos progresistas socialdemócratas.

No tenemos caudillos.

Tenemos esperanza y trabajaremos para que sea realidad.

Muchas gracias.

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Jesús Ramírez

Abogado de la UdeA, Exsecretario de Gobierno de Medellín y Exgerente de la Empresa para Seguridad Urbana de Medellín. Consultor Independiente.

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  • Petro y Francia, ese proceso contagiaron de esperanza a tidas las generaciones y sectores Tambien a quienes creiamos que no veriamos el cambio y preparabamos salida a cuarteles de invierno ¡buen artículo de ese recorrido muy personal! El llamado es a sumar esfuerzos

  • Petro y Francia, ese proceso contagiaron de esperanza a todas las generaciones y sectores Tambien a quienes creiamos que no veríamos el cambio y preparábamos salida a cuarteles de invierno ¡buen artículo de ese recorrido muy personal! El llamado es a sumar esfuerzos