Alborada

     

Luego del  estruendo, cuando apenas se disipa el humo de la pólvora, comienzan los análisis aturdidos sobre un alboroto reciente que acompaña la primera madrugada del diciembre en Medellín. Para muchos, los voladores y los tacos en las calles, la euforia que despiertan los estallidos, la niebla provocada que cubre buena parte del valle, no es más que un rito mafioso. Han encontrado una frase para señalar a los vecinos alborotadores y jugar a la sociología de fin de semana. Se trata sobre todo de dividir a la sociedad entre quienes son silenciosos, cívicos, moderados y espirituales, y sus contrapartes derrochadoras, arrogantes, con gustos primarios e impulsos violentos. Los analistas trazan la línea y, por supuesto, se ubican del lado de la superioridad moral, disfrazan de reflexión cuidada su gusto por armar bandos definidos entre el bien y el mal. Al día siguiente se levantan mal dormidos pero felices con su reproche sobre la “sociedad traqueta” en la que viven y contra la que luchan.

Pero la pólvora ha sido una constante en las celebraciones populares en Antioquia. Tomo un libro sobre Guayaquil y me encuentro los estallidos en cada una de las fiestas de la antigua plaza de mercado y estación del ferrocarril. El primer alumbrado público: “Una vez más, obispo y bendición, gobernador y discurso, banda y música, pueblo y pólvora, aguardiente y fiestas”. Fin de la guerra de los mil días: “…la pólvora de los juegos artificiales iluminó el cielo nocturno, para iniciar una bacanal de bailes, disfraces, máscaras, cabalgatas, cohetes, globos…” Si quieren un poco más de pirotecnia verbal pueden buscar los diciembres de Carrasquilla cuando “le rayamos el cielo al Niño con un lápiz de candela: “Por dondequiera se inflaman las bengalas, dispáranse chorrillos y pañueletas, arden infiernos y gargantillas, estallan casacas y petardos, y el buscapié y el triquitraque persiguen a cristianos y espiritistas. Pues es de saberse que, en tales fiestas, si los adultos derrochan en juguetes, los chicos, por más que papá vaya a prender la casa, gastan en pirotecnia cuanto consiguen en ese mes propicio. La pólvora es pasión del antioqueño. Si no es amor al humo, será señal de heroísmo; de gloria, en todo caso”. Dirán que me voy muy lejos para justificar la barbarie actual. Les dejo entonces los niños de Los días azules de Vallejo: “Nosotros, como todos los niños de Antioquia, fuimos polvoreros: hacíamos papeletas durante días y días, por gruesas, gruesas y gruesas para el veinticuatro. Así Medellín en diciembre se volvió un peligro; estaba uno tranquilo en su casa, haciendo globos o papeletas, cuando de súbito, más cerca o más lejos, sin avisar, se oía la gran explosión: había estallado una casa”. Por eso aparecieron las chazas donde se vendía pólvora en vez de juguetes chinos: “Las polvorerías propiamente dichas se convirtieron entonces en casetas de tabla ubicadas a lo largo de dos o tres cuadras, en una sola calle. Así, en vez de volar una sola, volaban todas…”

También a mí como a Vallejo “el solo olor a pólvora me expande el alma”. En mi recuerdo siempre será más importante “la granada”, el gran botín de la caja de pólvora Mariposa, que el niño dios y su aserrín. También yo compré gruesas de papeletas a polvoreros de manos muecas y cambié los banquetes del diciembre por el humo de los chorrillos. La ciudad ha elegido un nuevo día para celebrar, no solo con pólvora, también con fiesta en la calle, olla de sancocho y baile en la acera; para algunos la gente obedece al chasquido de los dedos de Don Berna y al gesto de poder de los pillos de esquina, según ellos, más de media ciudad es compinche o rehén de ese escándalo que se ha ido regando como pólvora. A palabras necias, oídos sordos.

[author] [author_image timthumb=’on’]http://4.bp.blogspot.com/-0WoxoKt0-dg/UGBTO6llb9I/AAAAAAAAA70/aSCllJOU9TM/s1600/20b1772a0e3cc1be990d7411c0204ec3.jpg[/author_image] [author_info]Pascual Gaviria @rabjodeajip Abogado sin ejercicio, columnista, poeta en retiro, lector y escribidor de prensa, locutor vespertino. Editor del periódico Universo Centro wwwrabodeaji.blogspot.com [/author_info] [/author]

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